Los niños con una enfermedad cardiaca congénita tienen más probabilidades de sufrir problemas de salud mental

MARTES, 5 de enero de 2021 (HealthDay News) -- Los niños nacidos con defectos cardiacos podrían ser más propensos a desarrollar ansiedad, depresión y/o un trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), independientemente de la gravedad de su afección cardiaca.

Los defectos cardiacos congénitos son el tipo más común de defecto congénito en Estados Unidos, y afectan a unos 40,000 bebés cada año, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Los defectos varían entre leves y graves, y a veces requieren cirugías inmediatas o múltiples cirugías. Estos niños con frecuencia faltan a la escuela y a las actividades sociales debido a visitas al médico o a restricciones de salud.

Los niños con una enfermedad cardiaca congénita tienen más probabilidades de sufrir problemas de salud mental

En el estudio, los investigadores revisaron los expedientes médicos de casi 119,000 niños y adolescentes, de 4 a 17 años, que fueron tratados en el Hospital Pediátrico de Texas, en Houston, más de una vez entre 2011 y 2016.

De ellos, 1,164 tenían una enfermedad cardiaca congénita. Todos esos jóvenes, incluso los más pequeños, fueron más propensos que sus pares a tener ansiedad, depresión o TDAH, revelaron los expedientes.

Poco más de un 18 por ciento de los que nacieron con una enfermedad cardiaca recibieron un diagnóstico o medicamentos para la ansiedad y/o la depresión, en comparación con poco más de un 5 por ciento de los demás, encontraron los investigadores.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 4 de enero de la revista Pediatrics.

No se comprende del todo el motivo exacto de que esos niños tengan un riesgo más alto de problemas de la salud mental. Pero el autor principal del estudio describió a esos niños como "excepcionalmente vulnerables".

"Con frecuencia son hospitalizados y se someten a procedimientos invasivos o cirugías en la niñez temprana y a lo largo de la vida", dijo el Dr. Vincent González, miembro de cardiología pediátrica del Colegio de Medicina Baylor y del Hospital Pediátrico de Texas, en Houston.

"Es probable que todos estos factores, junto con una mayor prevalencia de trastornos genéticos subyacentes, las discapacidades del aprendizaje, una mayor ansiedad de los padres y los estresantes sociales, contribuyan a este aumento en los trastornos de la salud mental", añadió.

No obstante, los niños que nacen con defectos cardiacos viven unas vidas más largas y completas hoy en día que nunca antes, indicó el Dr. David Meyer, un cirujano cardiaco del Hospital Pediátrico Cohen en New Hyde Park, Nueva York, que revisó los hallazgos.

"Antes solo nos enfocábamos en la supervivencia, pero ahora que a estos niños les está yendo tan bien, necesitamos un método más integral y monitorizar los problemas secundarios que pudieran surgir en el futuro, como la ansiedad, la depresión y/o el TDAH", apuntó Meyer.

Estar atento a las señales (como una tristeza extrema, una preocupación constante, la irritabilidad o los problemas para dormir) puede ayudar a los niños a obtener los tratamientos que necesitan para sentirse mejor, concurrieron los expertos.

González dijo que los hallazgos del estudio "indican que los proveedores que atienden a todos los pacientes con cualquier tipo de [enfermedad cardiaca congénita] deben pensar en hacer pruebas de los síntomas de estos trastornos en un momento más temprano de la niñez, en lugar de esperar hasta el periodo típico de la adolescencia".

El estudio también encontró que los niños sin seguro y los de los grupos minoritarios tienen unas tasas de diagnóstico de ansiedad, depresión o TDAH sorprendentemente más bajas que sus pares blancos.

"Esto sugiere que estas poblaciones tienen un mayor riesgo de recibir diagnósticos y tratamientos insuficientes para estas afecciones, y los proveedores deberían tener un mayor índice de sospecha cuando atienden a estos pacientes", apuntó González.

Rebecca Berry es profesora clínica asociada de psiquiatría infantil y adolescente del Hospital Pediátrico Hassenfeld de Langone Health de la NYU, en la ciudad de Nueva York. Revisó los hallazgos y apuntó que un cierto grado de miedo o preocupación es de prever cuando un niño tiene una afección médica grave.

"La pregunta es si estos síntomas son angustiantes y perturbadores para la calidad de vida de un niño y desproporcionados respecto a lo que se prevería para un niño con esta afección", planteó.

Muchos equipos de cirugía cardiaca pediátrica incluyen a un psicólogo para ayudar a los niños y a sus familias a sobrellevar el defecto cardiaco, su tratamiento y sus efectos en la vida diaria.

Los padres también pueden hacer su parte, indicó Barry.

"Escuche a su hijo y valide lo que dice y siente", sugirió. "No haga que todo gire alrededor de la enfermedad. Intente tratarlo como un niño e incluirlo en actividades normales siempre que pueda".

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. tienen más información sobre los defectos cardiacos congénitos.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Vincent Gonzalez, MD, MS, pediatric cardiology fellow, Baylor College of Medicine/Texas Children's Hospital, Houston; David Meyer, MD, pediatric cardiothoracic surgeon, Cohen Children's Hospital, New Hyde Park, N.Y., and associate professor, cardiothoracic surgery and pediatrics, Zucker-Hofstra School of Medicine, Hempstead, N.Y.; Rebecca Berry, PhD, clinical associate professor, child and adolescent psychiatry, Child Study Center, Hassenfeld Children's Hospital at NYU Langone Health, New York City; Pediatrics, Jan. 4, 2021, online

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