Los hogares de ancianos son la zona cero de la COVID-19

Los hogares de ancianos son la zona cero de la COVID-19

MARTES, 26 de mayo de 2020 (HealthDay News) -- Independientemente de dónde viva, los hogares de ancianos y los centros de vivienda asistida son ahora focos letales de la COVID-19 en Estados Unidos.

De hecho, los residentes y trabajadores de los hogares de ancianos conforman ahora entre un 30 y un 40 por ciento de todas las muertes relacionadas con la COVID-19 en Estados Unidos, según los estimados.

Los centros de atención sirven como una "fuente de infección" del coronavirus, que continuarán alimentando a la epidemia en curso, señaló Donald Taylor, director del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte.

"Creo que si no logramos controlar la epidemia dentro de los hogares de ancianos, no la controlaremos en Estados Unidos", advirtió Taylor.

Él y otros expertos hacen un llamamiento a que se renueve el énfasis en los hogares de ancianos como forma de luchar contra la pandemia de la COVID-19, usando muchas de las mismas herramientas de control de las infecciones que son necesarias en las comunidades del país.

Éstas incluyen una mejora del distanciamiento social, un mejor uso del equipo de protección, y sobre todo, pruebas regulares de la COVID-19 para todo paciente y trabajador de un hogar de ancianos, independientemente de que muestre o no síntomas.

"Sin un método de amplia escala de pruebas en asintomáticos, no resolveremos la epidemia en los centros de enfermería especializada", advirtió Taylor. "La realidad es que un trabajador asintomático o un paciente asintomático que entre puede deshacer el mejor control de la infección, lamentablemente".

Los casos más graves de COVID-19 ocurren en las personas mayores y enfermas, además de las personas con problemas crónicos de salud que afectan a sus sistemas inmunitarios. El residente típico de un hogar de ancianos cae en una o más de esas categorías.

Para proteger a los residentes, casi todos los estados han prohibido a los visitantes en los hogares de ancianos, como parte de sus órdenes de confinamiento en casa o cierre.

Una puerta giratoria de pacientes y personal

Pero por su misma naturaleza, muchas personas entran y salen de esos centros, apuntó Nathan Boucher, profesor asistente de investigación de la Facultad de Políticas Públicas Sanford de la Universidad de Duke.

"Esos centros no son sistemas cerrados", apuntó Boucher. "Hay un flujo constante de trabajadores en turnos que entran y salen de esos sistemas, e incluso aunque no haya visitantes, los miembros del personal salen a la comunidad y vuelven a entrar".

Esos trabajadores, además de los pacientes de corto plazo, pueden llevar el virus al hogar de ancianos o propagarlo a la comunidad circundante durante un brote en el centro, apuntaron Boucher y Taylor.

Además, la atención que se ofrece requiere de un contacto cercano entre los pacientes y los cuidadores, comentó Sheria Robinson-Lane, gerontóloga y profesora asistente de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor.

"Si alguien necesita ayuda para levantarse de la cama y entran dos personas a la habitación a ayudarlo, el personal casi tiene que abrazar a esa persona para darle la vuelta", observó Robinson-Lane. "Una gran parte del cuerpo está en contacto con ese individuo, solo para ofrecerle atención".

Los hogares de ancianos con frecuencia también tienen al menos dos personas por habitación, y en algunos casos cuatro o cinco personas comparten una sala, añadió Robinson-Lane.

"Esa es una forma de crear infección, porque alguien podría tener el virus y transmitirlo sin saberlo a su compañero de habitación", dijo Terry Fulmer, presidenta de la John A. Hartford Foundation, una institución filantrópica dedicada a mejorar la atención de los adultos mayores.

A principios del esfuerzo de respuesta a la pandemia, los hogares de ancianos no recibieron la misma atención que los hospitales en términos de control de las infecciones, añadió.

"Llegamos tarde a ayudar a nuestros hogares de ancianos en todo el país con equipos y suministros", lamentó Fulmer. "Quedaron en segundo lugar, lo que también ha sido parte del problema".

En aras de la seguridad

Como resultado, los hogares de ancianos y los centros de vivienda asistida han sufrido una gran parte de las enfermedades y muertes durante la pandemia, según un informe de la Foundation for Research on Equal Opportunity.

