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Cómo afecta a la salud mental el acoso sexual en el trabajo

Desde las colinas de Hollywood hasta los pasillos del Congreso, ahora está claro que hace mucho que el acoso sexual en el lugar de trabajo es una realidad para muchas mujeres que trabajan.

Pero aunque los medios de comunicación resaltan los despidos de alto perfil (el presentador de NBC Matt Lauer y el de NPR, Garrison Keillor, entre los más recientes), se ha prestado poca atención al estrés que el acoso sexual implica para sus víctimas, señalan expertos en salud mental.

Las personas que sufren acoso sexual con frecuencia se enfrentan a problemas psicológicos provocados por su viacrucis en el lugar de trabajo, que pueden hacer que sufran problemas de salud física, según los expertos.

Pero ahora, Estados Unidos podría haber llegado a un punto de inflexión en que las víctimas ya no están dispuestas a sufrir en silencio, planteó la psicóloga Kim Elsesser, autora de Sex and the Office: Women, Men and the Sex Partition That's Dividing the Workplace.

"Las personas sienten que es más probable que les crean y les tomen en serio si dan un paso al frente", dijo Elsesser. "La atención de los medios sociales y de los medios de comunicación puesta en los perpetradores de alto perfil ha hecho que otras mujeres se sientan más poderosas y más fuertes para salir a la luz".

Pero hasta ahora, el camino ha sido difícil para millones de mujeres.

Depresión, ansiedad y estrés

Los brotes de depresión, ansiedad y estrés son los menores de los problemas psicológicos provocados por el acoso sexual, afirmó Ann McFadyen, profesora asociada de gestión estratégica en la Universidad de Texas, en Arlington.

En los casos más severos, las víctimas pueden sufrir recuerdos vívidos y ataques de pánico que ocurren como parte de un trastorno por estrés postraumático, advirtió McFadyen. También podrían ser más propensas a desarrollar un problema de abuso de sustancias o intentar suicidarse.

"La ansiedad se vuelve bastante intensa y regular", dijo Debra Borys, psicóloga de Los Ángeles que se especializa en las causas y el impacto del acoso sexual. "Las mujeres pueden llegar a tener miedo del trabajo. Afecta su concentración. Pueden deprimirse y sentirse indefensas".

Las víctimas también pueden desarrollar síntomas físicos, como problemas estomacales, dolores de cabeza y otras afecciones relacionadas con el estrés, dijo Borys.

Esos problemas de salud pueden aparecer incluso si una persona no es una víctima de una violación sexual en toda regla, afirmó McFadyen. La conducta sexista y la atención sexual no deseada pueden ser nocivas para la salud de una persona si ocurre como un asunto de rutina en el lugar de trabajo.

"Si es frecuente pero no intenso, de cualquier forma puede desgastarla a largo plazo", dijo McFadyen.

Un juego de poder psicológico

El poder relativo que el perpetrador tiene sobre su víctima también puede tener una parte en qué tan fuertemente el acoso sexual afecta a alguien, apuntó Elsesser.

"Si la persona que hace acoso sexual no tiene mucho poder en relación con la víctima, hay menos o ningún síntoma físico o relacionado con el trabajo", dijo Elsesser. "Si el mensajero le acosa, quizá sea molesto, pero experimentará menos síntomas que si se trata del jefe".

El acoso sexual tiende a ocurrir con mayor frecuencia en las industrias dominadas por los hombres, dio Borys.

"Puede ser particularmente ubicuo donde hay un porcentaje dispar de hombres frente a mujeres en la estructura de poder", advirtió Borys.

En el pasado, las mujeres profesionales han tenido la tentación de permanecer calladas al enfrentarse al acoso de bajo nivel, como los comentarios sexistas, las miradas lascivas y las insinuaciones, dijo Borys.

"Creo que a veces las mujeres pensaban que la forma de ser fuertes era pretender que no las afectada", comentó Borys. "Sería como darle la victoria al acosador".

Pero ahora, ha habido algún tipo de cambio profundo en EE. UU. que hace que sea menos probable que las víctimas lo toleren, comentan los expertos.

"Creo que lo que estamos viendo es que la gente se está despertando respecto a algo que es muy común y que ha sucedido durante mucho tiempo", apuntó John Pryor, profesor de psicología en la Universidad Estatal de Illinois.

"Hay un efecto cascada de personas que salen a la luz y dicen que han sido acosadas sexualmente", siguió Pryor. "En el pasado, decir eso de alguna forma tenía un estigma. Pero sugiero que el hecho de que toda esta gente salga y diga yo también eliminará parte del estigma, de forma que será más probable que las personas compartan sus sentimientos sobre lo que les sucedió".

El efecto Trump

La elección del Presidente Donald Trump, en particular, podría haber llevado a algunos hasta el punto en que no están dispuestos a aceptar el acoso en su vida laboral, dijeron Pryor y Borys.

Durante las elecciones, más de una docena de mujeres salieron a la luz y acusaron a Trump de un mal comportamiento sexual, según los informes publicados. Y en un momento salió un video de "Access Hollywood" en que Trump se jactaba de haber asaltado sexualmente a mujeres.

"Se podría decir que quizá los llevaron al límite", planteó Pryor. "Ven que Donald Trump ha sido acusado por personas que testificarán bajo juramento a las que él les hizo cosas similares. Conozco personalmente a muchas mujeres que están enojadas al respecto, como debe ser".

Esta serie actual de eventos podría reflejar un cambio permanente en la sociedad sobre lo que es aceptable en el lugar de trabajo, dijeron los expertos.

"De verdad espero que este sea un momento de inflexión. Sería muy triste que pasáramos por todo esto y nada cambiara", dijo Elsesser. "Sin duda ha provocado un diálogo sobre el tema. Están despidiendo a personas. Debemos mantener el impulso y averiguar cómo llevar este cambio a organizaciones más pequeñas, a personas de la gerencia media y por debajo".

Como resultado, es probable que algunas personas que acosan sexualmente a otras dejen de hacerlo, porque no deseen afrontar las consecuencias para sus carreras, dijo Borys.

Algo más profundo es que las noticias están haciendo que los hombres se cuestionen si una conducta que pensaban que era inocua ha estado dañando a sus colegas de sexo femenino, añadió Borys.

"Para los hombres que nunca antes en realidad comprendieron lo que las mujeres experimentan cuando alguien en el lugar de trabajo comienza a enfocarse en su aspecto o a pedirles que salgan con ellos de forma repetitiva, y algunas otras formas de acoso no violento, creo que para algunos de ese grupo toda la publicidad y lo que se está escribiendo sobre los efectos en las mujeres está provocando cierto aumento de conciencia", dijo Borys.

Pero los expertos también expresaron preocupación de que esta ola podría tener consecuencias negativas no intencionadas más adelante para las mujeres en el lugar de trabajo.

A Elsesser le preocupa que el nuevo enfoque en el acoso sexual podría dificultar más que hombres y mujeres trabajen juntos.

Por ejemplo, las mujeres podrían tener más dificultades para encontrar mentores masculinos.

"Los hombres tendrán más miedo de estar solos en la oficina con una mujer, y las mujeres estarán nerviosas al estar solas en la oficina con un hombre", añadió Elsesser. "Necesitamos que hombres y mujeres puedan trabajar juntos para que las mujeres avancen en sus carreras. Espero que esto no sea un efecto secundario de todo lo que sucede".

Más información

Para más información sobre el acoso sexual, visite la Asociación Americana de Mujeres Universitarias (American Association of University Women).

 

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