Medicamentos contra el COVID-19, ¿alguno funciona?

Medicamentos contra el COVID-19, ¿alguno funciona?
Los medicamentos que se analizan para tratar al COVID-19 pueden dividirse en antivirales y para el sistema inmune. | Foto: GETTY IMAGES

Mientras la desesperación lleva a médicos e investigadores a buscar algo que pueda luchar contra el nuevo coronavirus (COVID-19) y salvar vidas, se estudia el valor de docenas de medicamentos como potenciales tratamientos. Aquí los repasamos:

"Lamentablemente, no hay medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) para el tratamiento del COVID-19", señaló Ashley Barlow, residente de farmacia del Centro Médico de la Universidad de Maryland, en Baltimore. "Estamos haciendo todo lo posible por acelerar los estudios, pero como lo estamos haciendo en un período tan rápido, hay muchos defectos que debemos tomar en cuenta".

El doctor Rajesh Gandhi, director de servicios clínicos y educación del VIH del Hospital General de Massachusetts, en Boston, explicó que los medicamentos para el COVID-19 que se están probando y evaluando caen en dos categorías generales:

Antivirales que buscan limitar la propagación del coronavirus en los cuerpos de las personas infectadas.
Medicamentos para el sistema inmunitario que limitan el daño que el cuerpo se produce a sí mismo mientras lucha contra el coronavirus.

"Hay fármacos que creemos que pueden ayudar a las personas a superar la evolución natural de esta infección, y que en verdad pueden hacer una diferencia", dijo Gandhi. "Ahora mismo, todavía no hay un juicio firme sobre algunas de las cosas que se han propuesto. Por eso necesitamos ensayos clínicos que provean una respuesta".

Remdesivir

Muchos de los medicamentos propuestos para tratar al COVID-19 ya están aprobados para otras afecciones, y se pueden utilizar de inmediato fuera de las indicaciones aprobadas. No sucede así con una de las terapias potenciales más promisorias, un medicamento intravenoso llamado remdesivir, que se desarrolló originalmente para tratar al ébola y al síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS).

"El remdesivir no es un fármaco aprobado, por lo que la única forma de obtenerlo es estar en un ensayo clínico o a través de un programa de uso compasivo", anotó Gandhi.
El medicamento ataca al código genético del COVID-19, dañando su capacidad de replicación, explicó Barlow, autor principal de una revisión sobre las terapias potenciales para el coronavirus, que se publicó en una edición reciente de la revista Pharmacotherapy.

Estudios iniciales en grupos de tamaño reducido han mostrado un beneficio para los pacientes, pero los médicos todavía están esperando los resultados de ensayos clínicos de mayor tamaño que verifiquen esos hallazgos, apuntaron Barlow y Gandhi.

"Diría que es probable que tengamos una respuesta sobre el remdesivir en el próximo mes", afirmó Gandhi, y añadió que incluso un beneficio parcial sería un buen resultado.

El experto explicó que "aunque no funcione al 100% de las veces, se tendría algo en qué basarse". Por ejemplo, el remdesivir se podría añadir a un coctel de medicamentos, de forma muy parecida a como los investigadores desarrollaron una terapia efectiva para el VIH, el virus que provoca el SIDA.

Cloroquina e Hidroxicloroquina

El presidente de EE. UU., Donald Trump, y otras figuras de autoridad han promocionado a estos antimaláricos como una de las grandes esperanzas en el tratamiento del COVID-19. Pero estos fármacos ya han fracasado en varios estudios importantes, apuntó Barlow. Hay ensayos clínicos en curso de ambos medicamentos, pero los investigadores no tienen muchas esperanzas.

"Buscamos un medicamento promisorio, y lamentablemente al final la hidroxicloroquina no es tan promisoria como pensamos al principio", dijo el especialista.

Un estudio nacional que se enfocó en su uso en hospitales de veteranos de EE. UU. encontró que un 28% de los pacientes tratados con hidroxicloroquina fallecieron, frente a un 11% de los pacientes que no recibieron el fármaco. Incluso antes de esos resultados, los médicos ya habían comenzado a rechazar a esos medicamentos, afirmó Gandhi.

"Hace unas semanas, cuando de verdad comenzó a ponerse intenso aquí en Boston, usábamos la hidroxicloroquina más que ahora. Las cosas han estado muy confusas. No está para nada claro si ha sido beneficioso, y hay más informes de toxicidad", advirtió.

Tocilizumab y baricitinib

Esos medicamentos que modulan al sistema inmunitario se desarrollaron originalmente para tratar la artritis reumatoide y otras enfermedades inflamatorias, señaló Barlow. Los investigadores creen que también podrían ayudar a los pacientes con COVID-19, porque el coronavirus parece provocar una respuesta inmunitaria hiperactiva en algunas personas, lo que provoca muchos daños en los órganos y aumenta el riesgo de muerte.

