SEAMOS AMIGOS

Editar mi perfil

Info

Holadoctor usa cookies para analizar el tráfico de este sitio. La información sobre el uso que le da a nuestro sitio es compartida con Holadoctor y algunos terceros para ese propósito. Al aceptar, está usted de acuerdo con nuestra política de cookies. Vea los detalles aquí.

ACEPTAR
Cerrar

¿Los reformatorios ponen en riesgo la salud a largo plazo?

Quizá sea el momento de que Estados Unidos explore alternativas para los jóvenes descarriados, sugieren varios estudios

Quizá sea el momento de que Estados Unidos explore alternativas para los jóvenes descarriados, sugieren varios estudios

LUNES, 23 de enero de 2017 (HealthDay News) -- Los jóvenes que llegan a los centros de detención juvenil o a la cárcel podrían sufrir consecuencias en su salud que duren hasta bien avanzada la adultez, según un par de estudios recientes.

Ambos sugieren que los adolescentes recluidos se enfrentarán a unas tasas mayores de depresión, a una peor salud física y a un riesgo más alto de enfermedades de trasmisión sexual, que los otros jóvenes estadounidenses.

Los expertos dijeron que los estudios enfatizan un hecho poco reconocido: la encarcelación de los jóvenes es un problema de salud pública.

Estados Unidos tiene la tasa más alta de "reclusión de menores de edad" de cualquier país desarrollado, según el grupo defensor Campaign for Youth Justice. En 2013, de cada 100,000 menores, 173 estaban recluidos en todo el país.

"La reclusión juvenil es una epidemia oculta", dijo Ralph DiClemente, de la Universidad de Emory, en Atlanta.

DiClemente, profesor de salud pública, escribió un editorial que acompañaba a los estudios, publicados en línea el 23 de enero en la revista Pediatrics.

Pero hasta ahora, dijo DiClemente, se sabe poco sobre la salud a largo plazo de los menores que pasan por el sistema judicial.

Los nuevos hallazgos, dijo, "nos muestran que estos menores tienen muchos problemas de salud y conductas de riesgo, y eso se mantiene en la edad adulta".

En un estudio, los investigadores se centraron en más de 1,800 menores que habían pasado un tiempo en centros de detención juvenil de Chicago. Catorce años después, esos menores (ahora con alrededor de 30 años de edad) tenían unas probabilidades mayores que el promedio de realizar conductas sexuales de riesgo, como tener muchas parejas en pocos meses.

En el otro estudio, los investigadores usaron los datos de una encuesta del gobierno sobre la salud de más de 14,000 estadounidenses, a partir de la escuela intermedia o secundaria y hasta los 34 años de edad.

Durante ese periodo, el 14 por ciento terminaron en algún centro de detención juvenil o en la cárcel a los 24 años de edad.

En general, encontró el estudio, los menores encarcelados mostraron más problemas de salud entre los 24 y los 34 años de edad, frente a otros estadounidenses de su edad.

Cerca de una cuarta parte (el 23 por ciento) tenían síntomas de depresión, frente al 15 por ciento de los otros participantes del estudio. Más del 52 por ciento evaluaron su salud general como no mejor que "regular", en comparación con el 41 por ciento.

Por supuesto, los menores que terminaron en la cárcel contaban con muchas otras cosas en su vida que también podrían cobrarse un precio en su salud.

Y es difícil deshacerse de los efectos de la encarcelación en sí misma, dijo la líder del estudio, la Dra. Elizabeth Barnert.

"Es un desastre, y no podemos decir que esto es causal", dijo Barnert, profesora asistente de pediatría en la Universidad de California, en Los Ángeles.

Pero su equipo tuvo en cuenta una cantidad de otros factores, incluyendo la raza, los ingresos y los niveles educativos de los padres.

Y los menores recluidos mostraron unos riesgos a largo plazo mayores, especialmente si habían sido recluidos durante más de un año.

Según Barnert, los menores en realidad podrían obtener ciertos beneficios durante su tiempo de detención, como puede ser el acceso a la atención médica. Pero, la reclusión probablemente tenga consecuencias negativas a largo plazo, advirtió.

"¿Es un efecto directo de la reclusión? ¿Es porque no pueden conseguir un trabajo más tarde? ¿Se trata de los efectos psicológicos y cómo se ven a sí mismos después?", dijo Barnert. "No lo sabemos".

Lo que está claro, dijeron ella y DiClemente, es que los menores y los adultos jóvenes que están en el sistema judicial son "vulnerables". Y regresan a la comunidad con necesidades de atención médica y sociales en gran medida no satisfechas.

DiClemente dijo que hay una "oportunidad" mientras los jóvenes están recluidos, cuando se les puede evaluar los problemas de salud y las conductas de riesgo. Hasta cierto punto, dijo, esto es lo que está pasando: los menores podrían ser evaluados y tratados de enfermedades de trasmisión sexual, por ejemplo.

"Pero lo que no se hace muy bien es la reducción de las conductas de riesgo", dijo DiClemente. "¿Qué ocurre cuando regresan a sus comunidades?".

No hay respuestas fáciles, dijeron DiClemente y Barnert.

En última instancia, "una reforma a nivel del sistema" ha de volverse una prioridad, como en Georgia, dijo DiClemente.

El estado está implementando la Iniciativa de Alternativas a los Centros de Detención Juvenil (Juvenile Detention Alternatives Initiative), un proyecto de la Annie E. Casey Foundation, una fundación sin fines de lucro. Promueve alternativas a encerrar a los menores, como el arresto domiciliario, centros de reporte de día y de noche y la atención en refugios.

Aproximadamente 300 condados de EE. UU. han empezado el programa, según la Casey Foundation. Y, según el grupo, esos lugares han experimentado reducciones "dramáticas" en la cantidad de menores en los centros de detención, sin que haya señales de haber dañado la seguridad pública.

"No queremos relegar a estos menores a una vida en que no puedan alcanzar todo su potencial", dijo DiClemente. "Es un problema social. Es un problema de salud pública".

Barnert apuntó a las disparidades raciales bien documentadas en la salud de los estadounidenses y en la implicación en el sistema judicial.

Los hombres negros tienen muchas más probabilidades de ser encarcelados en algún momento que los blancos. Y eso, dijo Barnert, también podría contribuir a las disparidades raciales en la salud.

Más información

La Annie E. Casey Foundation ofrece más información sobre la justicia juvenil.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2017, HealthDay

logo

 

INSCRÍBETE YA AL NEWSLETTER
Recibe alertas y noticias de Noticias a tu correo

Enviamos un correo de bienvenida a {{email}}, pero al parecer ese destinatario no existe.

¿Es correcto este email?

Publicidad