COVID-19: ¿Qué pasa si muchos se niegan a ponerse una vacuna?

COVID-19: ¿Qué pasa si muchos se niegan a ponerse una vacuna?

Los científicos de todo el mundo se apresuran a evaluar y producir una o más vacunas contra el coronavirus. Pero, una vez se pruebe que la vacuna es segura y efectiva, queda una cuestión importante: cómo convencer a todo el mundo de que se la ponga.

Los expertos en salud tienen motivos de preocupación.

Menos de la mitad de los adultos estadounidenses afirman que planifican ponerse una vacuna contra la COVID-19 cuando esté disponible, según dos encuestas recientes de Yahoo News/YouGov y NBC News/Survey Monkey. Pero para frenar la pandemia se requiere una inmunidad grupal, que se alcanza cuando un estimado de entre un 60 y un 70 por ciento de la población es inmune al virus.

"Esta será una de las partes más esenciales de la campaña de vacunación", dijo el Dr. Amesh Adalja, experto sénior del Centro de Seguridad de la Salud Johns Hopkins, en Baltimore. "No queremos que nadie siembre la duda sobre la eficacia de la vacuna, si de hecho se muestra que es eficaz y segura, porque es la única forma en que de verdad lograremos controlar a este virus y eliminar la amenaza que representa".

Adalja y la Dra. Kelly Moore, directora asociada de educación sobre la inmunización de la Coalición para la Acción en la Inmunización (Immunization Action Coalition), son apenas dos de los muchos expertos de todo el país que están planificando para el momento en que se apruebe una vacuna. En una entrevista de HD Live! reciente, hablaron sobre los motivos por los cuales las personas podrían mostrarse renuentes, y cómo los sistemas de atención de la salud y el gobierno pueden asegurarles a las personas que vacunarse es la opción adecuada.

Tanto Moore como Adalja buscaban clarificar una preocupación de las personas que se sienten escépticas respecto a las vacunas: que se está creando una vacuna de forma apresurada y que, por tanto, no será segura. A pesar del nombre que recibió el programa de vacunas del gobierno, Operación velocidad de la luz, Moore y Adalja insistieron en que no se está omitiendo ningún paso.

"Cuando hablamos de que es la Operación velocidad de la luz, velocidad de la luz significa que las cosas se están llevando a ensayos clínicos, y que luego se están fabricando", explicó Adalja. "No se refiere a los ensayos clínicos. Eso tardará el mismo tiempo".

Moore se mostró de acuerdo, y añadió que "no estamos eliminando pasos que afecten nuestra capacidad de saber que es seguro. No estamos tomando atajos. Solo estamos haciendo que el proceso sea más eficiente para llevar una vacuna segura y efectiva al público lo más rápido que sea humanamente posible".

Incluso las vacunas imperfectas salvan vidas

Dado que todavía no se ha probado que ninguna vacuna sea segura, quizá parte del escepticismo actual se resuelva cuando haya más respuestas. Pero aunque todavía se están realizando ensayos clínicos, las preguntas sobre la seguridad y la eficacia de las vacunas futuras son "totalmente normales", según Moore.

"Las preguntas son normales y adecuadas. Hasta yo tengo preguntas sobre cómo funcionará la vacuna, cuántas dosis necesitaré, y cuáles serán los efectos secundarios", señaló. "Necesitamos obtener las respuestas a nuestras preguntas de los ensayos en fase 3 que se están realizando".

Otros quizá quieran esperar a una vacuna "perfecta", pero, como explicó Adalja, es probable que las vacunas de primera generación no tengan una efectividad del 100 por ciento, y sin embargo podrían evitar que las personas tengan que ir al hospital. "En realidad podemos aceptar algo que no sea la mejor vacuna, pero que sea suficientemente buena como para ayudarnos a superar esta parte aguda de la pandemia", planteó.

Si la primera vacuna disponible tiene una tasa de eficacia de incluso un 50 por ciento, esto significa que alguien que se la ponga tendría un 50 por ciento menos de probabilidades de contraer la COVID-19 que alguien que no se haya vacunado.

E incluso aunque las personas que se inmunicen con esta vacuna hipotética de cualquier forma quizá se infecten, sería menos probable que necesiten una hospitalización o que mueran. "Siguen siendo unas proposiciones muy valiosas con la vacuna", aseguró Adalja. "El tema más importante ha sido intentar mantener manejables a nuestros hospitales y a su capacidad".

Una vez se apruebe una vacuna, es probable que los grupos de alto riesgo (como los trabajadores de la salud y las personas mayores) se vacunen primero. Entonces, comenzará el esfuerzo de vacunar al público general.

Moore comentó que la transparencia es la clave para ganarse la confianza del público en la vacuna. "Nuestro trabajo es comunicarnos con el público, y asociarnos con el público, y ser muy transparentes respecto a qué tan bien funciona una vacuna, qué podemos prever de ella y cuáles son los efectos secundarios", dijo. "Deben comprender si deberían prever un dolor en el brazo o un poco de fiebre durante uno o dos días a medida que la vacuna cumpla con su función, de forma que sepan qué es normal y qué está previsto".

Para contrarrestar a los antivacunas

En la Coalición para la Acción en la Inmunización, Moore trabaja con los grupos que en general administran las vacunas (como las clínicas y las farmacias) para prepararlos para el momento en que la primera vacuna contra la COVID-19 esté disponible.

"Nuestros mejores socios serán las clínicas privadas y las farmacias que administran muchas vacunas contra la gripe estacional cada año", dijo Moore. "Nos basaremos en esa infraestructura para llevar esta vacuna de forma más amplia al público, y hacer que sea accesible".

Y la temporada de gripe en ciernes podría ser una buena práctica.

"Los programas de vacunación contra la influenza estacional de este otoño son la ronda de calentamiento perfecta para la gran ronda contra la COVID-19 el año que viene", aseguró Moore. "Las clínicas que administran vacunas contra la influenza estacional deben buscar la forma de vacunar a todas las personas de su práctica. Ese debe ser su objetivo".

El escepticismo ante las vacunas ya es un importante problema de salud, pero la pandemia global debería servir como un grito de guerra para combatir a los sentimientos antivacunas.

"Tenemos que ser muy proactivos al combatir los mensajes antivacunas y los mensajes de renuencia contra las vacunas que habrá, porque habrá muchos", señaló Adalja. "Será importante que los médicos de enfermedades infecciosas y los médicos de familia y los defensores de la salud pública de verdad hablen sobre los riesgos y los beneficios de esta vacuna, que sean muy transparentes con los datos de forma que logremos que esta vacuna tenga una alta aceptación".

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