Enfermedad inflamatoria intestinal ¿puede aumentar la demencia?

Enfermedad inflamatoria intestinal ¿puede aumentar la demencia?

Las personas con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) podrían ser vulnerables al desarrollo de la demencia, sugiere un estudio reciente.

EII es un término general para la colitis ulcerativa y la enfermedad de Crohn. Ambas provocan una inflamación crónica en el tracto digestivo, que se cree que es desencadenado por un ataque desacertado del sistema inmunitario.

En el nuevo estudio de más de 19,000 adultos, los que sufrían de EII tuvieron más del doble de probabilidades de desarrollar demencia a lo largo de 16 años. También se les diagnosticó siete años antes, en promedio, a los 77 años, en lugar de los 83 años como a las personas sin EII.

Los hallazgos no prueba que la EII contribuya de forma directa a la demencia, enfatizaron los investigadores.

Una posibilidad es que ciertos factores del estilo de vida pudieran explicar el vínculo, comentó el líder de la investigación, el Dr. Bing Zhang, de la Universidad de California, en San Francisco.

Planteó que investigaciones futuras deben indagar más, y, por ejemplo, observar si un mejor control de la EII se vincula con un riesgo más bajo de demencia.

Según Zhang, una pregunta más importante es si el "eje cerebro-intestino", que se refiere a la compleja comunicación entre el sistema digestivo y el sistema nervioso central, tiene un rol.

Otras investigaciones han encontrado que los pacientes con EII podrían tener un riesgo mucho más alto de enfermedad de Parkinson, otro trastorno cerebral. Y hay evidencias de laboratorio de que los productos secundarios metabólicos producidos por las bacterias intestinales pueden afectar a la función del cerebro.

También es posible que la inflamación intestinal crónica e intermitente en sí sea la base del vínculo entre la EII y la demencia, señaló el Dr. Emeran Mayer, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de California, en Los Ángeles, y autor del libro "Pensar con el estómago".

"Creo que la hipótesis de que la inflamación intestinal crónica duradera contribuye a los cambios neurodegenerativos del cerebro es muy interesante", dijo Mayer.

Por otro lado, añadió, los factores del estilo de vida (en particular la dieta) podrían potencialmente explicar el riesgo más elevado de demencia en las personas con EII.

Zhang se mostró de acuerdo, ya que el estudio careció de información sobre los factores del estilo de vida, como la dieta y el ejercicio.

Los hallazgos, que se publicaron el 23 de junio en la revista Gut, se basan en los expedientes médicos de 1,742 pacientes taiwaneses con EII de a partir de 45 años. Cada paciente se comparó con 10 personas que no tenían EII pero que compartían otras similitudes, como la edad, el sexo, los ingresos y otras afecciones de la salud vinculadas con el riesgo de demencia. Éstas incluían a la hipertensión, la diabetes y los antecedentes de accidente cerebrovascular.

En total, un 5.5 por ciento de los pacientes con EII fueron diagnosticados con demencia a lo largo de 16 años, frente a un 1.4 por ciento del grupo de comparación. Después de que los investigadores sopesaran otros factores, la EII seguía vinculándose con un riesgo dos veces más alto de demencia.

Zhang apuntó que si los investigadores pueden descubrir los mecanismos específicos que vinculan a la EII con la demencia, esto podría potencialmente conducir algún día a nuevos tratamientos.

Por ahora, hay demasiadas preguntas sin respuesta como para ofrecer a los pacientes con EII consejos específicos para reducir el riesgo de demencia.

"Este estudio no pudo identificar un rol de los medicamentos biológicos o de otro tipo que fuera subyacente al aumento en el riesgo", dijo Mayer. "No es posible realizar ninguna recomendación sobre la terapia farmacológica".

Pero sí sugiere algunas medidas generales que las personas pueden tomar: hacer ejercicio de forma regular, resolver las fuentes del estrés crónico, y comer una dieta saludable.

"En particular", aseguró Mayer, "se ha mostrado que una dieta mayormente de origen vegetal, como la dieta mediterránea tradicional, reduce los marcadores inflamatorios en la circulación".

Otra experta que no participó en el estudio anotó que muchos pacientes con EII se enfrentan a deficiencias en los micronutrientes y vitamínicas.

"Debido a la naturaleza inflamatoria de la enfermedad y el rol del intestino en la absorción y/o retención de los nutrientes, los pacientes con EII con frecuencia tienen deficiencias de micronutrientes, vitaminas y minerales, incluyendo a la B12 y a otras vitaminas del complejo B, a la vitamina D, además de una deficiencia de proteínas y calorías, todo lo cual puede tener un rol en la salud del cerebro y el riesgo de demencia", aseguró la Dra. Aline Charabaty, directora del Centro de Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII) del Hospital Conmemorativo Sibley en Washington, D.C.

Y enfatizó otro punto. "Con frecuencia, los pacientes con EII restringen su dieta o favorecen a un grupo de alimentos en lugar de otro para gestionar sus síntomas, lo que puede conducir a déficits y desequilibrios nutricionales, que pueden afectar a la salud del cerebro", añadió Charabaty.

Comparte tu opinión