  • Cuatro de cada 5 muertes por la COVID-19 en Minnesota han ocurrido entre empleados y residentes de hogares de ancianos.
  • Los hogares de ancianos también conformaron más de 3 de cada 5 muertes por COVID-19 en Oregón, Washington, Nebraska, Virginia Occidental, Virginia, Carolina del Norte, Pensilvania, Delaware, y en casi todos los estados de Nueva Inglaterra.

¿Qué se puede hacer para que los hogares de ancianos sean más seguros?

Los hogares de ancianos ya han comenzado el aislamiento social de los pacientes, al mudarlos a habitaciones individuales, dijeron Fulmer y Robinson-Lane.

Los centros también han comenzado a dedicar pisos, salas o edificios específicos para hospedar solo a las personas que sean COVID-19 positivas, comentaron los expertos.

Pero se necesitan más fondos federales y estatales para asegurar que todos los hogares de ancianos cuenten con suficiente equipo de protección personal, como las batas, máscaras y guantes, añadió Fulmer.

"Comenzamos esta epidemia con una escasez de ese equipo, y es algo que no puede suceder de nuevo", enfatizó Fulmer. "Los hogares de ancianos deben estar bien suministrados con equipo de protección personal, y deben tener acceso a las pruebas".

De hecho, expertos como Taylor creen que las pruebas se deben administrar a todo el mundo en los hogares de ancianos, no solo a las personas con síntomas, para adelantarse a la curva.

Problemas de personal

"Esto incluye a los trabajadores", apuntó Taylor. "Los trabajadores de los hogares de ancianos están en riesgo de exposición laboral. También son un riesgo de llevar la infección al hogar de ancianos desde la comunidad, y de sacarla".

La financiación para personal adicional en los hogares de ancianos también ayudaría a reforzar el control de la infección, aseguraron los expertos.

Ponerse una máscara, una bata y lavarse las manos de forma adecuada consume mucho tiempo cuando se pasa de un paciente a otro, dijo Eleanor Schildwachter McConnell, profesora asociada de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Duke.

"Tiene sentido que si se comienza con un nivel muy bajo de personal, será difícil tomar algunas de esas precauciones y seguir proveyendo una atención muy demandante", dijo McConnell, y anotó que contar con más personal aliviaría la presión.

Lamentablemente, una vez las personas comienzan a tener pruebas positivas en un hogar de ancianos, el personal ha tendido a comenzar a renunciar al trabajo, indicó Robinson-Lane.

"Los hogares de ancianos ya tienen dificultades de personal, y hemos visto probabilidades de una reducción del 15 por ciento en el personal después de que los pacientes con COVID llegan", dijo Robinson-Lane.

Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid de EE. UU. publicaron directrices a principios de esta semana en que pedían todas esas medidas antes de que los estados relajaran las restricciones en los hogares de ancianos.

Pacientes aislados

Por último, los expertos instan a que, en todo esto, los pacientes no sean olvidados.

Durante el confinamiento, ya no reciben visitas regulares de sus seres queridos, ya no pueden participar en actividades grupales ni comer juntos, y ahora incluso su personal regular los atiende usando un equipo protector con un aspecto terrorífico, anotó Fulmer.

"Ahora mismo, los hogares de ancianos son lugares aterradores", dijo Fulmer.

Algunos centros están experimentando con nuevas actividades para ayudar a los residentes a ir tirando. Por ejemplo, un centro de cuidados a largo plazo abrió la ventana del patio y pidió a un cuarteto de cuerdas que tocara fuera, dijo Fulmer.

Los centros pueden ayudar al hacer que el Wi-Fi y la tecnología estén disponibles para los residentes, de forma que puedan usar Skype o FaceTime para comunicarse con sus familiares.

La madre de Taylor está en una comunidad de jubilados con atención continua, y a él le ha impresionado lo mucho que la tecnología ha ayudado a aliviar el aislamiento.

"Hablo con ella por FaceTime, y ha comenzado a usar FaceTime con mis hijos, y en realidad ha abierto un nuevo medio de comunicación que ha sido positivo", aseguró Taylor. "Ha hecho que no poder visitarla sea un poco menos doloroso".

Más información

Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid ofrece más información sobre las directrices para los hogares de ancianos durante la reapertura de los estados.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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