Los síntomas de las conmociones de los niños podrían persistir durante un año

Los síntomas de las conmociones de los niños podrían persistir durante un año

LUNES, 15 de octubre de 2018 (HealthDay News) -- Un año tras una conmoción, hasta un tercio de los niños siguen teniendo síntomas como dolor de cabeza e irritabilidad, que podrían afectar el rendimiento en la escuela, encuentra un nuevo estudio.

"Los niños con todo tipo de lesiones podrían mostrar síntomas posteriores a la conmoción", advirtió la investigadora principal, Linda Ewing-Cobbs, profesora de pediatría en Facultad de Medicina del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, en Houston.

Su equipo encontró que hasta un 31 por ciento seguían teniendo síntomas que incluían falta de atención o fatiga 12 meses tras la lesión en la cabeza.

Las chicas que tenían problemas del estado de ánimo antes y los niños de familias pobres o con problemas parecieron ser los más vulnerables, apuntaron los investigadores.

Según el Dr. Robert Glatter, médico de emergencias en el Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York, "este estudio es valioso porque demuestra que nuestro método para la gestión posterior a la conmoción debe tomar en cuenta los problemas psicológicos anteriores, el sexo, la armonía en la familia, y también la desigualdad en los ingresos".

Tomar esos factores en cuenta podría ayudar a identificar a los niños con un riesgo más alto de síntomas persistentes, sugirió Glatter, que no participó en el nuevo estudio.

Los síntomas físicos por lo general se observan poco después de la lesión en la cabeza, apuntó Ewing-Cobbs. Los síntomas emocionales y mentales podrían hacerse más notables varias semanas después, cuando los niños vuelven a la escuela y a los deportes.

Aunque con frecuencia los síntomas desaparecen en un plazo de un mes, algunos niños tienen dificultades prolongadas que probablemente afecten a su funcionamiento en la escuela, explicó.

"Los niños con síntomas que persistan más allá de un mes deben ser monitorizados por su pediatra, para que los puedan remitir a cualquier servicio necesario de salud física o psicológica", añadió Ewing-Cobbs.

En el estudio, los investigadores observaron a casi 350 niños, de 4 a 15 años de edad, que sufrieron una conmoción o una lesión ortopédica. Los padres completaron encuestas que preguntaban sobre sus hijos antes de la lesión, e información general sobre la vida en el hogar.

Entonces, los investigadores usaron una escala de calificación para evaluar la recuperación tras la conmoción.

Aunque las chicas y los chicos tenían unas características similares antes de la conmoción, las chicas tenían significativamente más síntomas persistentes que los chicos. También tenían el doble de probabilidades de que los síntomas duraran un año tras la lesión, mostraron los hallazgos.

La dinámica familiar también fue un factor importante en la recuperación de los niños, anotaron los autores del estudio.

"Los niños de las familias que dan respaldo, que son comunicativas y que tienen acceso a una red de apoyos en la comunidad tienden a tener un mejor rendimiento en una variedad de áreas, entre ellas la recuperación de una conmoción, que los niños que no cuentan con esas ventajas", aseguró Ewing-Cobbs.

La rapidez con la que un niño puede volver a la escuela y a los deportes tras una conmoción se debe personalizar según cada niño, sugirió Ewing-Cobbs. "No hay una respuesta universal a la pregunta sobre el regreso a los deportes de alto impacto", dijo.

Esa decisión debe basarse en una colaboración entre el personal médico y escolar y la familia, añadió.

Cada año, de 1 a 2 millones de niños en Estados Unidos son tratados por una lesión cerebral traumática leve, lo que incluye a conmociones por los deportes y por otras causas.

Glatter dijo que este estudio sugiere que quizá se necesiten unas adaptaciones especiales cuando los niños vuelvan a la escuela para garantizar que su recuperación continúe.

"Esto podría incluir medicamentos para gestionar los dolores de cabeza, regular el estado de ánimo y la ansiedad, además de terapia cognitivo conductual para ayudar con el ajuste y la resolución de problemas", planteó.

Los padres y los maestros deben estar atentos a cualquier señal de depresión o ansiedad que pudiera influir en el rendimiento escolar y la integración social, aconsejó Glatter.

"Los entrenadores, los administradores escolares y los padres deben estar implicados, y ser conscientes de los problemas médicos, familiares y sociales asociados con el sexo que tienen un rol en la recuperación tras una conmoción", enfatizó.

El informe aparece en la edición en línea del 15 de octubre de la revista Pediatrics.

Más información

Para más información sobre las conmociones, visite la Asociación Americana de Cirujanos Neurológicos (American Association of Neurological Surgeons).


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

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