¿Mientras más grande es la ciudad, más bajas son las tasas de depresión?

MARTES, 3 de agosto de 2021 (HealthDay News) -- Los estadounidenses que viven en ciudades grandes tienen unas tasas relativamente bajas de depresión, a pesar del ajetreo, o tal vez debido al ajetreo, sugiere un estudio reciente.

Los investigadores encontraron que, en comparación con las ciudades más pequeñas de EE. UU., las grandes urbes en general tenían unas tasas más bajas de depresión entre los residentes. Y piensan que el patrón puede explicarse, en parte, por el amplio rango de interacciones sociales que proveen las grandes ciudades.

¿Mientras más grande es la ciudad, más bajas son las tasas de depresión?

En la superficie, los hallazgos podrían parecer sorprendentes, apuntó el investigador, Marc Berman, profesor asociado de psicología de la Universidad de Chicago.

Las personas con frecuencia piensan que los lugares como Nueva York, Los Ángeles y Chicago son sitios solitarios, llenos de ruido, contaminación y crimen, anotó.

Pero investigaciones anteriores de un compañero de Berman, Luis Bettencourt, han vinculado las redes sociales de las grandes ciudades con unos beneficios económicos, por ejemplo más "innovación" y productividad.

Entonces, dijo, Berman, una pregunta era si también podría haber efectos en la salud mental.

Los nuevos hallazgos, que se publicaron en la edición en línea del 2 de agosto de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences , sugieren que podría ser así.

Los investigadores desarrollaron un modelo matemático que predijo que las grandes ciudades mostrarían unas tasas más bajas de depresión, basándose en las variadas interacciones sociales que tienen los residentes, no solo con amigos, sino a través del trabajo, la recreación e incluso las conversaciones al azar en la cafetería de la esquina.

Resultó que la predicción fue correcta: basándose en dos encuestas de salud del gobierno, las tasas de depresión, de hecho, eran más bajas en las grandes ciudades de EE. UU. que en las más pequeñas. (No había datos sobe las áreas rurales).

Los hallazgos no prueban que las interacciones sociales sean el motivo, pero los investigadores tomaron en cuenta otras posibles explicaciones, como la edad de las poblaciones de la ciudades (las ciudades grandes tienden a atraer a adultos más jóvenes, anotó Berman), además del nivel educativo, los niveles de ingresos y la conformación racial.

Las ciudades pequeñas podrían contar con algunas ventajas, por ejemplo como menos ruido y más espacios verdes. Pero junto con unas poblaciones pequeñas, con frecuencia se distribuyen en grandes áreas y dependen de una cultura del coche.

"Mientras más pequeña es la ciudad, más difícil es interactuar con otras personas", apuntó Berman. "Hay que hacer un mayor esfuerzo".

Unos especialistas en la salud mental que no participaron en la investigación dijeron que no hay duda de que el respaldo social pueda proteger de la depresión, aunque el rol de las interacciones incidentales en la vida diaria, aunque sean agradables, no está claro.

"Las conexiones sociales funcionan como antidepresivo", señaló el Dr. Ken Duckworth, director médico de la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales (National Alliance on Mental Illness).

Para Duckworth, el nuevo estudio aborda "importantes preguntas" sobre si un mayor número de interacciones sociales (de todos tipos) afectan al riesgo de depresión de las personas. Pero también señaló que es probable que una buena relación con los familiares y los amigos haga la mayor diferencia.

El Dr. Jeffrey Borenstein, presidente de la Brain & Behavior Research Foundation, se mostró de acuerdo en que esas relaciones cercanas son vitales.

"Pero sí creo que salir al mundo es sano", añadió.

Borenstein planteó que más estudios deberían explorar cómo el ambiente en que las personas viven afecta al riesgo de depresión.

Por supuesto, las ciudades no son uniformes dentro de sus límites, apuntó Berman. Las personas que viven en un vecindario que está más aislado o que carece de espacios verdes, por ejemplo, tienen una experiencia distinta que la de las que viven en áreas llenas de parques y con un acceso fácil a las tiendas, al entretenimiento y a otros lugares públicos.

Berman sugirió que para el próximo paso los investigadores quizá deban ver cómo la prevalencia de la depresión varía entre los vecindarios de una ciudad.

También enfatizó que los hallazgos actuales no significan que los habitantes de las grandes ciudades sean más "felices" que los demás. Y es posible, aseguró Berman, que la estimulación constante de la vida urbana no sea buena para otras afecciones de la salud mental, como la esquizofrenia.

El momento en que se recolectaron los datos también es clave: las tasas de depresión en las ciudades se evaluaron antes de la pandemia de COVID-19.

Y la COVID podría haber cambiado las cosas, observó Berman. Las grandes ciudades se llevaron la peor parte al principio, en parte debido a toda esa conectividad social, anotó, y las restricciones de la pandemia significaban que los residentes de pronto se vieron en un aislamiento al que no estaban acostumbrados.

Duckworth dijo que le interesaría ver si la pandemia alteró el patrón observado en el estudio.

Esto, añadió, podría ser la "prueba de fuego" para la teoría de que las interacciones sociales protegen a los habitantes de las grandes ciudades de la depresión.

Más información

La Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales ofrece recursos para gestionar la depresión.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTES: Marc Berman, PhD, associate professor, psychology, University of Chicago; Ken Duckworth, MD, chief medical officer, National Alliance on Mental Illness, Arlington, Va.; Jeffrey Borenstein, MD, president and CEO, Brain & Behavior Research Foundation, New York City; Proceedings of the National Academy of Sciences, Aug. 2, 2021, online

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