Reabrir las escuelas: se necesitan medidas estrictas y costosas

Reabrir las escuelas: se necesitan medidas estrictas y costosas

Mientras se intensifica el debate sobre la reapertura de las escuelas durante la pandemia del coronavirus, los expertos de la Universidad de Stanford ofrecen algunos consejos para que la vuelta a las aulas sea más segura.

La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) ha resaltado la importancia de que los niños vuelvan a las aulas.

"Los cierres prolongados de las escuelas pueden exacerbar las disparidades socioeconómicas, provocar unos resultados educativos y de salud negativos, y amplificar las inequidades educativas existentes", comentó en un comunicado de prensa de la Stanford el Dr. Jason Wang, profesor asociado de pediatría. "Los cierres de las escuelas también pueden agravar la inseguridad alimentaria, la violencia doméstica y los trastornos de salud mental".

Pero, para reabrir de forma segura, hay que implementar medidas de precaución, enfatizó Wang. El punto inicial es que los distritos escolares cuenten con un grupo de trabajo de la COVID-19, que incluya al superintendente, a miembros de la junta escolar, a maestros, a padres y a profesionales de la atención de la salud para que coordinen la planificación de la seguridad.

El equipo de Wang recomienda:

  • Hacer pruebas a los niños con síntomas, unas pruebas más frecuentes a los que sean de familias con un riesgo más alto, además de pruebas aleatorias de los estudiantes y el personal.
  • Usar pruebas grupales para reducir los costos.
  • Trabajar con las autoridades de salud locales para proveer materiales educativos y entrenamiento para la prevención de la COVID-19.
  • Proveer termómetros e información práctica sobre la detección de la COVID-19 al personal.
  • Preparar edificios modulares para ayudar a mantener el distanciamiento social.
  • Agregar más autobuses escolares o ajustar los horarios.
  • Aumentar los presupuestos para respaldar las áreas de desinfección en las escuelas.
  • Equipar los pupitres de los estudiantes con barreras de plástico transparentes.
  • Proveer desinfectante de manos y equipo de protección, como máscaras y protectores faciales.

Wang dijo que para las comunidades más pobres quizá sea más difícil implementar las directrices, debido al costo, y que los fondos federales y estatales serán esenciales. Por ejemplo, las barreras transparentes para los pupitres pueden costar de 100 a 200 dólares por pupitre, y las pruebas de la COVID-19 cuestan de 50 a 200 dólares por persona.

"Las comunidades con unos ingresos bajos están sufriendo mucho más con las políticas de confinamiento en casa, porque los padres que son trabajadores esenciales están fuera de casa y no pueden ayudar con el aprendizaje en línea", señaló Wang. "Y muchos niños de esas comunidades viven en condiciones de hacinamiento que no contribuyen al aprendizaje en casa".

Dijo que los padres deben reportar cualquier fiebre o síntoma de COVID-19 a la escuela o al distrito, a través de un programa en línea o de teléfono automatizado. Los estudiantes con síntomas deben quedarse en casa, añadió Wang.

A pesar de las medidas de precaución, sigue siendo probable que haya brotes de COVID-19. Las escuelas deben estar listas para unos cierres temporales y para volver al aprendizaje en línea, apuntaron Wang y sus colaboradores.

Las recomendaciones aparecen en la edición en línea del 11 de agosto de la revista JAMA Pediatrics.

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