Más niños en EE. UU. son diagnosticados con autismo y TDAH

Más niños en EE. UU. son diagnosticados con autismo y TDAH
Una mejora en el reconocimiento de estas condiciones podría ser motivo del crecimiento. | Foto: ISTOCK

El número de niños con discapacidades del desarrollo en EE. UU. aumentó en la última década de 16 a 18%, así lo encontró un reciente estudio del del Centro Nacional de Estadísticas de la Salud de EE. UU. Los aumentos en el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y los trastornos del espectro autista (TEA) conformaron la mayor parte del cambio. Sin embargo, los especialistas creen que una mejora en el reconocimiento de estas condiciones podría ser motivo de este crecimiento.

El TEA es una afección del desarrollo y neurológica que inicia en la niñez y dura toda la vida. Afecta cómo una persona se comporta, comunica, interactúa con otros y aprende. Se lo denomina "trastorno de espectro" porque diferentes personas con TEA pueden tener una gran variedad de síntomas. A saber, no mirar a los ojos cuando hablan, tener comportamientos repetitivos, ordenar cosas constantemente o repetir frases.

Por otra parte, el TDAH se destaca por la dificultad de un niño para estar quieto, pensar antes de actuar, o terminar algo que comenzó. Si bien muchas personas pueden tener estas conductas, este trastorno persiste por más de 6 meses. También se caracteriza por la hiperactividad e impulsividad.
La manera de conocer si alguien padece estas condiciones es mediante los chequeos médicos.

Por eso, según detalló Maureen Durkin, profesora en la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin en Madison, el nuevo trabajo parece arrojar buenas noticias. La experta, que no participó del estudio, cree que el aumento de los casos de afección de desarrollo se debe a una mayor concienciación sobre los trastornos y unos mejores diagnósticos.

"El concepto de autismo cambió con el tiempo, ahora incluye un rango más amplio de discapacidades sutiles en la interacción social, la comunicación y la conducta, no solo las dificultades más profundas que antes lo definían ", señaló Durkin.

El investigador principal, Benjamin Zablotsky, se mostró de acuerdo en que los cambios en la concienciación y los criterios diagnósticos probablemente sean factores contribuyentes. Además, afirmó que la redacción de las preguntas de las encuestas cambió con el tiempo, lo que probablemente hizo que más padres reportaran que sus hijos habían sido diagnosticados con ciertas afecciones. Sus resultados se publicaron en Pediatrics.

Mayor conciencia

Zablotsky y sus colaboradores examinaron datos de una encuesta periódica que su agencia realiza para monitorizar las tendencias de la salud en EE. UU. Se enfocaron en la prevalencia de 10 discapacidades del desarrollo en niños y adolescentes de 3 a 17 años, según reportaban sus padres. Entre 2009 y 2017 se encontraron con los siguientes datos:

  • La prevalencia del TDAH aumentó alrededor de 8.5 a 9.5%.
  • La prevalencia de los trastornos del espectro autista se multiplicó de 1.1 a un 2.5%. 
  • El porcentaje de niños con una discapacidad intelectual aumentó de un 0.9 a un 1.2%.

Los investigadores apuntaron que el aumento en la discapacidad intelectual coincidió con una actualización de la pregunta de la encuesta, que antes describía esas discapacidades como "retraso mental".

También explicaron que el estudio no puede responder sobre el motivo de forma definitiva, ya que, incluso con cambios en la concienciación y el diagnóstico, quizá de cualquier forma hubo un cambio en la incidencia real de algunos trastornos.

"Cualesquiera que sean los motivos de las tendencias, es esencial monitorizar cuántos niños de EE. UU. tienen discapacidades del desarrollo", enfatizó Durkin. Y agregó: "Puede ayudarnos a planificar los servicios. Contamos con intervenciones tempranas efectivas que mejoran los resultados, pero deben ser accesibles". Según la experta, tal como están las cosas, algunos niños pueden esperar hasta un año tan solo para recibir una evaluación de un posible trastorno del desarrollo.

Los expertos encontraron que algunas áreas del país podrían tener una necesidad particularmente aguda de servicios. A lo largo de los años, la prevalencia de los trastornos del desarrollo aumentó en las áreas urbanas, pero siguió siendo más baja que en la parte rural de EE. UU.

Según Zablotsky, se sabe que las familias en las áreas rurales con frecuencia se enfrentan a obstáculos, que incluyen una falta de proveedores que traten los trastornos del desarrollo, y dificultades para desplazarse hasta los servicios. "Publicamos los datos sobre la prevalencia con la esperanza de que los legisladores puedan usarlos", concluyó.

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