Perros guardianes y botones de pánico: una creciente violencia amenaza a los enfermeros

LUNES, 1 de noviembre de 2021 (HealthDay News) -- Grace Politis, una enfermera de la sala de emergencias, estaba poniéndose al día con el papeleo durante su turno cuando de pronto se dio cuenta de que le dolía mucho la cabeza. Entonces se desmayó.

"Luego, me enteré de que un paciente me había golpeado dos veces con un extintor en la cabeza", comentó Politis, que trabaja en el Hospital General de Lowell, en Massachusetts.

Perros guardianes y botones de pánico: una creciente violencia amenaza a los enfermeros

Un hombre perturbado que estaba esperando una evaluación psiquiátrica fracturó el cráneo de Politis, provocándole un sangrado en dos lugares de la cabeza y aplastando uno de sus dedos.

La violencia en el lugar de trabajo en los centros de atención de la salud ha sido escandalosamente alta durante años. La Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. afirma que un trabajador de la atención de la salud tiene cinco veces más probabilidades de sufrir violencia y lesiones en el trabajo que los trabajadores en general.

Ahora, el estrés de la pandemia ha empeorado una situación que ya era peligrosa.

Los enfermeros que proveen atención a los pacientes con COVID-19 tienen más del doble de probabilidades de sufrir un ataque físico o abuso verbal que los que atienden a otros pacientes, según un estudio de Jane Lipscomb, investigadora de la violencia en el lugar de trabajo, que se publicó en una edición reciente de la revista Workplace Health & Safety.

"Dado lo mucho que el todo el tema de las vacunas y las máscaras se ha politizado, pensaría que en realidad veremos un aumento en violencia, en lugar de cualquier tipo de reducción", lamentó Lipscomb en una entrevista de HealthDay Now.

La amenaza de violencia y abuso de parte de los pacientes y sus familias ha empeorado tanto que los hospitales de CoxHealth en Springfield, Misuri, han comenzado a entregar botones de pánico al personal, y a colocar perros guardianes en las áreas riesgosas, comentó a HealthDay Now Natalie Higgins, una enfermera de la sala de emergencias de CoxHealth.

"Cuando comencé, veía algo así de vez en cuando. No era un problema inmenso. Pero ahora es todos los días", lamentó Higgins.

"Los ataques verbales ocurren cada día cuando estamos haciendo el triaje. Tenemos una política de visitantes, y a las personas no les gusta la política de visitantes, y entonces nos atacan, como si fuera nuestra decisión. O los tiempos de espera frustran a nuestros pacientes", señaló Higgins. "La parte física no es tan común, por suerte, pero de cualquier forma sucede con demasiada frecuencia".

La pandemia empeora las cosas en emergencias

La pandemia ya ha implicado unas sobrecargas increíbles para el personal de atención de la salud, mientras los hospitales funcionan al límite de su capacidad durante los aumentos de la COVID. El agotamiento laboral continúa amenazando a los niveles de plantilla de los hospitales.

"Antes de que todo esto sucediera, siempre contribuíamos y hacíamos lo que podíamos, pero ahora hay que hacer X, Y, y también Z porque no tenemos personas que lo hagan", apuntó Higgins. "Nos está agotando más, y cada vez es más difícil ir al trabajo todos los días".

Politis añadió que "muchas veces, lo que de verdad importa son los compañeros de trabajo que uno tiene y el ambiente que se crea. Aunque un turno sea duro, si tiene esos compañeros de trabajo con los que puede contar para que le hagan reír aunque sea un segundo, hace que valga la pena".

Pero la naturaleza agresiva de algunos pacientes con COVID-19 y sus familias añaden otra carga a los trabajadores de la atención de la salud durante la pandemia.

"He visto a pacientes con COVID que se ponen muy confusos e intentan salir de la cama, o que se ponen verbalmente abusivos, o muy irritados", dijo Politis.

