Los reservistas se pueden enfrentar a problemas con el alcohol tras el despliegue, y reciben poco apoyo

JUEVES, 10 de marzo de 2022 (HealthDay News) -- Los soldados de la Guardia Nacional de EE. UU. tienen un mayor riesgo de un consumo problemático de alcohol tras el despliegue militar, pero es menos probable que reciban ayuda para sus dificultades con el alcohol que los miembros en servicio activo, encuentra un nuevo estudio.

La exposición al combate durante el despliegue fue el factor de riesgo más fuerte para los problemas con la bebida entre los reservistas del estudio, según el informe, que se publicó en la edición en línea del 8 de marzo de la revista Journal of Studies on Alcohol and Drugs.

Los reservistas se pueden enfrentar a problemas con el alcohol tras el despliegue, y reciben poco apoyo

"Los eventos de combate, por ejemplo haber participado en un combate directo y experimentado un trauma de combate, podrían precipitar un alto grado de malestar personal (una 'lesión moral'), y necesitar alguna forma de autoconsuelo, por ejemplo un uso excesivo de alcohol", señaló el autor del estudio, James Griffith, miembro de la facultad y de investigación del Centro Nacional de Estudios de Veteranos de la Universidad de Utah.

"A diferencia del personal militar activo, los reservistas en general no viven cerca de los centros militares para recibir atención de la salud conductual. Y muchos no son elegibles para la atención de salud militar a menos que las afecciones se relacionen de forma directa con el servicio militar activo", anotó Griffith en un comunicado de prensa de la revista.

En el estudio, Griffith analizó las respuestas de más de 4,500 soldados de la Reserva del Ejército de la Guardia Nacional, que completaron una encuesta anónima tras volver de Irak en 2010.

Sus tasas de consumo empedernido de alcohol fueron más altas que las de los reservistas que no habían sido desplegados (de un 30 frente a un 24 por ciento en cuanto al consumo empedernido, y de un 34 frente a un 32 por ciento en cuanto a los atracones de bebida, respectivamente). También fueron más altas que las tasas del personal militar desplegado que se encontraron en varios estudios anteriores, mostraron los hallazgos.

Se debe hacer más para ayudar a los reservistas que volvieron hace poco de un despliegue, lo que incluye una evaluación más completa de su riesgo relacionado con el alcohol, planteó Griffith.

Anotó que el riesgo de problemas con el alcohol alcanza su máximo en un plazo de un año tras la vuelta. Esto sugiere que un programa educativo sobre los factores de riesgo del consumo de alcohol posterior al despliegue para los miembros del servicio y sus familias podría ser beneficioso.

"El contenido familiarizaría a los participantes con los indicadores de un consumo malsano de alcohol, y con las posibles medidas de seguimiento para los que estén en riesgo", planteó. "En específico, se podría proveer información y orientación para obtener atención de la salud conductual informal y formal cuando los soldados tienen un resultado inicial positivo en una evaluación del riesgo de mal uso del alcohol".

Evaluar el estado emocional de los soldados que sufren una experiencia de combate traumática y que tienen un riesgo particularmente alto de mal uso del alcohol tiene una importancia especial, anotó Griffith.

"Dado que es probable que las emociones negativas tengan un rol en la conexión entre los eventos de combate y el consumo de alcohol, se deberían evaluar los estados emocionales de los soldados con alguna forma de prueba de detección, y, cuando haya unas emociones negativas más intensas, incluir una remisión a la atención de la salud psicológica", añadió Griffith.

Más información

El Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y Alcoholismo de EE. UU. describe las señales de los problemas con el consumo de alcohol.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTE: Journal of Studies on Alcohol and Drugs, news release, March 9, 2022

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