Muchas personas con demencia viven en hogares con armas de fuego

Muchas personas con demencia viven en hogares con armas de fuego

Muchas personas con demencia podrían tener acceso a un arma de fuego en casa, pero pocas familias han recibido asesoría de un médico sobre cómo gestionar la situación, encuentra un nuevo estudio de tamaño reducido.

En Estados Unidos, entre un 39 y un 49 por ciento de los adultos mayores viven en un hogar donde hay armas de fuego, señalaron los investigadores. Por otra parte, más de 5 millones de estadounidenses viven con la enfermedad de Alzheimer, la forma más común de demencia, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

No está claro exactamente con qué frecuencia esas dos realidades se entrecruzan. Obtener unos datos sólidos sobre cuántas personas con demencia tienen acceso a un arma de fuego resulta difícil, aseguró la autora del estudio, la Dra. Emmy Betz.

Dado este hecho, tampoco está claro con qué frecuencia esto termina en que los pacientes con demencia u otros sufran daños, según Betz, profesora asociada de medicina de emergencias de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado.

Aunque es difícil obtener cifras, hace mucho que la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association) ha reconocido la importancia de la seguridad de las armas de fuego, aseguró Beth Kallmyer, vicepresidenta de atención y respaldo de la asociación.

"Las familias deben reconocerlo como un problema de seguridad, y sería magnífico si los médicos lo abordaran como parte de la planificación de seguridad", planteó Kallmyer.

La Asociación del Alzheimer creó una lista de comprobación de seguridad para los médicos, con preguntas para plantear a las familias, anotó. Incluye el tema de las armas de fuego.

Pero, en el estudio más reciente, pocos cuidadores familiares dijeron que el médico había abordado el tema.

Betz dijo que, con frecuencia, las familias y los médicos piensan primero en temas de seguridad como la conducción.

"Pero la seguridad de las armas de fuego ha pasado más o menos desapercibida", lamentó.

El estudio, que se publicó el 16 de julio en la revista JAMA Network Open, incluyó a 124 personas que cuidaban a alguien con demencia. Todos los participantes formaban parte de un estudio nacional de mayor tamaño de estadounidenses que vivían en hogares con armas de fuego.

En los casos en que los cuidadores vivían con un paciente con demencia, un tercio dijeron que había acceso a las armas de fuego en el hogar. De todos los cuidadores, la mayoría pensaban que los médicos deberían hablar sobre la seguridad de las armas de fuego, pero solo un 5 por ciento afirmaron que lo habían hecho en algún momento.

Hay varios motivos por los cuales el hecho de que los pacientes con demencia tengan acceso a las armas de fuego es preocupante, según Betz y Kallmyer.

A medida que la enfermedad avanza, la confusión, la alteración del juicio, la agitación e incluso la violencia física pueden convertirse en problemas, advirtió Betz. Entonces, por ejemplo, si un trabajador de la atención de la salud viene a la casa, y la persona con demencia pudiera considerarlo como un intruso, el acceso a las armas de fuego es preocupante.

Las personas con una demencia más avanzada quizá tampoco reconozcan a un familiar o amigo, dijo Kallmyer. Si creen que un desconocido ha entrado en su vivienda, anotó, hay probabilidades de que busquen el arma de fuego, si tienen una a mano.

"En general, recomendamos que las armas de fuego se saquen del hogar", apuntó Kallmyer.

Guardar bajo llave el arma de fuego y la munición en lugares ocultos, o desarmar el arma, son otras opciones. Pero, anotó Kallmyer, esto no garantiza que no encuentren el arma de fuego. E incluso si el arma de fuego no se puede disparar, añadió, simplemente la apariencia de que la persona con demencia tiene un arma de fuego en la mano puede ser un problema, sobre todo si la apuntan a alguien que no vive en el hogar, o si la policía está implicada, por ejemplo.

Según Betz, lo ideal sería tener conversaciones sobre las armas de fuego en un momento temprano del curso de la demencia. Si un familiar con la enfermedad es propietario de un arma de fuego, pregúntele qué se debe hacer con el arma cuando la enfermedad avance. Podrían, por ejemplo, desear que un familiar la herede.

Legar el arma de fuego también puede ser una estrategia en los casos en que alguien con una demencia más avanzada no quiera separarse de ella, según Kallmyer. "Quizá quiera preguntarle si desea dársela a su nieto para que la cuide", dijo.

"No se trata de confiscarla, ni del control de las armas de fuego", enfatizó Betz. "Y no intentamos decir que las personas mayores con armas de fuego sean una amenaza en ciernes".

Más bien, apuntó, el tema de las armas de fuego se debe considerar como parte del plan de seguridad general de las personas con demencia.

Si las familias necesitan ayuda para desarmar un arma de fuego, o desean información sobre cómo vender o donar un arma de fuego, la policía local o una tienda de armas de fuego pueden ser buenos recursos, aseguró Betz.

Betz añadió que también hay orientación disponible en la línea telefónica de asistencia de la Asociación del Alzheimer, que funciona las 24 horas: 800-272-3900.

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