"También he visto a adultos jóvenes sanos que se ponen muy rabiosos y molestos solo por el simple hecho de que tienen COVID, y por supuesto los médicos y los enfermeros que les decimos los resultados de lo que estamos haciendo, somos los que pagamos por todo y recibimos toda la agresividad", añadió Politis.

Ahora, los hospitales están tomando medidas adicionales, como los botones de pánico, para ayudar a los trabajadores a sentirse más seguros en sus puestos. Cuando alguien presiona el botón del pánico, notifica a todos los miembros del personal en qué lugar está ocurriendo el incidente, apuntó Higgins.

"Lo notifican a todos, de forma que todo el mundo sepa lo que está sucediendo para que podamos trabajar todos juntos y mantener al miembro del personal seguro", señaló Higgins.

"Ahora tenemos un perro de guardia en cada hospital. Esto ayuda a apaciguar a los pacientes", agregó Higgins. "Cada año hacemos cursos de apaciguamiento. Esto nos ayuda con la parte verbal, y si tenemos que reducir a un paciente, lo hacemos como equipo".

Los hospitales pueden contribuir al crear un ambiente más seguro para sus empleados, planteó Lipscomb. Pueden instalar divisiones de cristal o de polimetilmetacrilato que provean protección de los pacientes, y elegir muebles para la sala de espera que no se puedan utilizar fácilmente como armas.

Crear un ambiente laboral más seguro

"Es mucho más fácil cuidar el ambiente en lugar de cambiar las conductas de los pacientes y los trabajadores, así que es un lugar donde se puede comenzar", dijo Lipscomb.

La Administración de Seguridad y Salud Ocupacionales de EE. UU. ha estado trabajando en estándares para la violencia en el lugar de trabajo, pero su progreso se ha estancado durante años, lamentó Lipscomb. Una legislación que requeriría que actúen con rapidez ya pasó por la Cámara de Representantes de EE. UU., pero todavía no se ha introducido en el Senado.

Mientras tanto, los enfermeros, como Politis y Higgins, siguen preguntándose por qué deberían permanecer en un trabajo que los pone en riesgo.

Higgins se dedicó a la enfermería de emergencias con sueños de ayudar a las personas a sobrevivir a traumas terribles.

"Una no piensa en si la van a abusar verbalmente hoy. ¿Me van a atacar físicamente? ¿Tengo suficiente personal? ¿Y si presiono mi botón? ¿Hay gente que podrá llegar a tiempo?", comentó Higgins.

"Lo preveía hasta cierto punto, sobre todo con los pacientes psiquiátricos, porque muchas veces están bajo la influencia de sustancias", añadió Higgins. "Pero viendo lo que he visto, nunca habría anticipado venir al trabajo y preguntarme si esta noche vería a mi familia en casa. Los últimos cuatro años han sido muy reveladores para mí".

Ha sido particularmente desgarrador para Politis, que no ha podido trabajar en emergencias desde que sufrió la agresión.

"Cuando me puse el uniforme azul por primera vez tras el ataque, sentí muchas emociones que nunca pensé que sentiría, simplemente poniéndome la ropa para trabajar que antes usaba sin problemas", dijo Politis. "No he vuelto a la sala de emergencias. Cada vez que pienso en ello, me pongo ansiosa, me da miedo".

"Eso duele, porque siempre pensé que era toda [una enfermera] de la sala de emergencias", continuó Politis. "Me encanta la sala de emergencias. No hay nada parecido. Es lo mío, pero lamentablemente no creo que pueda volver alguna vez, debido a lo que sucedió".

Más información

Puede encontrar más información sobre la violencia en el trabajo en la atención de la salud en la Administración de Salud y Seguridad Ocupacionales, la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. y la Asociación Americana de Hospitales (American Hospital Association).

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTES: Grace Politis, nurse, Lowell General Hospital, Lowell, Mass.; Natalie Higgins, emergency room nurse, CoxHealth, Springfield, Mo.; Jane Lipscomb, PhD, RN, workplace violence expert and author of Not Part of the Job

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