Los niños son mucho menos susceptibles a la COVID que los adultos

Los niños son mucho menos susceptibles a la COVID que los adultos
| Foto: HEALTHDAY

Los datos combinados de 32 estudios de todo el mundo sugieren que los niños menores de 10 años son mucho menos susceptibles a infectarse con el SARS-CoV-2, en comparación con los adultos, dados los mismos contactos diarios.

El riesgo de los niños parece aumentar con la edad. Entre los adolescentes y los adolescentes mayores, el riesgo de infección comienza a acercarse al de los adultos, según unos investigadores británicos dirigidos por Russell Viner, del Instituto de Salud Infantil del Colegio Universitario de Londres.

En general, "los niños y los adolescentes menores de 20 años tenían unas probabilidades un 44 por ciento más bajas de una infección secundaria con el SARS-CoV-2 en comparación con los adultos de a partir de 20 años", reportaron los investigadores en la edición del 25 de septiembre de la revista JAMA Pediatrics.

La mayor parte de la reducción en el riesgo de infección se concentró en los niños menores de 10 años, enfatizó el grupo de Viner.

En los estudios participaron un total de casi 42,000 niños y adolescentes, y casi 269,000 adultos.

Los resultados fueron particularmente llamativos cuando el grupo de Viner observó a los estudios realizados dentro de las familias. En esas situaciones, "se podría suponer que todo el mundo [tanto niños como adultos] recibirían una exposición similar al virus según el índice de casos", anotaron los investigadores.

En los estudios en las familias, los niños menores de 12 años tenían unas probabilidades un 59 por ciento más bajas de infectarse con el nuevo coronavirus, en comparación con los adultos, si un miembro de la familia ya se había infectado.

Los investigadores también encontraron pocas evidencias de que los niños fueran buenos transmisores del grupo en los ambientes grupales.

Tres estudios que implicaron el rastreo de contactos en las escuelas (en Australia, Irlanda y Singapur) encontraron pocas evidencias de que los niños propagaran el SARS-CoV-2 a los adultos.

"Los datos de un gran estudio de rastreo de contactos en escuelas australianas sugieren que, a nivel poblacional, los niños y los adolescentes podrían tener solo un rol limitado en la transmisión del virus", reportaron los investigadores. "Otros estudios de tamaño muy reducido de Irlanda y Singapur encontraron unos números bajos de casos secundarios que resultaran cuando los niños infectados iban a la escuela".

Pero todavía no hay suficientes datos buenos sobre la transmisión entre niños y adultos como para sacar conclusiones firmes, enfatizó el equipo de Viner. "Todavía estamos en una etapa temprana de la pandemia de COVID-19, y los datos seguirán evolucionando", comentaron los autores del estudio.

Los doctores Saul Faust y Alasdair Munro, del Centro de Investigación Clínica de Southampton del Instituto Nacional de Investigación en Salud de Reino Unido, fueron coautores de un editorial en que comentaron los nuevos hallazgos.

Faust y Munro concurrieron en que los nuevos datos "sugieren que los niños pequeños en particular [de unas edades de menos de 12 a 14 años] tienen menos de la mitad de probabilidades de adquirir una infección con el SARS-CoV-2 que los adultos, dada una exposición equivalente, o al menos muy similar".

Los niños también parecen tener un rol menor en la transmisión del virus en las escuelas. De nuevo, unos datos de Inglaterra encontraron que "de 30 brotes (que consistían de 2 o más casos), 22 implicaron solo la transmisión entre miembros del personal, o de miembros de personal a los niños", apuntaron los dos expertos.

Faust y Munro también apuntaron a datos sobre las pruebas de anticuerpos en sangre, que muestran que los niños tiene más o menos la misma prevalencia de infección que las personas mayores, aunque es probable que los niños hayan tenido una exposición diaria mucho mayor al SARS-CoV-2 que sus abuelos durante la pandemia.

Por supuesto, todos estos datos son esenciales para las decisiones sobre la reapertura de las escuelas, enfatizaron Faust y Munro. Esas decisiones siempre deben basarse en la ciencia, y no en la política, añadieron.

"La generación actual de niños es demasiado importante como para utilizarlos como argumento en política, y todos los líderes tienen la responsabilidad de enfocarse en el bienestar y el futuro a largo plazo de los niños y de los jóvenes", concluyeron los autores del editorial.

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