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Aumentan las muertes por opioides entre los adolescentes de EE. UU.



El número de niños y adolescentes estadounidenses que han perdido la vida debido a los opioides casi se ha triplicado desde 1999, muestra un informe reciente.

Basándose en datos reunidos por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., los investigadores encontraron que el mal uso de opioides analgésicos y/o ilegales (heroína y fentanilo) acabó con las vidas de casi 9,000 jóvenes estadounidenses entre 1999 y 2016.

Las muertes aumentaron de forma particularmente marcada entre 2013 y 2016, cuando algunas partes del país tuvieron cinco veces más jóvenes que sucumbieron ante los opioides.

"Aunque todas las regiones del país han experimentado un aumento en las muertes pediátricas por los opioides, ciertas regiones del país han sido afectadas de forma particularmente dura", señaló la autora principal del estudio, Julie Gaither, profesora en el departamento de psiquiatría de la Universidad de Yale.

Por ejemplo, aunque las tasas de mortalidad relacionadas con los opioides entre los estadounidenses menores de 20 años de edad fueron más altas en el Noreste tanto en 1999 como en 2016, la tasa de mortalidad aumentó con la mayor rapidez en el Medio Oeste, donde las muertes de menores de 20 años aumentaron en casi un 430%.

Al contrario, el Oeste solo experimentó una duplicación de su tasa de mortalidad pediátrica en el mismo periodo.

¿A qué se debe la diferencia?

"Sigue siendo una pregunta abierta", sostuvo Gaither. "Lamentablemente, sabemos poco sobre las circunstancias subyacentes de las intoxicaciones letales con opioides entre los niños y adolescentes. La inmensa mayoría de las investigaciones sobre las muertes por opioides se han enfocado en los adultos".

Pero Linda Richter, directora de investigación y análisis de políticas del Centro de la Adicción, en la ciudad de Nueva York, comentó que los hallazgos "son muy consistentes con las diferencias regionales generales en el mal uso, la adicción, las sobredosis y las muertes por opioides en Estados Unidos".

"Las epidemias de sustancias", explicó, "con frecuencia son regionales, y la epidemia de opioides ha afectado sobre todo al Noroeste y al Medio Oeste debido a las rutas de tráfico de drogas", mientras que el Oeste está expuesto a un suministro más pequeño de opioides ilícitos de los carteles de drogas regionales.

"La epidemia de opioides ha afectado más al Noreste, y se ha propagado en los últimos años al Medio Oeste, a medida que el mercado de drogas ilegales ha comenzado a afectar a esa región", añadió Richter.

Gaither agregó que hay diferencias regionales en la disponibilidad de naloxona (Narcan), un medicamento recetado que revierte con rapidez una sobredosis de opioides mientras está sucediendo.

Aunque la tasa más alta de mortalidad tiene mucho que ver con el creciente uso de heroína y analgésicos entre los adolescentes, el equipo encontró amplias diferencias regionales a este respecto.

Por ejemplo, la heroína fue la principal culpable en el Noreste, y el origen de casi un tercio de todas las muertes por opioides. Pero en el Sur, fue la causa menos implicada, al conformar solo alrededor de un 18% de las muertes.

De forma similar, los opioides sintéticos (sobre todo el fentanilo), estuvieron implicados en casi un 18% de las muertes pediátricas por opioides en el Noreste, pero en apenas un 9% en el Sur.

Al contrario, "el Oeste no se ha visto tan afectado por estas tendencias como otras regiones del país", dijo Gaither.

"Lo que sí sabemos es que los opioides se encuentran en casi todos los hogares estadounidenses, y los niños crecen cada vez con mayor frecuencia con padres que usan o usan mal los opioides", apuntó. "Por tanto, los niños tienen ahora unas mayores probabilidades de verse expuestos a los medicamentos que en el pasado".

Y Richter advirtió que "mientras más accesibles estén los fármacos, más probable es que los niños los prueben, ya sea intencionalmente para drogarse o, entre los niños más pequeños, de forma accidental debido a la curiosidad o a la tendencia de meterse cosas en la boca".

Para afrontar el tema, Gaither plantea que "los padres deben ser informados sobre cómo guardar los medicamentos y qué hacer con ellos cuando ya no sean necesarios".

También sugirió que los médicos, enfermeros y farmacéuticos "deben comenzar a pensar más comúnmente en si sus pacientes adultos tienen hijos en casa, y a educarlos en consecuencia".

Los hallazgos fueron presentados recientemente en la reunión anual de las Sociedades Pediátricas Académicas (Pediatric Academic Societies), en Baltimore. Las investigaciones presentadas en reuniones se consideran preliminares hasta que se publican en una revista revisada por profesionales.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más detalles sobre los opioides.

 

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