Muchos pediatras dejan de atender familias que rechazan las vacunas

Muchos pediatras dejan de atender familias que rechazan las vacunas

Los padres que eligen rechazar o retrasar las vacunas de sus hijos podrían encontrarse rápidamente sin pediatra.

Poco más de la mitad (un 51 por ciento) de los consultorios pediátricos de Estados Unidos tiene la política de dejar de atender a las familias que rechazan a las vacunas infantiles, encontró una encuesta nacional. Un 37 por ciento de los pediatras mismos dijeron que con frecuencia dejaban de atender a las familias si rechazaban las vacunas, y un 6 por ciento dijeron que dejarían de atender a una familia que eligiera espaciar las vacunas tempranas esenciales.

"Los argumentos para dejar de atender a las familias incluyen que la vacunación es el estándar de la atención, y que los beneficios superan a los riesgos con creces. Las evidencias a favor de las vacunas son tan fuertes que los médicos sienten que simplemente no pueden trabajar con unos padres que se desvíen tanto de los estándares de la atención médica", señaló el autor principal, el Dr. Sean O'Leary, profesor de pediatría del Campus Médico de Anschutz de la Universidad de Colorado y del Hospital Pediátrico de Colorado, en Aurora.

"Otro argumento para dejar de atender a los padres es que hacerlo podría aumentar las tasas de vacunación, cuando los padres ven que los consultorios pediátricos tienen unas opiniones tan firmes sobre las vacunas. Algunas de las desventajas son que los niños podrían acabar sin un hogar médico, o que los padres encuentren pediatras que no tengan políticas sobre las vacunas", comentó O'Leary.

El año pasado, la Organización Mundial de la Salud afirmó que la renuencia a las vacunas era una de las 10 principales amenazas para la salud global. Pero se sabe poco sobre cómo los pediatras gestionan a los padres que rechazan a las vacunas, o que piden que espacien, lo que potencialmente deja a sus hijos vulnerables a las infecciones, por ejemplo el sarampión.

Para obtener una mejor idea sobre cómo los médicos afrontan estos desafíos, los investigadores encuestaron a unos 300 pediatras de EE. UU. entre abril y julio de 2019.

La encuesta preguntó sobre las prácticas actuales de los pediatras y las políticas de los consultorios si las familias rechazaban las vacunas o intentaban alterar el calendario de forma significativa, distanciando las vacunas.

"Me sorprendió lo alta que fue la tasa: más de la mitad tenían un consultorio que no aceptaba a una familia que rechazara las vacunas. Creo que el brote de sarampión de Disney [que ocurrió en Disneyland de California de 2014 a 2015] podría haber tenido un impacto. Los padres comenzaron a decir que si un consultorio aceptaba a personas sin vacunar, llevarían a su hijo a otro consultorio para que no estuviera en riesgo", comentó O'Leary.

Cuando los médicos dejan de atender a las familias por rechazar a las vacunas, a veces los padres cambian de opinión, reveló la encuesta. De hecho, un 18 por ciento con frecuencia o siempre cambian de opinión, mientras que un 48 por ciento adicional cambian de opinión a veces. Un 29 por ciento raras veces cambian de opinión, y un 5 por ciento nunca cambian de opinión, según las encuestas.

El informe encontró que los consultorios privados eran más propensos que las organizaciones comunitarias, de los hospitales o de mantenimiento de la salud a tener una política de negar la atención. Fue menos probable que los consultorios del Medio Oeste tuvieran políticas de negar la atención que los consultorios de otras regiones.

El Dr. Paul Offit, director del Centro de Educación de las Vacunas del Hospital Pediátrico de Filadelfia, dijo que la meta de las políticas de negar al atención es garantizar que los niños se vacunen. Offit no participó en el estudio.

"Ponen unos límites y dicen que no los atenderán si elijen retrasar o rechazar las vacunas, porque están pidiendo que se practique una atención inferior al estándar", apuntó Offit. "Si ese niño sufre algún daño, el médico (a cierto nivel) sería tácitamente responsable, porque a algún nivel, diría que está bien, si continuara atendiendo a la familia".

Los pediatras también tienen una responsabilidad hacia todos los niños de la sala de espera. "A veces, hay niños en la sala de espera que no se pueden vacunar, porque son demasiado pequeños, toman ciertos fármacos o están inmunocomprometidos", aclaró Offit.

Pero el gran problema es que los médicos no saben dónde podrían acabar los niños si dejan de atenderlos.

"Creo que, en esta situación, los pediatras en realidad no tienen ninguna opción buena. Es muy difícil", lamentó Offitt.

O'Leary dijo que espera que los padres comprendan que "muchos pediatras sienten con tanta contundencia que los beneficios de las vacunas superan a los riesgos con creces que están dispuestos a tomar la medida extrema de no aceptar a las familias que rechazan las vacunas. Y, recuerde, son personas que han dedicado sus carreras a atender a los niños".

Añadió que quedan muchas preguntas, y que este tema necesita más estudio. Por ejemplo, ¿las políticas de negar la atención ayudan respecto a las tasas de vacunación? ¿Qué mensajes mandan en realidad estas políticas a los padres?

Los hallazgos se publicaron como carta de investigación en la edición del 15 de septiembre de la revista Journal of the American Medical Association.

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