Los niños y la verdad: una relación 'compleja'

JUEVES, 13 de octubre de 2022 (HealthDay News) -- Aunque se les pide a los niños que no mientan, también reciben mensajes contradictorios sobre la honestidad en distintas situaciones.

En un nuevo estudio, los investigadores observaron cómo los adultos reaccionaban a los niveles de honestidad de los niños en varias situaciones, desde decir unas verdades audaces hasta unas mentiras sutiles.

Los niños y la verdad: una relación 'compleja'

Uno de los hallazgos principales: se juzgó a los niños con una mayor dureza por decir una verdad audaz que por mentir.

"Esta investigación tiende a mostrar que existe una relación compleja con la verdad, en que los niños deben orientarse para aprender qué es socialmente aceptable", comentó la autora principal, la Dra. Laure Brimbal, profesora asistente de justicia criminal y criminología de la Universidad Estatal de Texas, en San Marcos.

"La mayoría de los padres se han sentido avergonzados o enojados antes la brutal honestidad de sus hijos en algún momento", aseguró Brimbal. "Aprender a mentir es una parte normal del desarrollo social de los niños".

En el estudio, se mostraron videos de niños que decían la verdad o mentían, en varias situaciones sociales, a 267 adultos. Los 24 niños tenían de 6 a 15 años.

Los hallazgos se publicaron el 12 de octubre en la revista Journal of Moral Education.

Un ejemplo de verdades audaces fue "¡No quiero este regalo, es feo!". Otros ejemplos incluyeron a un niño que mentía sobre dónde estaba su hermana, que estaba metida en problemas con sus padres, además de otro niño que mintió para evitar herir los sentimientos de otra persona.

Los adultos vieron videos en que los niños representaban cuatro variaciones de mentiras o verdades "directas" o "sutiles".

En la situación en que la hermana se estaba ocultando, la mentira directa era "fue a la biblioteca a hacer la tarea". La verdad sutil era "creo que está fuera". La mentira sutil era "pienso que quizá se haya ido a la cama". La verdad directa era "está debajo del porche".

Después de ver los videos, se les preguntó a los adultos sobre sus impresiones del carácter de los niños. Se les pidió que calificaran su honradez, amabilidad, confiabilidad, competencia, simpatía, inteligencia y honestidad. Mientras imaginaban que eran los padres de los niños, también se les pidió a los participantes que calificaran qué tan probable era que castigaran o recompensaran al niño por mentir o decir la verdad.

El estudio encontró que los adultos juzgaban más duramente a los niños que dijeron verdades directas que a los que mintieron o dijeron verdades sutiles, pero solo cuando mentían para ser educados. Decir verdades o mentiras directas para proteger a los demás tuvo menos influencia en la opinión de los adultos sobre el niño.

En general, los adultos recompensarían a los niños con la mayor frecuencia por decir "verdades sutiles". Un ejemplo fue decir "creo que está fuera" sobre su hermana que estaba escondida.

"Se enseña a los niños que mentir es malo, pero sin embargo desarrollan la capacidad de mentir desde una edad temprana", comentó Brimbal, y añadió que los investigadores saben poco sobre los mecanismos que subyacen al desarrollo de la habilidad social esencial de decir "mentiras prosociales".

Los resultados muestran que los niños aprenden sobre la honestidad en un ambiente complejo, señaló Brimbal en un comunicado de prensa de la revista.

"Parece que mentir para cumplir las expectativas de los demás es una habilidad social importante, pero esto es a pesar de unos mensajes potencialmente contradictorios de sus cuidadores adultos, de que mentir es malo... al mismo tiempo que a veces ser honesto se percibe como cruel", añadió.

Los resultados sugieren que la forma en que los adultos consideran a las mentiras que se dicen para encajar y ser visto de forma positiva, y cuáles conductas los adultos recompensan o castigan, conforman la manera en que los niños aprenden a comportarse de forma socialmente aceptable.

"Dado el impacto generalizado de las influencias de la socialización en la conducta de los niños, además de los mensajes contradictorios que los niños reciben sobre las mentiras, no es de extrañar que se impliquen en contar mentiras sutiles desde una edad temprana", explicó Brimbal.

Afirmó que el estudio muestra el grado de incoherencia de los adultos en sus evaluaciones y respuestas conductuales reportadas por ellos mismos.

No está claro si la conducta presencial de los adultos sería igual, pero Brimbal dijo que es probable que los mensajes contradictorios explícitos e implícitos sobre la honestidad y la deshonestidad conformen la conducta temprana de los niños.

El próximo paso para la investigación será estudiar cómo estos procesos tempranos de socialización afectan a la forma en que los niños dicen verdades y mentiras a medida que se convierten en adultos, anotaron los autores del estudio.

Más información

La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) ofrece más información sobre los niños y la honestidad.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTE: Journal of Moral Education, news release, Oct. 12, 2022

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