¿Pueden las escuelas de verdad reabrir de forma segura?

¿Pueden las escuelas de verdad reabrir de forma segura?

LUNES, 11 de mayo de 2020 (HealthDay News) -- Mientras partes de Estados Unidos comienzan a reabrir, los padres se enfrentan a dos grandes preguntas: ¿qué tan rápido pueden los niños volver a la escuela, y se puede hacer de forma segura?

Hay que tomar en cuenta y resolver muchos factores en combinación con los departamentos de salud locales antes de que los distritos escolares individuales puedan abrir de nuevo, según la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP).

En una directriz recién publicada, la AAP resaltó algunos de esos factores, por ejemplo si se puede mantener a los niños a una distancia segura entre sí en el aula o el patio, y en qué momento las escuelas deben cerrar de nuevo si las tasas de infección aumentan.

"Desde la perspectiva de la salud, la salud de los niños y la salud del personal se tiene que sopesar con cuidado antes de reabrir las escuelas", explicó el Dr. Nathaniel Beers, un pediatra. Beers es miembro del Consejo de Salud Escolar de la Academia Americana de Pediatría, y pediatra en el Hospital Pediátrico Nacional en Washington, D.C.

"Pero la realidad es que no tener las escuelas abiertas reduce la capacidad de los padres de volver al trabajo. Los niños se están perdiendo de la educación, pero las escuelas ofrecen mucho más que educación", aseguró Beers. "La escuela es importante para el desarrollo de un niño. Muchos niños dependen de la escuela para tener un almuerzo y otras comidas gratis. Otros niños reciben servicios de educación especial, como logoterapia y terapia ocupacional. Las escuelas son una parte real y clara del respaldo de la salud conductual de los niños y del respaldo comunitario".

Lily Eskelsen García, presidenta de la Asociación Nacional de Educación (National Education Association, NEA), el sindicado laboral de los maestros, también apuntó que aunque reabrir conlleva problemas, una escuela cerrada provoca sus propios problemas.

"Los maestros quizá vivan en áreas sin un buen Wi-Fi. Muchos niños no tienen acceso a la tecnología que necesitan. Hay muchos problemas de constancia y equidad, y con quién puede tener una experiencia de aprendizaje significativa. Las escuelas han sido creativas: los conductores de autobús podrían conducir sus rutas para llevarles comida a los niños, o para proveer Wi-Fi de un rúter en el autobús", comentó.

A pesar de esos y otros problemas, Eskelsen García aseguró que "los maestros no van a abrir las escuelas a menos que sea seguro para los niños y para todos los seres vivos".

Algunos niños con COVID-19 desarrollan una grave afección inflamatoria

Pero tal vez sea difícil saber si los niños estarán seguros. Todavía hay inmensas lagunas en el conocimiento respecto a los niños y las infecciones con COVID-19, y su rol en la transmisión del virus. Unos estudios recientes encontraron que los niños son menos propensos a infectarse, y que cuando se infectan, los jóvenes tienden a tener unos síntomas más leves, según un informe del New York Times.

Pero no siempre es así. Hace poco los médicos reportaron que 38 niños de Nueva York tienen una afección inflamatoria grave que está vinculada con el virus, y hay otros 85 casos bajo investigación. Esta reacción se parece a una infección de la niñez llamada enfermedad de Kawasaki, y al síndrome de shock tóxico. Hasta ahora, tres niños han muerto de la afección, reportó el New York Times.

También hay una preocupación de que, incluso cuando los niños tienen unas infecciones leves, podrían propagar la enfermedad a los padres, maestros y otros cuidadores.

Antes de la reapertura, la AAP dijo que algunos de los temas a resolver son:

  • La disponibilidad de las pruebas y del rastreo de contactos.
  • Implementar medidas de control de la infección, como la desinfección de las aulas y las superficies, la detección en los niños y el personal, el uso de las máscaras, el distanciamiento social adecuado, limitar las interacciones entre los niños y el personal, y hacer pruebas de la infección cuando sea adecuado.
  • La disponibilidad de suministros de desinfección y pruebas.
  • ¿Cómo diferirán los planes para la reapertura según los cursos?
  • Un plan para posibles cierres escolares intermitentes.
  • Crear opciones para una reapertura en fases, quizá con una reducción en el horario escolar, para permitir a las autoridades de salud locales monitorizar las tasas de infecciones en la comunidad.
  • Crear planes para los niños con afecciones médicas de alto riesgo que quizá no puedan volver a la escuela de forma segura.
  • Pensar en planes para los equipos y eventos deportivos, así como otras actividades extracurriculares.

Otros países pueden mostrar qué funciona

Además de hacerles caso a las directrices de la AAP, las autoridades de EE. UU. también pueden observar a otros países que están más avanzados en el proceso de reapertura.

Los países asiáticos están probando una variedad de métodos para la reapertura de sus escuelas. En China, se mide la temperatura de los estudiantes antes de que puedan entrar al edificio escolar, y las mesas de las cafeterías están preparadas con divisiones de plástico, reportó el New York Times.

En Sídney, Australia, las escuelas están abriendo en etapas escalonadas, con clases una vez por semana para una cuarta parte de los estudiantes de cada curso. Hong Kong y Japón están probando con unas reaperturas escalonadas similares, reportó el Times. En Taiwán, las clases se han reunido desde finales de febrero, pero no se hacen asambleas y los estudiantes tienen que utilizar máscaras.

En Alemania, que permitirá que todos los estudiantes vuelvan en las próximas semanas, los tamaños de las clases se han reducido a la mitad. Los pasillos se han convertido en rutas unidireccionales. El recreo se hace de forma escalonada. Los maestros usan máscaras, y se pide a los estudiantes que se abriguen porque las ventanas y las puertas se mantienen abiertas para la circulación del aire, reportó el Times.

"Es de verdad esencial que las escuelas [estadounidenses] cuenten con un plan firme, no solo para reabrir ahora, sino para futuros cierres escolares", planteó Beers.

Eskelsen García dijo que los maestros deben ser parte de la planificación, y hasta ahora, no ha visto que se incluya a los maestros en los comités de reapertura que incluyen a políticos y líderes empresariales. "Permítannos ser parte del diseño para una apertura escolar saludable. No hay una solución universal", observó.

Un problema importante para reabrir las escuelas es el costo, apuntó Eskelsen García.

Dijo que, típicamente, los presupuestos escolares son muy limitados. Idealmente, las escuelas deberían poder contratar personal de limpieza, maestros y asistentes de maestros adicionales para garantizar una reapertura segura. Pero la pandemia ya ha decimado los presupuestos locales y estatales.

"Los ingresos por los impuestos se reducirán de forma dramática. No solo no tendremos dinero para reducir los tamaños de las clases, sino que quizá tengamos muchísimos despidos", lamentó Eskelsen García.

La NEA solicitó al Congreso 175 mil millones de dólares para las escuelas de EE. UU., añadió.

"Los niños se habrán enfrentado a meses de miedo e incertidumbre, y habrán sobrevivido al trauma, pero es probable que los enfermeros y psicólogos escolares sean despedidos", advirtió Eskelsen García. "Y necesitamos más conserjes para desinfectar las escuelas, que necesitan entrenamiento sobre cómo desinfectar el coronavirus. Esta vez, si no tenemos lo que necesitamos, alguien podría en realidad perder la vida", señaló.

Más información

Lea más orientaciones sobre la reapertura de las escuelas en la Academia Americana de Pediatría.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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