Cómo promover una vacuna contra la COVID-19

Cómo promover una vacuna contra la COVID-19
| Foto: HEALTHDAY

Promover cualquier vacuna emergente contra la COVID-19 a un público escéptico podría resultar difícil.

Pero una nueva encuesta encuentra que la aceptación de la vacuna podría aumentar si la promueven los expertos médicos, y no los políticos, y si un proceso de aprobación riguroso ha probado que es segura y efectiva.

El público tendrá un mayor respeto por una vacuna que los ensayos clínicos hayan mostrado que es efectiva, que ofrece una protección duradera y que tiene efectos secundarios mayores de manera infrecuente, sobre todo si las principales organizaciones de salud pública la respaldan, encontraron los investigadores.

Una vacuna que cumpla los estándares mínimos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU., que se apruebe bajo protocolos de emergencia, y que sea respaldada por los políticos, en lugar de los expertos médicos, no tendrá tanta aceptación, según los hallazgos, que se publicaron en la edición del 20 de octubre de la revista JAMA Network Open.

Estos resultados muestran que los esfuerzos por desarrollar y promover una vacuna contra la COVID-19 deben ser despolitizados, señaló el investigador sénior, Douglas Kriner, profesor de gobierno de la Universidad de Cornell.

"La introducción de la vacuna y el esfuerzo de salud pública por comunicar a las personas la importancia de ponérsela, que es segura y efectiva, e intentar animar a las personas a vacunarse, de verdad se debería dejar en manos de los profesionales de la salud pública", enfatizó Kriner.

El apoyo de cualquiera de los candidatos presidenciales de EE. UU. haría poco por promover a la vacuna, mientras que la aprobación de la Organización Mundial de la Salud o de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. sería muy convincente, mostró la encuesta.

"Es difícil imaginarse que los políticos no quieran entrometerse en esto, en lugar de simplemente deferir a los expertos médicos, pero mientras más se impliquen, más problemas podrían provocar", afirmó Kriner.

Además, la velocidad con que se está desarrollando y evaluando la vacuna podría complicar los esfuerzos por lograr su amplia aceptación, anotó el Dr. William Schaffner, profesor de enfermedades infecciosas del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, en Nashville, Tennessee.

"El nombre en sí, Operación velocidad de la luz, resulta contraproducente", lamentó. "El ciudadano promedio que lo escucha piensa que estamos tomando atajos, y no quieren saber nada de esto".

Todavía faltan meses para que se apruebe una vacuna contra la COVID-19, pero los CDC ya están preparándose para la introducción general de cualquier vacuna que reciba la aprobación de la FDA.

Y al menos un 70 por ciento de los adultos de un área deben vacunarse contra la COVID-19 para lograr la inmunidad grupal, según los estimados de los investigadores.

Pero hasta ahora, las encuestas han tenido una amplia variación respecto a si las personas planifican o no ponerse una vacuna contra la COVID cuando esté disponible.

Kriner y su equipo decidieron observar más de cerca los factores específicos que influirán en la aceptación del público.

Encuestaron a casi 2,000 adultos por todo Estados Unidos, y preguntaron sobre una variedad de factores que pudieran potencialmente influir en la aceptación de la vacuna: la efectividad, la duración de la protección, el riesgo de efectos secundarios, el tipo de aprobación, dónde se desarrolló la vacuna, y el respaldo que obtenga de los personajes y las instituciones importantes.

La efectividad será el factor singular más importante para promover la vacuna, encontraron los investigadores.

Las personas tendrán la mayor motivación para ponerse una vacuna con una efectividad de un 70 a un 90 por ciento, en lugar de una que tenga una efectividad de apenas un 50 por ciento, muestran los resultados de la encuesta.

"Una cosa que nos inquieta de esto es que una eficacia del 50 por ciento es el umbral mínimo de la FDA, y la disposición de ponerse una vacuna fue relativamente baja a ese nivel", advirtió Kriner.

El público también estará menos inclinado a aceptar una vacuna contra la COVID aprobada bajo una autorización de uso de emergencia de la FDA, que acorta el proceso usual de aprobación de la agencia, encontró la encuesta.

"Es justificable que usemos una cantidad increíble de recursos para acelerar la disponibilidad de una vacuna, pero al mismo tiempo no debemos comprometer la seguridad", dijo el Dr. Douglas Opel, director de ética clínica del Instituto de Investigación Pediátrica de Seattle. Opel fue coautor de un editorial publicado junto con los hallazgos de la encuesta.

"Este proceso de lograr que haya una vacuna disponible mediante una autorización de uso de emergencia se encuentra en una coyuntura entre la velocidad y la seguridad, y este estudio encontró que una vacuna disponible mediante ese mecanismo acelerado tendría un impacto negativo en la disposición a aceptarla, algo que fue preocupante", aseguró Opel.

El respaldo de los políticos no le importó mucho a los encuestados.

"El nivel más bajo de respaldo o disposición a vacunarse es si la vacuna fuera respaldada y recomendada por el Presidente Trump", señaló Kriner. "Al respaldo del vicepresidente Biden no le fue mucho mejor".

Los encuestados en el estudio también estarían mucho menos dispuestos a recibir una vacuna desarrollada en China que una desarrollada en Estados Unidos o en Reino Unido.

Opel dijo que la naturaleza detallada de esta encuesta será "realmente útil" para promover la confianza y la adopción de la vacuna cuando se introduzca.

Los médicos de familia serán los mejores promotores de cualquier vacuna contra la COVID, respaldados por unos datos transparentes y convincentes y el apoyo de las organizaciones y los líderes médicos respetados, planteó Schaffner.

Las personas se ponen las vacunas de rutina basándose en la recomendación firme de su médico, más que en ningún otro factor, anotó.

"Yo me basaría en esto, y en la inmensa confianza que sigue existiendo entre el médico individual y sus pacientes", comentó Schaffner.

Pero los médicos y las autoridades también deben comunicar que una vacuna no será una panacea que permita a todo el mundo volver a sus vidas de antes de la COVID, añadió.

"Si tiene una efectividad del 70 por ciento, que sería bastante buena, eso significa que de cada 10 personas vacunadas, protegerá a siete, pero que es probable que tres (y no sabemos quiénes serían esos tres) tengan ninguna o poca protección", apuntó Schaffner. "Vacunarse no significa que pueda descartar su máscara. Habrá que seguir usando máscaras, mantener el distanciamiento social, evitar los grupos grandes durante unos periodos largos".

Esto es algo que el público no parece comprender del todo.

"Siempre que lo menciono, la gente se pone de mal humor, porque piensan que una vez se vacunen, no necesitarán usar armadura", observó Schaffner. "Podré salir y hacer lo que quiera. Podré volver a la antigua normalidad. Eso es incorrecto. No hemos estado preparando al público para esto".

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