Muchos pacientes gravemente enfermos con la COVID-19 sufren coágulos por la TVP, según un estudio

Muchos pacientes gravemente enfermos con la COVID-19 sufren coágulos por la TVP, según un estudio

VIERNES, 29 de mayo de 2020 (HealthDay News) -- En un pequeño estudio francés, tres cuartas partes de todos los pacientes con COVID-19 que estaban en cuidados intensivos experimentaron más adelante un coágulo sanguíneo peligroso en la pierna que puede desplazarse a los pulmones y, potencialmente, provocar la muerte.

Conocida como trombosis venosa profunda (TVP), la afección se dio a conocer primero como el "síndrome de la clase turista", porque los pasajeros en vuelos largos los desarrollaban tras estar sentados durante demasiado tiempo. Pero los coágulos pueden resultar letales, y la frecuencia en que aparecen en los pacientes con COVID-19 es causa de alarma, señalan los expertos.

Los nuevos hallazgos "son bastante sorprendentes", señaló la Dra. Maja Zaric, una cardióloga de EE. UU. que no participó en el estudio francés.

"Un 65 por ciento de todos los pacientes admitidos mostraban evidencias de una TVP en las extremidades inferiores al ser admitidos, y dos días después ese porcentaje aumentó a un 79 por ciento", comentó Zaric, especialista cardiaca del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

Ella y los investigadores franceses dijeron que los hallazgos respaldan la evaluación rápida de las señales de riesgo de la coagulación en todos los pacientes con COVID-19 hospitalizados, y el uso de anticoagulantes en los pacientes que se consideren en riesgo.

Una de las características inesperadas y preocupantes de la COVID-19 ha sido su efecto en la coagulación, y el aumento subsiguiente en el riesgo de accidente cerebrovascular (ACV), incluso en los pacientes más jóvenes. Según Zaric, no está claro qué provoca el aumento en la "pegajosidad" de la sangre: podría tratarse de un producto secundario de una "tormenta" inflamatoria provocada por la infección con el coronavirus, o alguna anomalía en la función del revestimiento de las paredes de los vasos sanguíneos.

La nueva investigación fue dirigida por el Dr. Tristan Morichau-Beauchant, especialista de la unidad de cuidados intensivos (UCI) del Centro de Cardiología del Norte en Saint-Denis, Francia. El estudio se enfocó en 34 pacientes con COVID-19 consecutivos admitidos a cuidados intensivos en el centro entre mediados de marzo y principios de abril.

Todos los pacientes recibieron anticoagulantes al ser admitidos, y los médicos también prescribieron ultrasonidos de las piernas, que se tomaron en el momento de la admisión y de nuevo 48 horas más tarde.

Todos los pacientes también se sometieron a unos análisis de sangre que evalúan la presencia de un marcador clave de la coagulación, llamado dímero D.

"El dímero D es un producto secundario de la actividad de coagulación", explicó Zaric, "y con frecuencia se usa como una prueba para 'descartar' la posibilidad de TVP o embolia pulmonar [un coágulo en los pulmones]".

El equipo encontró unas tasas extremadamente altas de TVP: más de tres cuartas partes de los pacientes desarrollaron un coágulo en las piernas. En algunos casos, los coágulos no se formaron hasta dos días tras la admisión al hospital, apuntaron los investigadores franceses.

"Una prevalencia tan alta de TVP en los pacientes gravemente enfermos es de verdad asombrosa a pesar del hecho de que todos los pacientes han recibido [los medicamentos preventivos] contra la TVP usuales antes de la admisión a la UCI", indicó Zaric.

Morichau-Beauchant y sus colaboradores anotaron que, como es común en los pacientes con COVID-19 enfermos de gravedad, muchos tenían problemas médicos preexistentes. Casi la mitad (un 44 por ciento) tenían diabetes, más de un tercio (un 38 por ciento) tenían hipertensión, y muchos eran obesos.

Como los niveles del dímero D eran altos, lo que indicaba un riesgo de coágulos, los resultados de esos pacientes "se podrían mejorar mediante una detección temprana y un inicio rápido de la terapia anticoagulante", planteó el equipo francés.

Zaric se mostró de acuerdo. "Si bien debemos continuar con todas las terapias antivirales y antiinflamatorias disponibles y con el respaldo respiratorio en las personas admitidas con COVID-19, parece que también debemos estar pendientes a los marcadores inflamatorios, y en particular a los niveles del dímero D", comentó.

El uso temprano de los anticoagulantes entre los que están en riesgo es imperativo, añadió Zaric, y se debe continuar incluso después de que los pacientes sean dados de alta de la atención hospitalaria.

"En nuestra institución, hemos estado implementando recomendaciones para dar de alta a los que tengan unos niveles altos del dímero D con un curso corto de anticoagulantes de cuatro a seis semanas, aunque no se pudiera demostrar evidencias de TVP o embolia pulmonar, siempre y cuando se pueda establecer un seguimiento clínico y de imágenes como paciente ambulatorio", explicó.

El nuevo estudio se publicó en la edición en línea del 29 de mayo de la revista JAMA Network Open.

Más información

Para más información sobre la TVP, visite la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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