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Los investigadores aconsejan no procesar a los adolescentes que hacen sexting como pornógrafos infantiles

LUNES, 15 de abril de 2019 (HealthDay News) -- En muchos estados de EE. UU., los adolescentes que se envían mensajes con contenido sexual ("sexting") entre sí pueden ser procesados penalmente como pornógrafos infantiles, y eso se debería parar, plantean unos investigadores.

Recientemente, muchos estados han promulgado leyes que abordan específicamente el sexting en adolescentes, dejándolo exento, a distintos niveles, de los antiguos estatutos de pornografía infantil. Pero en 23 estados, esas leyes anticuada siguen aplicando a los adolescentes que se envían entre sí mensajes sexuales de manera voluntaria.

La sanción es de hasta 20 años en prisión y ser registrado como agresor sexual durante toda la vida, según el Dr. Victor Strasburger, de la Universidad de Nuevo México, en Albuquerque.

En un artículo impreso en la edición de mayo de la revista Pediatrics, Strasburger y sus colaboradores plantean que ha llegado el momento de que todos los estados revisen sus leyes sobre la pornografía infantil. El sexting consensual entre adolescentes debe ser resuelto por los padres, las escuelas y los proveedores de salud, no por el sistema de justicia criminal, dijeron.

"Estoy completamente de acuerdo", señaló Elizabeth Englander, profesora de psicología en la Universidad Estatal de Bridgewater, en Massachusetts. "Esto se debe tratar como un problema del desarrollo y educativo".

Englander, que también es directora del Centro de Reducción de la Agresividad de Massachusetts, en Bridgewater, estudia el uso de la tecnología entre los niños y adolescentes, lo que incluye temas como el sexting y el ciberacoso.

No es un secreto que los adolescentes de hoy en día están apegados a sus dispositivos. En Estados Unidos, un 95 por ciento de los adolescentes son propietarios de, o tienen acceso a, un smartphone, según el equipo de Strasburger. Entonces, tampoco es una sorpresa que el sexting sea tan común. Según encuestas internacionales, más de una cuarta parte de los adolescentes han recibido un mensaje sexual, mientras que un 15 por ciento admiten que los han enviado, anotaron los investigadores.

Y un estudio reciente de estudiantes de secundaria de Pensilvania encontró que un 29 por ciento "realizaban sexting consensual".

Hace unos años, dijo Englander, cuando los medios de comunicación comenzaron a resaltar el tema, hubo especulación de que los jóvenes solo harían sexting si estaban "deprimidos o alterados de alguna forma".

Pero no ha resultado así. En vez de ello, señaló Englander, el sexting de los adolescentes parece, típicamente, reflejar la naturaleza de la adolescencia: son curiosos, impulsivos y no siempre usan un buen juicio.

"Los padres pueden ponerse muy emocionales con el sexting", dijo Englander. Pero como sociedad, añadió, "debemos calmarnos".

El equipo de Strasburger apuntó a un caso de Minnesota en que una chica adolescente fue acusada de un delito de distribución de pornografía infantil después de que le enviara un "selfie" revelador a un chico de su escuela. El juez desestimó el caso, y dictaminó que castigar a la chica produciría "un resultado absurdo, irrazonable e injusto que confundiría del todo el supuesto propósito del estatuto".

Nada de esto significa que el sexting sea adecuado. Igual que con el sexo real, los jóvenes podrían sentirse presionados para hacerlo, lo que "nunca está bien", enfatizó Englander.

Y una vez una imagen ha salido, no se puede recuperar. Aunque solo fuera para la media naranja, podría pasar fácilmente a otros.

Según Englander, los medios con frecuencia resaltan esa amenaza, enfocándose en la llamada pornografía vengativa. Pero la investigación sugiere que aunque la "distribución no autorizada" sí ocurre, no ocurre con frecuencia, apuntó.

Por supuesto, es totalmente distinto cuando un adulto hace sexting con un adolescente, una situación que debe incluirse en las leyes de pornografía infantil, según el equipo de Strasburger. (Plantean que una excepción podrían ser los casos de "Romeo y Julieta", en que dos personas tienen casi la misma edad, por ejemplo una de 18 años y otras de 16 años).

Los investigadores sugieren que más estados sigan el ejemplo de Nuevo México. Allí, las leyes de pornografía infantil no aplican cuando un adolescente menor de 18 años posee una imagen explícita de otro adolescente de entre 14 y 18 años, y los dos compartieron la imagen de forma voluntaria.

En cuanto a los padres, Englander les aconsejó que sean proactivos: hable con sus hijos sobre el sexting, igual que hablaría sobre otros aspectos de la sexualidad.

Y comience pronto. "Con los niños más pequeños", dijo Englander, "los padres pueden abordar los problemas que surgen al publicar fotos en internet. Hable sobre qué es adecuado, o qué podría no ser adecuado, compartir. A esa edad, ni siquiera tiene que hablar específicamente sobre el sexo".

Con los niños de más edad, la conversación puede ser más directa, dijo. Esto incluye hablar con los adolescentes sobre qué hacer si alguna vez sienten que los presionan para que compartan imágenes sexuales, y enseñarles que nunca está bien presionar a otros.

"De verdad la única opción es hablar sobre estas cosas", dijo Englander. "Es la nueva realidad. Los padres deben afrontarlo, las escuelas deben afrontarlo, y los adolescentes necesitan ser capaces de afrontarlo".

Más información

La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) ofrece consejos para hablar con sus hijos sobre el sexting.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

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