Más evidencias de que la sangre de los supervivientes de COVID-19 podría ayudar a los pacientes muy enfermos

Más evidencias de que la sangre de los supervivientes de COVID-19 podría ayudar a los pacientes muy enfermos

LUNES, 30 de marzo de 2020 (HealthDay News) -- Un pequeño estudio chino reafirma la idea de que hacer transfusiones de la sangre rica en anticuerpos de las personas que han sobrevivido a COVID-19 podría ayudar a los pacientes que siguen luchando por sus vidas contra la enfermedad.

El estudio de cinco pacientes gravemente enfermos, cerca del epicentro inicial de la pandemia con el nuevo coronavirus, encontró que los cinco pacientes sobrevivieron a la COVID-19 tras la transfusión.

Si unos ensayos de mayor tamaño replican los hallazgos, el uso generalizado del tratamiento "podría ayudar a cambiar el curso de la epidemia", escribieron los doctores John Roback y Jeannette Guarner de Emory Medical Laboratories, que están afiliados con la Universidad de Emory, en Atlanta.

Roback y Guarner escribieron un editorial publicado junto con el nuevo estudio chino, que aparece en la edición en línea del 27 de marzo de la revista Journal of the American Medical Association.

A pesar del hecho de que decenas de miles de personas han muerto de COVID-19 alrededor del mundo, la inmensa mayoría (un 85 por ciento) de los casos en realidad son asintomáticos o leves, similares a un resfriado o a la gripe. Pero las personas que pasan por el COVID-19 relativamente ilesas adquieren un potente legado inmunitario: anticuerpos en la sangre que pueden reconocer y atacar al nuevo coronavirus.

Actualmente no hay medicamentos ni vacunas que ayuden a combatir a COVID-19. Pero, a principios de la pandemia, los médicos comprendieron que las donaciones de sangre de los supervivientes podrían ayudar a proteger o a tratar a otras personas, según algunos expertos en enfermedades infecciosas.

La idea dista mucho de ser nueva. En la primera mitad del siglo XX, los médicos usaron "suero de convaleciente" en un esfuerzo por tratar a las personas durante los brotes de infecciones virales como el sarampión, las paperas y la influenza, incluso durante la pandemia de gripe española de 1918.

El principio es bastante simple. Cuando un patógeno invade al organismo, el sistema inmunitario produce anticuerpos que se vinculan con el enemigo, marcándolo para que sea destruido. Tras la recuperación, esos anticuerpos continúan en circulación en la sangre de una persona, por periodos que abarcan desde meses hasta años.

En teoría, transferir algunos de esos anticuerpos a otras personas con el mismo virus podría ayudar a sus cuerpos a combatirlos. O, administrados a personas sanas (por ejemplo, los trabajadores de atención de la salud que están en primera línea), los anticuerpos podrían ofrecer cierta protección temporal contra la infección.

Un largo historial en la medicina

En medio de la pandemia de COVID-19, en que no habrá vacunas ni antivirales pronto, los anticuerpos de los pacientes en recuperación podrían ofrecer una medida "temporal", según los doctores Arturo Casadevall y Liise-anne Pirofski. Es un método conocido como "suero de convaleciente".

Casadevall, de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore, y Pirofski, del Colegio de Medicina Albert Einstein en la ciudad de Nueva York, describieron su argumento en la edición en línea del 16 de marzo de la revista Journal of Clinical Investigation.

Por un lado, apuntaron los autores, el suero de convaleciente no es un asunto del pasado. Se ha probado en un número limitado de pacientes durante las crisis virales más recientes, incluyendo la epidemia de SRAS (síndrome respiratorio agudo y severo) de 2003, la epidemia de "gripe porcina" de 2009, y el brote de SROM (síndrome respiratorio de Oriente Medio) de 2012.

Los informes sobre esos intentos indican que el tratamiento con anticuerpos en general redujo la gravedad de las enfermedades de esos pacientes y mejoró la supervivencia.

"Además de los protocolos de contención y mitigación de salud pública, quizá esta sea nuestra única opción a corto plazo para tratar y prevenir la COVID-19", comentó Casadevall en un comunicado de prensa de la Johns Hopkins. "Y es algo que podemos comenzar a implementar en las próximas semanas y meses".

El nuevo estudio chino ofrece más evidencias de que el suero de convaleciente funciona.

Los investigadores fueron dirigidos por la Dra. Yingxia Liu, de un hospital afiliado con la Universidad Sureña de Ciencias y Tecnología en Shenzhen, China, cerca de la ciudad de Wuhan, donde comenzó la pandemia de COVID-19.