"Bloquean una de las alarmas del sistema inmunológico, e intentan mantener la respuesta inmunitaria bajo control", observó Gandhi. Comparó la respuesta al virus a "cuando hay un fuego que se ha apagado, pero los bomberos siguen intentando apagarlo".

Esta "tormenta de citoquinas" puede llenar a los pulmones de fluidos, provocar una fiebre alta o reducir la presión arterial a niveles peligrosamente bajos, agregó Barlow. Actualmente se están realizando o preparando ensayos clínicos de Tocilizumab y baricitinib, dijeron los investigadores.

Ribavirina

Barlow planteó que este antiviral de amplio espectro, que antes se usaba para tratar la hepatitis, se está probando como terapia contra el COVID-19. Aunque en realidad no se debería hacer. Según el experto, el fármaco inhibe la replicación viral al interferir con la síntesis genética, pero conlleva una variedad de efectos secundarios peligrosos.

"Se considera como un medicamento peligroso. Como farmacéuticos, nos asusta ver que la gente lo use debido a los significativos efectos secundarios que acarrea", advirtió Barlow. Gandhi comentó "no he visto muchos datos emocionantes" que respalden el uso de la ribavirina.

La formulación inhalada de la ribavirina, por ejemplo, puede ser tóxica para los fetos y no está indicada para las mujeres embarazadas ni para sus parejas de sexo masculino, apuntaron Barlow y sus colaboradores. El medicamento también puede provocar anemia y unos niveles bajos de calcio y magnesio en sangre, y tiene el potencial de interactuar de forma peligrosa con las terapias de inmunosupresión.

Lopinavir, ritonavir y nelfinavir

Todos esos medicamentos se desarrollaron como formas de interferir con la replicación viral del VIH, y "en el MERS y el SRAS [síndrome respiratorio agudo severo], los otros coronavirus humanos antes del COVID-19, hubo cierto interés", dijo Gandhi.

Unos ensayos clínicos aleatorios de China no han mostrado ningún beneficio en particular, pero la Organización Mundial de la Salud y otros todavía incluyen a uno o más de estos fármacos en los ensayos clínicos en curso de COVID-19, apuntó Gandhi.

Pero, añadió Barlow, "creo que muchas instituciones han dejado de usar este agente debido a la falta de un beneficio observado".

Interferón alfa

Este medicamento es uno de los agentes antivirales más antiguos, y se ha examinado como medio de tratar la hepatitis y algunos tipos de cáncer. Se basa en una proteína producida por nuestros propios cuerpos para dirigir a la respuesta inmunitaria, apuntó Gandhi.

"Es un antiviral natural que nuestros cuerpos utilizan, pero se administra como medicamento para ir más allá de lo que nuestros cuerpos producen", aseguró el experto. Sin embargo, Barlow y sus colaboradores afirmaron que hay poca evidencia de laboratorio que muestre que el interferón alfa sea efectivo para tratar el SRAS o el MERS.

De cualquier forma, unos estudios en curso están evaluado si el interferón alfa usado en combinación con la ribavirina podría ayudar a tratar a los pacientes con COVID-19.

En general, el interferón alfa no se usa para tratar infecciones crónicas como la hepatitis porque puede provocar depresión y síntomas gripales, dijo Gandhi. Pero podría aplicarse en infecciones de corta duración como la del COVID-19, si las evidencias respaldan su uso. "Una cosa es tener síntomas gripales y depresión durante un año, y otra cosa es tenerlos una semana", observó Gandhi.

Nitazoxanida

Este medicamento tiene la aprobación de la FDA para tratar la diarrea provocada por los parásitos giardia, y también se ha encontrado que funciona contra los parásitos criptosporidios y algunas bacterias, comentaron Barlow y sus colaboradores.

El medicamento podría potencialmente inhibir la expresión de unas proteínas que se encuentran en la superficie del COVID-19, que permiten al virus invadir a las células humanas, dijo Barlow.

Los estudios sobre la nitazoxanida en el laboratorio y con animales han mostrado que el fármaco puede reducir las infecciones de MERS y otros coronavirus. Sin embargo, un estudio publicado a finales del año pasado en la revista Clinical Infectious Diseases encontró que el medicamento no mejoraba los resultados de los pacientes con coronavirus.

"La historia de la medicina está llena de cosas que tenían un buen aspecto en los tubos de laboratorio o en los animales pero que no funcionaron bien en los humanos", comentó Gandhi sobre la nitazoxanida.

Arbidol, favipiravir y baloxavir

Estos medicamentos, aprobados para la gripe en muchos países, se están estudiando como terapias emergentes potenciales contra el COVID-19, indicaron Barlow y sus colaboradores.

El favipiravir se está evaluando en un ensayo clínico en Estados Unidos. "Es un medicamento interesante", dijo Gandhi, "creo que vale la pena estudiarlo".

Mientras que en otros países están probando el potencial del arbidol y baloxavir para combatir al coronavirus. Estos medicamentos funcionan al bloquear la capacidad de replicación o de entrar en las células humanas del virus.

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