¿Pueden la fruta y el té ayudar a evitar la enfermedad de Alzheimer?

¿Pueden la fruta y el té ayudar a evitar la enfermedad de Alzheimer?

MIÉRCOLES, 13 de mayo de 2020 (HealthDay News) -- Si le preocupa la posibilidad de desarrollar enfermedad de Alzheimer, una nueva investigación sugiere que comer más fruta o beber más té o vino tinto podría ayudar a proteger a su cerebro.

Las personas que incluían las cantidades más bajas de fruta (como las manzanas y las bayas) y de vino tinto y té en sus dietas tenían de dos a cuatro veces más probabilidades de desarrollar Alzheimer u otra demencia relacionada, encontró el estudio.

"La dieta es importante. Y la buena noticia es que no hay que hacer cambios dramáticos. Unos cambios modestos, como pasar de no comer bayas a comer una o dos tazas por semana, pueden hacer una diferencia", explicó el autor sénior del estudio, Paul Jacques, científico sénior y director de epidemiología nutricional del Centro de Investigación en Nutrición Humana en el Envejecimiento del USDA de la Universidad de Tufts, en Boston.

Los investigadores sospechan que los flavonoides, unas sustancias que se encuentran de forma natural en los alimentos vegetales, proveen esos beneficios potenciales para la salud del cerebro. Un importante beneficio de salud asociado con los flavonoides es una reducción de la inflamación. La inflamación se ha vinculado con la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia.

Sin embargo, Jacques anotó que el estudio no puede probar una relación causal definitiva entre la fruta, el té y el vino en la dieta y la demencia. Es posible que las personas que comen más fruta o que beben más té o vino tengan otros hábitos saludables que afecten a su riesgo de demencia. Pero Jacques dijo que los investigadores intentaron controlar la mayor cantidad posible de esos factores, como el tabaquismo, la actividad física y los niveles de obesidad.

La investigación incluyó a 2,800 personas que tenían a partir de 50 años cuando el estudio comenzó, en 1970. Su edad promedio era de 59 años. Más o menos la mitad eran mujeres, y la mayoría de los participantes eran blancos y de ascendencia europea.

Los voluntarios del estudio respondieron a preguntas sobre sus hábitos dietéticos más o menos cada cuatro años. La información se recolectó durante un promedio de casi 20 años. Si alguien recibía un diagnóstico de enfermedad de Alzheimer o una demencia relacionada, por ejemplo demencia vascular, los investigadores no incluyeron la información sobre la dieta en los años anteriores al diagnóstico. Jacques explicó que a medida que la memoria y las habilidades de pensamiento declinan, la capacidad de reportar de forma precisa lo que uno ha comido se reduce. Además, las personas con demencia con frecuencia cambian sus hábitos dietéticos, prefirieron alimentos distintos.

Los investigadores organizaron la información sobre la dieta en cuatro categorías distintas de ingesta de flavonoides. Compararon a las personas con la ingesta más baja con las que tenían la ingesta más alta.

En el extremo inferior, las personas no comían bayas, consumían unas 1.5 manzanas y no bebían té durante el mes. En el extremo superior, las personas comían unas 7.5 tazas de arándanos o fresas, ocho manzanas o peras, y bebían unas 19 tazas de té (verde o negro) cada mes.

Los investigadores encontraron que las personas que consumían las cantidades más bajas de manzanas, peras y té tenía el doble de riesgo de desarrollar demencia de Alzheimer u otras demencias relacionadas.

Consumir los niveles más bajos de arándanos, fresas y vino tinto se asoció con un riesgo cuatro veces más alto de desarrollar Alzheimer u otras demencias relacionadas.

Jacques dijo que se sospecha de varios factores en la enfermedad de Alzheimer, entre ellos la genética y consideraciones ambientales. Investigaciones anteriores han sugerido que la dieta es un potente factor ambiental, y este estudio amplía esas evidencias.

"Este estudio también parece decirnos que el riesgo de demencia varía según la ingesta dietética de las personas", señaló Jacques.

Heather Snyder, vicepresidenta de operaciones médicas y científicas de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association), se mostró de acuerdo en que muchos factores pueden contribuir al Alzheimer y otras demencias relacionadas.

"El Alzheimer es una enfermedad compleja. Los cerebros son complejos. Al observar el transcurso de la vida, la genética, la nutrición y otros factores forman parte del rompecabezas. Este estudio es otra pieza del rompecabezas", aseguró.

Snyder dijo que un punto fuerte de este estudio es su seguimiento a largo plazo. Pero dijo que es importante aprender el efecto de la dieta en una población de mayor tamaño y más diversa.

Ambos expertos apuntaron que es mejor tener una dieta saludable a lo largo de toda la vida. Pero ambos también añadieron que es probable que haya beneficios para la salud del cerebro si uno cambia la dieta a alimentos más saludables, independientemente de la edad.

El estudio aparece en una edición reciente en línea de la revista American Journal of Clinical Nutrition.

Más información

Aprenda más sobre la dieta y la prevención de la enfermedad de Alzheimer en el Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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