El equipo de Liu se enfocó en la lucha de cinco pacientes extremadamente enfermos que requirieron ventilación mecánica en la unidad de cuidados intensivos para respirar. También habían recibido antivirales y otros fármacos.

Desesperados por salvarlos, los médicos administraron transfusiones de sangre donada de supervivientes de COVID-19 a esos pacientes gravemente enfermos. En apenas tres días, la fiebre comenzó a bajar en cuatro de los cinco pacientes, hubo una reversión en su progresión hacia la insuficiencia orgánica, las cargas virales bajaron, y 12 días tras la transfusión, cuatro de los pacientes se habían recuperado del síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), que con mucha frecuencia resulta letal para los pacientes.

A finales de marzo, tres de los pacientes habían sido dados de alta, dijeron los autores chinos, y los otros dos están ahora en una condición estable.

Tratan a los primeros pacientes de EE. UU.

El uso de suero de convaleciente "es una buena idea. Es algo que se ha usado antes, y sabemos cómo hacerlo", señaló el Dr. Gregory Poland, director del Grupo de Investigación en Vacunas de la Clínica Mayo, en Rochester, Minnesota.

Esto no quiere decir que los médicos pueden simplemente comenzar a hacerlo. "Todavía hay que pasar por la FDA", dijo Poland, haciendo referencia a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU.

Ahora, el Hospital Metodista de Houston, en Texas, anunció que "recibió la aprobación de la FDA el sábado para convertirse en el primer centro médico académico del país en hacer una transfusión de plasma donado de un paciente que se recuperó de COVID-19 a un paciente gravemente enfermo".

La transfusión ocurrió el sábado en la tarde, dijo el hospital en un comunicado de prensa.

Médicos de otros lugares también están planificando usar el tratamiento. A principios de semana, en la ciudad de Nueva York, el gobernador Andrew Cuomo dijo que pronto comenzará el reclutamiento de donaciones de plasma de supervivientes de COVID-19, y que inicialmente se enfocaría en el suburbio de New Rochelle, Nueva York, de la ciudad de Nueva York, que ha sido muy afectado por el brote.

Además, el Hospital Mount Sinai de Nueva York, en colaboración con el Centro de Sangre y el Departamento de Salud del estado, dijeron que unos ensayos sobre la técnica podrían comenzar incluso ya a principios de abril.

La experiencia de los médicos con el método en general no se limita a las pandemias virales, apuntó Poland. Usan de forma rutinaria inyecciones de globulina inmune, unas preparaciones de anticuerpos purificados extraídos de sangre humana donada, para tratar ciertas afecciones médicas.

Además, las técnicas modernas de almacenamiento de sangre, que hacen pruebas de detección de agentes infecciosos, deberían garantizar que cualquier táctica de ese tipo contra COVID-19 fuera igual de segura que la transfusión sanguínea estándar, observó Poland.

Mantener la seguridad

Se necesitarán unos protocolos estándar, que incluyan temas logísticos, como la coordinación entre los médicos, bancos de sangre y hospitales locales, según Casadevall.

"Implantaremos protocolos para garantizar que el uso del suero [sangre] sea seguro", observó Casadevall. Pero, añadió, "no hablamos sobre investigación y desarrollo. Esto es algo que los médicos, los bancos de sangre y los hospitales ya saber cómo hacer, y que pueden hacer hoy".

El Dr. Bruce Y. Lee es profesor de gestión de políticas de salud de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Dijo que "sin duda vale la pena explorar" la idea del suero de convaleciente.

"Estamos en una situación en que casi no tenemos herramientas", lamentó Lee.

Pero él y Poland apuntaron a algunos puntos clave que se desconocen, como: ¿Cuánto duran los anticuerpos contra este nuevo coronavirus? ¿Qué cantidad de anticuerpos sería necesaria para ayudar a tratar la infección u ofrecer cierta protección?

Lo que está claro es que cualquier protección sería temporal. "Esto no reemplazaría a una vacuna", enfatizó Lee. Las vacunas, anotó, funcionan al entrenar al sistema inmunitario a iniciar su propia respuesta ante un invasor, lo que implica a más factores aparte de los anticuerpos.

¿Y qué sucede con las personas que se han recuperado de COVID-19? ¿Tienen inmunidad, al menos durante un tiempo? Ha habido informes de China y Japón de pacientes que han sido declarados libres de la infección y que han arrojado otro positivo.

Pero Poland comentó que es probable que esos casos reflejen problemas de las pruebas. "No creo que representen reinfecciones", añadió. "Eso sería altamente inusual".

Más información

La Organización Mundial de la Salud ofrece actualizaciones sobre COVID-19.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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