'No soy el médico adecuado': los discapacitados de EE. UU. sufren discriminación al buscar atención

MARTES, 4 de octubre de 2022 (HealthDay News) -- Después de más de 30 años de la aprobación de la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (Americans with Disabilities Act, ADA), algunos médicos tienen sesgos contra las personas con discapacidades, e incluso evitan de forma activa aceptarlos como clientes, encuentra un estudio reciente.

En conversaciones con grupos focales con alrededor de dos docenas de médicos de EE. UU., los investigadores encontraron que muchos afirmaban que carecían del conocimiento y la habilidad para atender a pacientes discapacitados. Incluso las adaptaciones físicas básicas, como unos edificios y un equipo médico accesibles, eran un problema.

'No soy el médico adecuado': los discapacitados de EE. UU. sufren discriminación al buscar atención

Cuando se les preguntó cómo medían el peso de un usuario de una silla de ruedas, algunos médicos señalaron que enviaban al paciente a un supermercado, un elevador de granos o al zoológico.

Pero aunque algunos médicos dijeron que hacían lo mejor que podían, otros expresaron actitudes negativas, y comentaron que los pacientes con discapacidades sentían que tenían "derechos especiales" o que proveerles atención era una carga. Algunos consideraban que la ADA, una ley de 1990 que prohíbe la discriminación por la discapacidad, iba en contra de la profesión médica.

Una cláusula de la ley requiere espacios fáciles de usar para las personas que utilizan sillas de rueda, motonetas, bastones u otros dispositivos para moverse. Los proveedores médicos también deben usar intérpretes de lengua de señas para los sordos, y poder transferir a los pacientes con discapacidades desde una silla hasta una mesa de examen.

En algunos casos, los médicos dijeron que rutinariamente dan excusas para evitar atender a los pacientes con discapacidades. Estas variaban desde "ahora no acepto a pacientes nuevos" hasta "no soy el médico adecuado para usted".

Los hallazgos, que se publicaron en la edición de octubre de la revista Health Affairs, se basan en conversaciones con un número reducido de médicos.

Pero los expertos aseguraron que amplían un conjunto de trabajos que muestran que, para muchas personas con discapacidades físicas e intelectuales, resulta casi imposible tan solo conseguir una cita con un médico. Y cuando la consiguen, con frecuencia no se sienten contentos con su atención.

El estudio también concuerda con las experiencias cotidianas.

"Esto valida las historias que siempre escucho", comentó Bethany Lilly, directora sénior de políticas públicas de The Arc, un grupo de defensoría con sede en Washington, D.C., para las personas con discapacidades intelectuales y del desarrollo.

"No me resulta sorprendente ni chocante", lamentó Lilly, que no participó en el estudio. "Las personas quizá piensen que este problema se resolvió hace años, con la ADA. No fue así".

Al mismo tiempo, ella y otros expertos apuntaron que el problema es mucho más profundo que unos médicos individuales con unas malas actitudes.

"Es un problema de los sistemas", aseguró la Dra. Tara Lagu, investigadora principal del trabajo.

Por un lado, las escuelas de medicina y el entrenamiento de postgrado no preparan a los médicos para satisfacer las necesidades de los pacientes con discapacidades, señaló Lagu, profesora de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad del Noroeste, en Chicago.

Otro problema generalizado, apuntó Lagu, es el reembolso del seguro, que no toma en cuenta las citas más largas que con frecuencia son necesarias para los pacientes con unas necesidades más complejas.

Los médicos del grupo focal afirmaron que era "poco razonable" y "ridículo" esperar que la cita estándar de 15 minutos sea suficiente para los pacientes con discapacidades. También se quejaron de las barreras financieras para proveer un equipo u otros servicios adecuados. Un médico de atención primaria comentó que había contratado un servicio para la interpretación de la lengua de señas, pero que encontró que el consultorio perdía dinero en cada cita en que se usaba el servicio.

Ese médico no es una anomalía.

Una respuesta 'inaceptable'

"Los estudios muestran que a la gran mayoría de los usuarios de señas de sordos no les proveen un intérprete", lamentó el Dr. Michael McKee, codirector del Centro de Salud y Bienestar en la Discapacidad de la Universidad de Michigan.

Más bien, dijo, en general a esos pacientes les dan lápiz y papel, y en otros casos, los familiares son los intérpretes.

"Esto es inaceptable", dijo McKee, que tiene una pérdida auditiva y utiliza un implante coclear.

Pero como Lagu y Lilly, enfatizó que la responsabilidad de proveer una atención de salud de calidad a las personas con discapacidad no debe ser solo de los médicos.

Todos los proveedores de atención de la salud y el personal, apuntó McKee, necesitan una educación, un entrenamiento y unos recursos adecuados, y esto atañe a muchos "implicados", entre ellos a los sistemas de atención de la salud y a las aseguradoras. Los médicos, los enfermeros y otros proveedores ya tienen una carga excesiva, apuntó.

"Esperar que los médicos lo gestionen todo es poco razonable", dijo McKee. "Necesitamos reformar el sistema".

En cuanto al seguro, planteó, una forma potencial de ayudar son unos "mejores modelos de facturación" que contemplen la complejidad de una cita.

Respecto a la educación, los tres expertos dijeron que las facultades de medicina y los programas de residencia claramente tienen la responsabilidad de preparar mejor a los médicos. Pero también hay una necesidad de educación continua para los médicos que ya ejercen.

Lilly también apuntó a la falta de un recurso central para los médicos que deseen asistencia para adaptarse mejor a los pacientes con limitaciones. Señaló a la Red de Adaptación Laboral (Job Accommodation Network), un servicio gratuito que ofrece a las empresas orientación sobre las adaptaciones en el lugar de trabajo y los problemas laborales de la discapacidad.

"Un recurso similar para los médicos sería útil", planteó Lilly.

Otra solución, dijeron ella y McKee, sería una mayor implicación de personas con discapacidad en la atención de la salud, tanto en el lado de la atención como en la creación de las políticas y las prácticas de atención de la salud.

Una gran parte de la población tiene alguna forma de discapacidad, anotó Lagu, y sin embargo se trata de un grupo que se excluye de la conversación sobre las desigualdades en la atención de la salud.

"Simplemente no es aceptable", añadió.


Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. ofrecen más información sobre las discapacidades y la salud.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Tara Lagu, MD, MPH, professor, medicine, and director, Center for Health Services and Outcomes Research, Northwestern University Feinberg School of Medicine, Chicago; Michael McKee, MD, MPH, associate professor, family medicine, and co-director, Center for Disability Health and Wellness, University of Michigan, Ann Arbor, Mich.; Bethany Lilly, JD, senior director, public policy, The Arc, Washington, D.C.; Health Affairs, October 2022

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