¿Podrían sus lentes de contacto monitorizar y tratar la diabetes?

¿Podrían sus lentes de contacto monitorizar y tratar la diabetes?

VIERNES, 24 de abril de 2020 (HealthDay News) -- Algún día, los lentes de contacto podrían hacer más que corregir la mala vista: unos nuevos datos preliminares sugieren que también podrían monitorizar la diabetes y administrar fármacos.

Los nuevos lentes se diseñaron para evaluar los niveles de azúcar en la sangre y administrar medicamentos al ojo, posiblemente para una enfermedad ocular relacionada con la diabetes, conocida como retinopatía diabética. Tras probarlos en conejos, los científicos encontraron que los nuevos lentes funcionaban para ambas cosas.

Quizá parezca ciencia ficción, pero los investigadores anotaron que ya hay unos lentes de contacto aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. para medir la presión en el ojo cuando se usan a lo largo de la noche. Para las personas con glaucoma, una enfermedad de los ojos, es importante conocer los niveles de presión ocular.

"Entre los varios dispositivos ponibles, un lente de contacto inteligente es particularmente promisorio para las aplicaciones de atención de la salud, porque se puede usar como una interfaz excelente entre el cuerpo humano y un dispositivo electrónico", señaló el autor sénior del estudio, Sei Kwang Hahn, profesor de la Universidad de Ciencias y Tecnología de Pohang en Corea del Sur, y profesor visitante de la Universidad de Stanford, en California.

Hahn dijo que este es el primer estudio en mostrar una combinación de tecnologías de detección del azúcar en la sangre y de administración de fármacos en un lente de contacto. Pero lo que funciona bien en los animales no siempre funciona bien en los humanos.

El lente de contacto inteligente contiene circuitos eléctricos extremadamente finos y sensibles, y un chip microcontrolador. Actualmente tiene un grosor de unos 0.2 milímetros (mm), y Hahn dijo que los investigadores esperan reducirlo a 0.15 mm. Hahn apuntó que el lente actual ya es más delgado que los lentes aprobados por la FDA que miden la presión ocular.

El Dr. John Hovanesian, vocero clínico de la Academia Americana de Oftalmología (American Academy of Ophthalmology), comentó que es probable que el lente sea suficientemente cómodo como para que las personas lo usaran, pero bastante más grueso que un lente de contacto estándar.

Las sustancias del lente de contacto se vinculan con la glucosa y desencadenan un cambio en la corriente eléctrica que es proporcional a la cantidad de glucosa. La corriente eléctrica también se usa para disolver unas membranas de oro que sellan a unos reservorios de medicamentos, desencadenando la liberación de una dosis del medicamento, explicó Hahn.

"El estudio es ambicioso y audaz. Estamos intentando alcanzar una meta muy ambiciosa. Pero yo tendría cuidado con mis expectativas", dijo Hovanesian.

"Uno de los mayores problemas de monitorizar la glucosa en el ojo con lentes de contacto es que hay que tener cuidado respecto al uso del lente de contacto en las personas con diabetes, debido a que las infecciones y lesiones pueden agravarse más", anotó.

Aun así, añadió, "aquí hay muchas posibilidades emocionantes".

Una posibilidad importante es el potencial de administrar fármacos que se usan comúnmente para tratar la retinopatía diabética mediante el lente de contacto. Ahora, esos fármacos se administran mediante una inyección en el ojo.

En este estudio, los investigadores usaron un fármaco llamado genisteína, que no está aprobado por la FDA en Estados Unidos.

Sanjoy Dutta, vicepresidente de investigación de la JDRF (antes conocida como la Juvenile Diabetes Research Foundation), comentó que "han hecho un buen trabajo preliminar preclínico. Para avanzar, debemos saber qué tan precisa es la glucosa en las lágrimas en comparación con la glucosa en la sangre. Y el talón de Aquiles podría ser conectar los dos componentes (la monitorización de la glucosa y la administración del fármaco)".

Dutta observó que hay varios proyectos de investigación que buscan formas de monitorizar los niveles de glucosa sin tener que sacar sangre ni usar un medidor continuo de glucosa. Ya se han probado o se están probando otras opciones para monitorizar, mediante el sudor, las lágrimas, la saliva y la luz infrarroja.

"Cualquier medición de la glucosa que no esté basada en la sangre es muy difícil", anotó Dutta.

Hahn y su equipo esperan iniciar ensayos clínicos con humanos en 2021. Si van bien, su esperanza es tener un producto comercial incluso ya en 2023.

Los hallazgos aparecen en la edición del 24 de abril de la revista Science Advances.

Más información

Aprenda más sobre el tratamiento para la retinopatía diabética en la Academia Americana de Oftalmología.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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