Nueva evidencia de que la hidroxicloroquina no ayuda

Nueva evidencia de que la hidroxicloroquina no ayuda
Pese a la publicidad que le ha dado el presidente Trump a esta droga, la hidroxicloroquina es peligrosa, según indican nuevos estudios clínicos | Foto: GETTY IMAGES

Un medicamento que el Presidente Donald Trump respalda, y que incluso está tomando, como arma potencial contra el nuevo coronavirus, simplemente no parece funcionar, según el resultado de otro importante estudio.

De hecho, la hidroxicloroquina, además de un fármaco relacionado, la cloroquina, podrían incluso aumentar el riesgo de muerte y de trastornos graves del ritmo cardiaco en las personas que las usen, reportó un equipo internacional de investigadores.

Los dos medicamentos están aprobados para tratar enfermedades como la malaria y el lupus. A principios de la pandemia de la COVID-19, Trump afirmó que los medicamentos eran "puntos de inflexión" potenciales contra la enfermedad, a pesar de que había pocas evidencias sólidas que respaldaran esas afirmaciones. Tras ese respaldo, las búsquedas sobre los medicamentos de los estadounidenses en Google se dispararon.

La semana pasada, Trump dijo que ha estado tomando hidroxicloroquina durante más o menos una semana y media con el fin de prevenir la infección con, o la enfermedad por, el nuevo coronavirus, el SARS-CoV-2. Aseguró que está tomando el fármaco con la aprobación del médico de la Casa Blanca.

Un fármaco inútil para la COVID-19

Pero la nueva investigación, que se publicó en la edición del 22 de mayo de la revista The Lancet, es la más reciente en una larga lista de estudios que sugieren que el fármaco es inútil contra el nuevo coronavirus y la COVID-19. Y sus autores afirman que podría ofrecer las pruebas más definitivas hasta la fecha.

"Este es el primer estudio a gran escala que encuentra una evidencia estadísticamente robusta de que el tratamiento con la cloroquina y la hidroxicloroquina no beneficia a los pacientes con COVID-19", señaló el autor principal, el Dr. Mandeep Mehra, director ejecutivo del Centro de Enfermedad Cardiaca Avanzada del Hospital Brigham and Women's, en Boston.

"Al contrario, nuestros hallazgos sugieren que podría estar asociada con un aumento en el riesgo de problemas cardiacos graves y con un aumento en el riesgo de muerte", advirtió en un comunicado de prensa de la revista.

Los investigadores dijeron que los hallazgos de su estudio observacional sugieren que el uso de los dos medicamentos en los pacientes con COVID-19 se debe restringir a los ensayos clínicos hasta que haya pruebas de ensayos clínicos aleatorios, el "estándar de excelencia", de que los medicamentos son, de hecho, seguros y efectivos.

El grupo de Mehra analizó los datos de casi 15,000 pacientes hospitalizados con COVID-19 que recibieron hidroxicloroquina o cloroquina, con o sin los antibióticos azitromicina o claritromicina, y un grupo de control de 81,000 pacientes hospitalizados que no recibieron los fármacos.

Los pacientes fueron admitidos a 671 hospitales entre el 20 de diciembre y el 14 de abril, y todos habían sido dado de alta o habían fallecido el 21 de abril.

La tasa de mortalidad en el grupo de control, que no recibió hidroxicloroquina ni cloroquina, fue de un 9.3 por ciento, reportó el equipo de Boston.

Es una cifra mucho más baja que la tasa de un 16.4 por ciento en el grupo que recibió solo cloroquina, o la tasa de mortalidad de un 18 por ciento entre los pacientes que recibieron solo hidroxicloroquina.

Combinarlas con antibióticos tampoco ayudo. Entre los que recibieron cloroquina y un antibiótico, la tasa de mortalidad fue de un 22.2 por ciento, y fue de un 23.8 por ciento entre los que recibieron hidroxicloroquina y un antibiótico, apuntaron los investigadores.

Aunque otros factores (como la edad, la obesidad y las afecciones médicas preexistentes, por ejemplo la enfermedad cardiaca, la enfermedad pulmonar y la diabetes) podrían haber tenido un rol en las diferencias en las tasas de mortalidad, la hidroxicloroquina y la cloroquina de cualquier forma se asociaron con un aumento en el riesgo de fallecer, concluyeron los investigadores.

Además, unos graves problemas del ritmo cardiaco fueron más comunes en los pacientes que recibieron cualquiera de los cuatro regímenes farmacológicos, añadió el grupo de Mehra.

La tasa más alta (de un 8 por ciento) fue entre los pacientes que recibieron hidroxicloroquina y un antibiótico, en comparación con un 0.3 por ciento de los pacientes en el grupo de control.

Tras tomar en cuenta otros factores, los investigadores calcularon que esta combinación de fármacos se asoció con un riesgo más de cinco veces más alto de problemas graves del ritmo cardiaco.

"Unos ensayos clínicos aleatorios son esenciales para confirmar cualquier daño o beneficio asociado con estos agentes", planteó Mehra. "Mientras tanto, sugerimos que estos medicamentos no se deben usar como tratamientos para la COVID-19 fuera de los ensayos clínicos".

Estudios anteriores han llegado a unas conclusiones muy parecidas.

Por ejemplo, un estudio publicado a finales de abril encontró que la tasa de mortalidad de las personas con COVID-19 que tomaron hidroxicloroquina además de la atención usual en realidad era más alta que la de las que no la tomaron: un 28 frente a un 11 por ciento, respectivamente.

Poco después, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. publicó una declaración en que afirmó que "no se ha mostrado que la hidroxicloroquina y la cloroquina sean seguras ni efectivas para tratar o prevenir la COVID-19".

La FDA también advirtió que "la hidroxicloroquina y la cloroquina pueden provocar unos ritmos cardiacos anómalos".

El 8 de mayo, unos médicos de la ciudad de Nueva York monitorizaron los resultados de casi 1,400 pacientes con una COVID-19 grave, y los reportaron en la revista New England Journal of Medicine. A los que recibieron hidroxicloroquina no les fue mejor que a los que no la recibieron.

Y ahora, este último "estudio observacional bien realizado amplía los informes preliminares que sugieren que la cloroquina, la hidroxicloroquina, solas o con azitromicina, no son útiles y podrían ser dañinas para los pacientes hospitalizados con COVID-19", escribió en un comentario que se publicó en la revista junto con el estudio el Dr. Christian Funck-Brentano, de la Universidad de la Sorbona, en París.

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