Parece un ataque cardiaco clásico, pero en los pacientes con COVID-19, podría haber otros problemas implicados

Parece un ataque cardiaco clásico, pero en los pacientes con COVID-19, podría haber otros problemas implicados

LUNES, 20 de abril de 2020 (HealthDay News) -- Dieciocho pacientes con COVID-19 grave tratados en un hospital de la ciudad de Nueva York mostraron las señales clásicas de un ataque cardiaco en los electrocardiogramas.

Pero una observación más de cerca de cada caso reveló que más de la mitad de esos pacientes no tenían un bloqueo en una arteria mayor, el desencadenante típico de un ataque cardiaco. Trece de los 18 pacientes fallecieron por causas cardiacas mientras estaban en el hospital, según un equipo de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York.

Estos hallazgos, publicados el 17 de abril en la revista New England Journal of Medicine, sugieren que algo del estrés de la COVID-19 grave podría estar dañando al corazón de formas atípicas, comentó un cardiólogo que no participó en el informe.

"A medida que seguimos aprendiendo sobre el impacto que la COVID-19 tiene en nuestro corazón, hemos comenzado a identificar unos efectos únicos e inusuales", señaló el Dr. Satjit Bhusri, cardiólogo del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York. "Algunos pacientes presentan ECG anómalos, que pueden tener el aspecto clásico de un ataque cardiaco agudo, pero sin un hallazgo real de una arteria bloqueada".

La verdadera causa subyacente de algunas de las muertes cardiacas en esos pacientes podría ser el estrés, físico y de otros tipos, provocado por la COVID-19, teorizó Bhusri.

"Esta disparidad también se observa en la enfermedad cardiaca inducida por el estrés, que se conoce además como síndrome del corazón roto", anotó.

El nuevo informe fue dirigido por el Dr. Sripal Bangalore, profesor de medicina de Langone Health de la NYU. Su equipo observó los casos de 18 pacientes admitidos con la COVID-19; las lecturas de sus ECG indicaban que habían experimentado un ataque cardiaco.

Los ECG mostraban una lectura clásica de "elevación del segmento ST", que indica un ataque cardiaco, indicaron los médicos. Diez pacientes mostraron una elevación del ST en el momento en que fueron admitidos al hospital, mientras que otros ocho la mostraron durante su estadía en el hospital.

Pero, basándose en investigaciones realizadas mediante angiografías coronarias y/o en el laboratorio de cateterismos, se encontró que diez de los pacientes (un 56 por ciento) tuvieron una "lesión del miocardio no coronaria", dijo Bangalore. En términos simples, esto significa un ataque cardiaco que no fue provocado por un bloqueo en una arteria.

Entonces, ¿qué podría haber provocado las lesiones cardiacas letales o casi letales que experimentaron esos 10 pacientes? No está claro, pero el equipo de Bangalore dijo que la COVID-19 podría lesionar al corazón mediante una variedad de causas, entre ellas al desprender placas en los vasos sanguíneos, a través de una lesión debida a una oxigenación pobre, un espasmo coronario, unos minúsculos coágulos que los angiogramas no detectan o una lesión más "directa" en los tejidos vasculares.

"Esta serie de casos resalta la complejidad de atender a los pacientes con COVID-19 que presentan cambios en los ECG que sugieren un ataque cardiaco", anotó Bangalore.

Esto se debe a que el uso del tratamiento cardiaco estándar (los trombolíticos) podría a veces resultar inútil en estos pacientes, ya que "la mitad de ellos quizá no tengan bloqueos mayores", explicó.

"En general, la tasa de mortalidad en el hospital de estos pacientes es muy alta, y necesitamos con urgencia estudios para averiguar la mejor forma de tratarlos", planteó Bangalore.

El Dr. Guy Mintz es director de salud cardiovascular del Hospital Cardiaco Sandra Atlas Bass en Manhasset, Nueva York. Al leer el nuevo informe, anotó que los pacientes eran "relativamente jóvenes, con una mediana de edad de 63 años". El grupo tenía factores de riesgo cardiaco tradicionales. Dos tercios tenían hipertensión, un tercio tenían diabetes y un 40 por ciento tenían un colesterol alto.

Mintz anotó que se observaron hallazgos similares en los pacientes chinos con COVID-19 que experimentaron crisis cardiacas durante su atención en los hospitales de Wuhan, el epicentro original de la epidemia.

Además de la formación de coágulos peligrosos, la COVID-19 grave "también estimula al sistema inflamatorio, provocando una tormenta de citoquinas (una respuesta inflamatoria fuera de control a la infección), lo que puede conducir a más daño en los órganos, ya sea el corazón, los pulmones o los riñones", explicó Mintz.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre el nuevo coronavirus.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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