Los mayores están en riesgo cuando el dentista les receta opioides

Los mayores están en riesgo cuando el dentista les receta opioides
| Foto: HEALTHDAY

Los dentistas no deben recetar opioides a las personas mayores que toman antidepresivos y ansiolíticos, porque los pone en un mayor riesgo de problemas, advierten los investigadores.

Analizaron los datos dentales y médicos de 2011-2015 de 40,800 pacientes de a partir de 65 años de todo Estados Unidos. Hubo 947 visitas a la sala de emergencias y hospitalizaciones en los 30 días tras una visita al dentista.

Uno de cada 10 de los que recibieron recetas de opioides también usaban medicamentos que no se deberían tomar junto con ellos. Esos pacientes tenían un 23 por ciento más de probabilidades de visitar emergencias o de requerir una hospitalización en un periodo de un mes tras la visita al dentista en que recibieron la receta de opioides, encontró el estudio.

Mientras más tiempo tomaron el analgésico, mayor era su riesgo. Aquellos cuya receta de opioides se solapó con su medicamento no compatible existente durante más de tres días tuvieron un 47 por ciento más de probabilidades de requerir algún tipo de atención médica aguda.

Aunque los expedientes médicos electrónicos han mejorado en los últimos años, con frecuencia los dentistas no cuentan con el historial farmacológico completo de los pacientes, y los pacientes tal vez no recuerden todos los medicamentos que toman, anotaron los investigadores de la Universidad Estatal de Ohio (OSU).

Como resultado, los dentistas podrían recetar sin darse cuenta unos analgésicos que no se deben tomar con otros medicamentos, sobre todo los que actúan en el sistema nervioso central.

"Hay una desafortunada oportunidad de que los dentistas receten opioides para cualquier dolor agudo o crónico que los adultos mayores tengan, que podrían en realidad provocar interacciones peligrosas con otros medicamentos que toman, y ponerlos en un riesgo más alto de visitas a emergencias en un plazo de 30 días y provocar hospitalizaciones", señaló la coautora del estudio, Jessina McGregor, epidemióloga y profesora asociada del Colegio de Farmacia de la OSU, en Corvallis.

Un problema es que los adultos mayores son más propensos a tomar múltiples tipos de medicamentos que los pacientes dentales más jóvenes, y también podrían metabolizar los fármacos de manera distinta debido a la edad y a los cambios en la función renal, según McGregor.

Los hallazgos sugieren que los dentistas deberían estar mejor integrados en los sistemas electrónicos de salud, de forma que tengan acceso a los expedientes de los pacientes, y que los pacientes deben ser más conscientes de la importancia de proveer un historial farmacológico preciso, plantearon los investigadores.

Los autores añadieron que los farmacéuticos deben asumir un rol más activo, al explicar los medicamentos y sus posibles interacciones negativas a los pacientes.

Los hallazgos se publicaron en una edición reciente de la revista Pharmacotherapy.

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