Pacientes hospitalizados con COVID-19 pueden sufrir delirio

Pacientes hospitalizados con COVID-19 pueden sufrir delirio

Unos intensos problemas para respirar quizá sean la característica más reportada de la COVID-19, pero una nueva investigación advierte que el coronavirus también puede atacar al cerebro.

La infección puede desencadenar un grave daño nervioso, accidente cerebrovascular (ACV), inflamación e incluso intenso brotes de delirio.

De hecho, casi una cuarta parte de 43 pacientes británicos con COVID sufrieron una extraña variedad de alucinaciones, y los detalles de sus casos se publicaron en un nuevo informe el 8 de julio en la revista Brain.

Los casos se clasificaron entre leves y críticos, e incluyeron a pacientes que tenían desde apenas 16 hasta incluso 85 años. Todos fueron atendidos en un hospital de Londres el abril y el mayo pasados.

Una paciente fue una mujer de mediana edad sin antecedentes de enfermedad mental, que acabó alucinando que leones y monos habían entrado en su casa. Una mujer de 65 años, con un historial de dos años de una demencia que empeoraba, veía objetos imaginarios que volaban por la habitación y personas aleatorias que caminaban por su casa.

Apenas la semana pasada, el New York Times publicó un informe en que resaltaba casos de delirio provocado por la COVID en pacientes estadounidenses. Una paciente, una mujer de 31 años, dijo que había creído por turnos que la estaban quemando viva un momento y que se estaba convirtiendo en una estatua de hielo al siguiente.

Otro paciente del informe del Times, un hombre mayor en un ventilador, dijo que pensaba que lo estaban abduciendo y amenazando, al mismo tiempo que veía imágenes de cabezas humanas rematadas de clavos que rotaban. Y tras un corto periodo de sedación e intubación, un paciente de mediana edad de sexo masculino dijo que tuvo visiones de vampiros, muertos, mafiosos con armas e incluso el diablo.

¿Exactamente qué provoca estas fantasías en los pacientes con COVID?

"Todavía no sabemos el motivo del delirio" en el contexto del coronavirus, apuntó Michael Zandi, coautor sénior del estudio británico, y profesor asociado honorario del Instituto de Neurología de la Plaza de la Reina del Colegio Universitario de Londres.

Pero Zandi anotó que "el delirio puede surgir de unos niveles bajos de oxígeno en la sangre, por ejemplo, debido a problemas respiratorios".

El Dr. Larry Goldstein, presidente del departamento de neurología y codirector del Instituto de Neurociencia de Kentucky, de la Universidad de Kentucky, también citó un vínculo subyacente con los problemas pulmonares.

La inflamación y la falta de oxígeno podrían tener algo que ver

Por un lado, Goldstein apuntó que los 10 pacientes que experimentaron delirio también tenían infecciones en los pulmones. Aun así, en el contexto de la COVID-19, dijo que el delirio podría ser provocado por "una reducción del oxígeno en la sangre, la infección directa [y/o] los medicamentos, entre varias causas potenciales más".

En cuanto a si el delirio desencadenado por la COVID podría resultar de un daño directo en el cerebro, Zandi anotó que los resultados de los escáneres cerebrales y los análisis del líquido cefalorraquídeo "fueron mayormente anómalos" entre los que se enfrentaban al delirio, lo que ahonda el misterio.

Aun así, Zandi enfatizó que el delirio no era la única complicación neurológica a la que se enfrentan los pacientes de COVID. De hecho, mucho de los que no experimentaron delirio desarrollaron trastornos de inflamación del cerebro, incluyendo encefalitis. En algunos casos, esos trastornos fueron la principal característica de la experiencia con la COVID, a veces sin una enfermedad respiratoria grave.

De hecho, 12 de los pacientes fueron diagnosticados con una inflamación en el cerebro, anotó el equipo británico. Tres cuartas partes de este grupo (nueve pacientes) fueron diagnosticados con una afección rara y potencialmente letal, que ocurre sobre todo en pediatría, llamada EMAD (encefalomielitis aguda diseminada).

Además, ocho pacientes con COVID sufrieron un ACV, mientras que otros ocho sufrieron daños nerviosos. La mayoría de los casos de daños nerviosos implicaron al síndrome de Guillain-Barré, un trastorno poco común que se desarrolla cuando el sistema inmunitario del propio cuerpo se descontrola y comienza a atacar al sistema nervioso del paciente.

Dado que el equipo británico no encontró ninguna evidencia del coronavirus en el líquido cefalorraquídeo de los pacientes, esto podría ofrecer una pista sobre lo que está sucediendo realmente. Podría señalar que las complicaciones cerebrales relacionadas con la COVID, ya sean inflamación o delirio, son el producto de una respuesta inmunitaria descontrolada.

De cualquier forma, Zandi y sus colaboradores sugieren que los médicos deben estar atentos a las señales tempranas de problemas neurológicos entre sus pacientes con COVID, para intervenir pronto y reducir el riesgo de daño cerebral a largo plazo.

¿Podría el delirio durante la infección con la COVID conducir a unos problemas duraderos? Tanto Zandi como Goldstein dijeron que todavía está por verse.

Todo depende, apuntó Goldstein. "El delirio puede ser transitorio, sin consecuencias a largo plazo", observó. Pero advirtió que también puede tener consecuencias a largo plazo cuando sus efectos son provocados por algo como un ACV menor. El impacto final de los brotes de delirio inducidos por la COVID requerirá más investigación, comentó.

Por otra parte, Zandi sugirió que es más probable que la inflamación cerebral complique la recuperación de la COVID que el delirio, aunque "sabemos que algunas personas mayores que experimentan delirio tienen unos malos resultados y un deterioro acelerado en la función de la memoria. Por ahora, no sabemos el resultado a largo plazo del delirio en la COVID-19".

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