Los medicamentos para el Parkinson se asocian a unas tasas más altas de ludopatía y adicción al sexo de lo que se pensaba

Los medicamentos para el Parkinson se asocian a unas tasas más altas de ludopatía y adicción al sexo de lo que se pensaba

MIÉRCOLES, 20 de junio de 2018 (HealthDay News) -- Apuestas compulsivas. Comprar hasta quedarse sin dinero. Comer hasta volverse obeso. Tomar riesgos sexuales de forma incesante.

Los medicamentos que restauran el movimiento normal en los pacientes con enfermedad de Parkinson pueden desencadenar sus demonios internos más frecuentemente de lo que se pensaba, encuentra un estudio reciente.

Hace mucho que se sabe que los fármacos pueden conducir a problemas de control de los impulsos en algunos pacientes, señaló el Dr. Michael Okun, director médico nacional de la Parkinson's Foundation.

Pero esta última investigación muestra que más de la mitad de las personas que toman agonistas de la dopamina para el Parkinson podrían en algún momento desarrollar un trastorno de control de los impulsos.

"Estos investigadores siguieron a los pacientes durante cinco años, y sus resultados revelaron una incidencia mucho más alta que la anticipada de trastornos de control de los impulsos", dijo Okun.

Pero el estudio no probó que los medicamentos provocaran los problemas con el control de los impulsos.

En los casos más extremos, esos impulsos descontrolados pueden provocar la ruina financiera, destruir las familias y meter al paciente en problemas legales, advirtió la Dra. Laura Boylan, profesora adjunta de neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York.

Boylan tuvo un paciente de Parkinson que desarrolló un deseo compulsivo de pornografía tan potente que lo llevó a la ruina económica.

"La familia no sabía que sus problemas de control de los impulsos posiblemente podrían relacionarse con su medicamento, y fue admitido repetidamente en el hospital porque no podía costearse los medicamentos debido a su hábito particular", dijo Boylan.

Las personas con Parkinson no pueden producir suficiente dopamina, un neurotransmisor, que es esencial para la capacidad del cerebro de controlar el movimiento corporal.

Como resultado, los pacientes desarrollan temblores, lentitud al moverse, rigidez en brazos y piernas, y problemas con el paso y el equilibrio al caminar, según la Parkinson's Foundation.

Los agonistas de la dopamina ayudan al estimular de forma directa los receptores de dopamina del cerebro, en esencia actuando como un sustituto del neurotransmisor mismo.

Lamentablemente, la dopamina también "está implicada de forma esencial en el sistema de recompensa del cuerpo", dijo Boylan. "La cocaína y la nicotina producen una liberación de la dopamina".

Los médicos sospechan que la activación de los receptores de la dopamina que crean esos fármacos podrían fomentar los deseos intensos de una persona, llevándola a acciones impulsivas, explicó.

En el estudio, investigadores franceses encontraron que un 52 por ciento de los pacientes con Parkinson que habían utilizado alguna vez un agonista de la dopamina desarrollaron un trastorno de control de los impulsos a lo largo de cinco años, en comparación con apenas un 12 por ciento de los que nunca utilizaron los fármacos.

El equipo, dirigido por el Dr. Jean-Christophe Corvol, del Instituto de Cerebro y Columna IMC en la Universidad de la Sorbona, en París, identificó los problemas de control de los impulsos, como los atracones de comida, la adicción sexual, las compras compulsivas y la ludopatía.

Otras conductas reportadas incluyeron un enfoque intenso en los pasatiempos y las actividades creativas, el almacenamiento compulsivo y la deambulación.

"Podría ser coincidencia, pero hay que mencionar que el suicidio de Robin Williams sucedió poco después de iniciar un agonista", escribió Boylan en un editorial publicado junto con el nuevo estudio.

Los autores del estudio anotaron que unas dosis más altas de los medicamentos, o tomarlos durante unos periodos más largos, se asociaron con un mayor riesgo de desarrollar problemas con el control de los impulsos. Los medicamentos pramipexol (Mirapex) y ropinirol (Requip) parecieron conllevar el mayor riesgo, según los investigadores.

Los médicos que traten a pacientes que tomen un agonista de la dopamina "deben vigilarlos más, dado que en el contexto de la enfermedad de Parkinson podrían surgir trastornos del control de los impulsos tras un retraso significativo", advirtió Okun.

Las familias de los pacientes con Parkinson también deben estar atentas a las acciones o conductas repetitivas o compulsivas como una señal temprana de advertencia, sugirió Boylan.

"Las familias deben ser conscientes de estos problemas, porque con frecuencia las familias y los pacientes mismos no creen que sean relevantes respecto a la enfermedad de Parkinson", apuntó Boylan.

Los pacientes más jóvenes parecen tener un riesgo más alto de desarrollar un trastorno de control de los impulsos, dijo Okun, y también los que sufren de ansiedad o tienen antecedentes de adicción.

Cambiar a otro medicamento o detener la terapia farmacológica podría aliviar esos síntomas, comentaron Okun y Boylan.

Los investigadores reportaron que la mitad de los trastornos de control de los impulsos desaparecieron en un plazo de un año después de que los pacientes dejaran de tomar agonistas de la dopamina.

Pero se han notado problemas similares con los impulsos con la levodopa, añadió Boylan. La levodopa es un precursor químico de la dopamina que sigue siendo el tratamiento más efectivo para el Parkinson.

Los hallazgos del estudio se publicaron en la edición en línea del 20 de junio de la revista Neurology.

Más información

La Universidad de California, en San Francisco, ofrece más información sobre la enfermedad de Parkinson.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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