Hay que ver más allá de los combustibles fósiles

Hay que ver más allá de los combustibles fósiles

La quema de los combustibles fósiles explica alrededor de 100,000 muertes relacionadas con al aire contaminado al año en Estados Unidos, pero hay otras fuentes menos obvias de la letal contaminación atmosférica, advierte un nuevo estudio.

"Usualmente, las personas piensan en las plantas eléctricas y en los coches, pero hoy en día, el ganado y las estufas de leña son una parte igual de grande del problema. También se trata de nuestras granjas y nuestros hogares", señaló Sumil Thakrar, investigador postdoctoral de la Universidad de Minnesota.

Thakrar y sus colaboradores también encontraron que aunque las regulaciones del gobierno han conducido a una reducción en la contaminación por la producción de la electricidad y el transporte, otras fuentes han recibido menos atención, entre ellas la agricultura y los edificios residenciales.

Los investigadores se enfocaron en un tipo de contaminación atmosférica particularmente peligrosa, llamada materia fina particulada (PM2.5), que se asocia con el ataque cardiaco, el accidente cerebrovascular, el cáncer de pulmón y otras enfermedades.

Su análisis de datos nacionales mostró que alrededor de la mitad de todas las muertes relacionadas con el aire contaminado con PM2.5 se deben a la quema de los combustibles fósiles, mientras que las demás se deben en gran medida a la producción pecuaria, el polvo de la construcción y las carreteras, y la quema de leña para la calefacción y cocinar.

Los investigadores dijeron que la mayoría de las personas saben que el hollín provoca a la PM2.5. Pero entre otras sustancias que contribuyen se encuentra el amoníaco, que es expulsado por el estiércol de los animales y la fertilización de las cosechas, anotaron.

"Nuestra pregunta básica es qué está matando a las personas y cómo lo paramos", comentó Thakrar en un comunicado de prensa de la universidad. "El primer paso para reducir las muertes es averiguar el impacto de cada una y todas las fuentes de emisión".

Jason Hill es profesor del Departamento de Ingeniería de Bioproductos y Sistemas de la universidad. Dijo que dirigirse a las fuentes de contaminación particularmente nocivas es una forma más eficiente, y quizá más efectiva, de regular la calidad del aire.

"Piense en un bote de pesca que hace agua. ¿Por qué preocuparse tanto sobre la cantidad de agua que entra, cuando en realidad lo que debería hacer es tapar el agujero?", señaló Hill en el comunicado de prensa.

El estudio se publicó en una edición reciente de la revista Environmental Science and Technology Letters.

Comparte tu opinión