Los tiempos de espera de la cirugía para la obesidad están aumentando

Los tiempos de espera de la cirugía para la obesidad están aumentando
| Foto: GETTY IMAGES

Las personas que desean someterse a una cirugía para perder peso se enfrentan ahora a unos tiempos de espera mucho más largos que hace una década, encuentra un estudio reciente.

Entre los pacientes de cirugía para perder peso en Michigan, el tiempo de espera típico casi se duplicó entre 2006 y 2016, pasando de 86 días a 159 días, reportaron los investigadores.

Los retrasos fueron particularmente comunes para los pacientes con Medicaid, el programa de seguro del gobierno para los estadounidenses con ingresos bajos. Esos pacientes tenían tres veces más probabilidades que las personas con seguro privado a estar entre los que tenían los retrasos más largos, esperando típicamente más de 200 días.

Los autores del estudio dijeron que los requisitos prequirúrgicos de Medicaid planteaban unos obstáculos innecesarios. Por ejemplo, el programa obliga a que los pacientes primero pasen por un programa de pérdida de peso supervisado por un médico durante al menos seis meses.

Pero no hay evidencias de que ese requisito mejore el éxito a largo plazo de los pacientes tras la cirugía, apuntó el investigador principal, el Dr. Oliver Varban, profesor asistente de cirugía en la Universidad de Michigan.

Los requisitos de las aseguradoras privadas varían, pero algunas dicen que los pacientes deben documentar que han cumplido un programa de pérdida de peso.

Las aseguradoras también podrían requerir unas extensivas evaluaciones prequirúrgicas, por ejemplo de la función cardiaca, pulmonar y renal de los pacientes, según Varban.

Todo eso implica múltiples visitas al médico antes de que la cirugía se pueda realizar, lo que puede ser una carga particular para los pacientes desfavorecidos, apuntó Varban.

"Nos preocupa en particular que esto impone más barreras a los pacientes con Medicaid de bajos ingresos", dijo. "Por ejemplo, quizá tengan tres trabajos distintos, o problemas con el transporte".

La cirugía para perder peso se conoce médicamente como cirugía bariátrica. Se realiza de distintas formas, pero por lo general implica alterar el tracto digestivo para limitar la cantidad de comida que una persona puede consumir, y para cambiar la forma en que se absorben los nutrientes.

Según los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EE. UU., la cirugía para perder peso puede ser una opción para las personas con un índice de masa corporal (IMC) de 40 o más, lo que equivale a más o menos 100 libras (45 kilos) o más de sobrepeso. El IMC es una medida basada en la estatura y el peso.

Las personas con una obesidad menos grave (un IMC de al menos 35) podrían ser candidatas si sufren de afecciones como la diabetes tipo 2 o la apnea del sueño.

En promedio, la cirugía cuesta entre 15,000 y 25,000 dólares, dependiendo del tipo de procedimiento, apuntan los NIH. Hay riesgos quirúrgicos, incluyendo sangrado e infección. A más largo plazo, hay un riesgo de deficiencias nutricionales, sobre todo si las personas no toman las vitaminas y minerales recetados.

Pero los beneficios pueden ser sustanciales, anotó Varban. La cirugía puede mejorar o curar afecciones como la diabetes tipo 2 y la hipertensión.

"No se trata de hacer que la gente sea delgada", apuntó. "Es sobre la gestión de esas afecciones médicas".

Los hallazgos, publicados en una edición reciente de la revista Annals of Surgery, provienen de un registro que cubría a la mayoría de personas que se sometieron a una cirugía para perder peso en Michigan entre 2006 y 2016: casi 61,000 pacientes.

En general, encontró el equipo de Varban, la cuarta parte de los pacientes con los retrasos más largos esperaron 204 días. La cuarta parte de los pacientes con los tiempos de espera más cortos típicamente se sometieron a la cirugía en un plazo de 67 días.

Al final, ambos grupos observaron un éxito parecido: perdieron en promedio de 57 a 59 libras (de casi 26 a casi 27 kilos) en un plazo de un año, mostraron los hallazgos.

"Las personas que más esperaron no perdieron más peso", anotó Varban.

El retraso tampoco fue nocivo para los pacientes. Pero la preocupación es que los retrasos largos, con obstáculos impuestos por el seguro, disuadan a muchos pacientes de hacerse alguna vez la cirugía, señaló la Dra. Ivania Rizo, vocera de la Sociedad de la Obesidad (Obesity Society).

"Hay un riesgo de que desistan, sobre todo los pacientes con antecedentes de desventajas sociales", dijo.

Algunos pacientes sí necesitan más tiempo para controlar mejor ciertas afecciones de la salud antes de la cirugía. Pero cualquier retraso debería basarse en las necesidades médicas, en lugar de en las imposiciones del seguro, añadió Rizo.

Varban anotó que el estudio solo incluyó a pacientes de Michigan, y que los tiempos de espera podrían ser distintos en otros estados.

Pero Rizo apuntó que los requisitos de los seguros sí afectan a los pacientes en general.

Parte del problema, según Varban, es la forma en que se consideran la cirugía para perder peso y la obesidad, incluso entre los médicos.

"La cirugía se ve como un último recurso, aunque es el tratamiento más efectivo para la obesidad grave", afirmó. "Y con frecuencia se considera que la obesidad en sí es 'culpa' del paciente".

Más información

El Instituto Nacional sobre la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de EE. UU. ofrece más información sobre la cirugía bariátrica.

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