COVID: las dificultades de los niños con necesidades especiales

COVID: las dificultades de los niños con necesidades especiales

Es probable que, este otoño, muchos niños reciban clases de forma remota, y todos los niños se enfrentarán a obstáculos en su aprendizaje y desarrollo. Pero los niños con discapacidades con frecuencia requieren más respaldo, parte del cual no se puede suministrar de forma remota.

"La carga de estrés en las familias de los niños con discapacidades es significativa, y lo es incluso más durante la pandemia, cuando los respaldos que en general están disponibles no están accesibles, y la interacción con la familia extensa y los amigos no es posible", señaló el Dr. Olaf Kraus de Camargo, profesor asociado de pediatría de la Universidad de McMaster en Hamilton, Ontario, Canadá.

"Sabemos que la pandemia ha afectado de forma particular a estas familias, para muchas de las cuales la situación ha resultado abrumadora", añadió.

Como pediatra del desarrollo, Kraus de Camargo trata a niños con una variedad de discapacidades: trastornos crónicos que afectan al movimiento, como la parálisis cerebral; discapacidades cognitivas, como el autismo; discapacidades del aprendizaje, y deficiencias del habla.

"Y con frecuencia esas afecciones también se solapan con afecciones de la salud mental, como la ansiedad y la depresión", añadió Kraus de Camargo.

Dependiendo de su afección particular, los niños con necesidades especiales quizá necesiten un equipo de médicos, que incluye potencialmente a psicólogos, entrenadores del habla y del lenguaje, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales.

Pero desde el inicio de la pandemia de la COVID-19, recibir la misma cantidad de atención de forma presencial quizá no sea posible.

Para algunos niños que no sufren de afecciones médicas o discapacidades graves, la telemedicina quizá sea suficiente.

La Dra. Nerissa Bauer es una pediatra conductual de Axon Health Associates, en Indianápolis. Trata sobre todo a niños con un trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), y a algunos con autismo.

Afirmó que atender a sus pacientes de forma virtual ha tenido algunos beneficios. "Creo que a una mayoría de las familias les gusta la accesibilidad de la telesalud, y la disponibilidad de hacerlo desde sus hogares sin tener que salir", dijo Bauer. "Ha sido agradable ver a las familias en su ambiente natural, donde los niños se sienten mucho más cómodos".

Pero no todos los tipos de atención se pueden suministrar de forma remota, y hay muchas circunstancias en que la atención virtual es inadecuada.

Por ejemplo, en tiempos normales, un niño con autismo podría participar en talleres con sus pares para ayudarlos a desarrollar sus habilidades sociales. Pero realizar este tipo de taller de forma virtual tal vez no sea factible ni efectivo.

Y sin la escuela, los niños autistas con deficiencias sociales quizá se estén perdiendo la oportunidad de fortalecer unas habilidades sociales esenciales. "Algunas escuelas tienen aulas de comunicación social", dijo Kraus de Camargo. "Ofrecen entrenamiento en habilidades sociales a esos niños, algo que ha sido muy exitoso para lograr que se sientan más cómodos en las interacciones sociales".

Sin esos tipos de servicios, el desarrollo de los niños puede retroceder. "Pueden perder el terreno que ganaron durante el tratamiento", explicó Kraus de Camargo.

Kraus de Camargo ofreció el ejemplo de un chico autista de 8 años que se niega a comer de forma normal, una afección llamada trastorno de la alimentación infantil. "Antes de la pandemia, estaba progresando porque participaba en talleres de alimentación, lo que lo ayudaba a tolerar distintos alimentos y texturas", dijo Kraus de Camargo. "Desde marzo, paró de probar alimentos nuevos, y ahora ha vuelto a comer solo papas fritas de McDonald's y Fruitopia".

La madre del niño tenía miedo de que contrajera COVID-19 si lo llevaba al médico. "Las habilidades del niño están retrocediendo, y es probable que ya tenga deficiencias nutricionales", añadió Kraus de Camargo.

Pero otros expertos consideran que este momento está abriendo posibilidades para los niños con necesidades especiales que no estaban recibiendo una atención adecuada antes de la pandemia.

"Ahora hay muchos recursos que se basan en la web", comentó el Dr. Brad Berman, pediatra del desarrollo de los Hospitales Pediátricos Benioff, de la Universidad de California, en San Francisco.

Berman aconseja a los padres de sus pacientes que, si pueden hacerlo, experimenten con unos estilos de aprendizaje alternativos que se puedan enseñar fuera del aula.

Uno de los pacientes de Berman, un estudiante de octavo curso con un autismo de alto funcionamiento, había tenido dificultades en la escuela, y la situación empeoró cuando se implementó el aprendizaje remoto en marzo.

"La madre quería saber qué hacer", dijo Berman. "Entonces, hablamos de qué pueden hacer de forma natural. ¿Quiere enseñarle matemáticas de un nivel más alto? Vamos a recolectar un montón de cochinillas. ¿Medición y geometría? Comience a enseñarle a hornear. Para los estudiantes que aprenden de forma distinta o única, esto podría ser toda la diferencia".

Por supuesto, la mayoría de los padres no pueden dedicar tiempo para enseñar a sus hijos encima de sus propios trabajos.

Por esto, la carga de los padres de los niños con necesidades especiales es excepcionalmente alta ahora mismo.

"Trabajar desde casa, enseñar desde casa, proveer ciertos respaldos de terapia u otros respaldos al niño, esto tiene un impacto inmenso en la familia", añadió Kraus de Camargo.

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