Los gases de invernadero son malos para el cerebro

Los gases de invernadero son malos para el cerebro

JUEVES, 23 de abril de 2020 (HealthDay News) -- Los crecientes niveles de gases de invernadero podrían no solo fomentar el cambio climático, sino también al final dañar a la capacidad de pensamiento, advierten unos investigadores.

Los niveles de dióxido de carbono (CO2) tienden a ser más altos en interiores que al aire libre. A medida que las concentraciones de CO2 aumentan en la atmósfera, habrá unos niveles más altos de esos gases en interiores, lo que quizá desencadene unos declives significativos en las habilidades de toma de decisiones y en el pensamiento estratégico de las personas, explicaron los autores del nuevo estudio.

A finales de siglo, las personas podrían estar expuestas a niveles de CO2 de hasta 1,400 partes por millón, que es más de tres veces respecto a los niveles al aire libre de hoy en día, y muy por encima de lo que los humanos jamás han experimentado antes, anotaron los investigadores.

"Es increíble lo alto que los niveles de CO2 llegan a ser en los espacios cerrados", señaló Kris Karnauskas, profesor asociado de la Universidad de Colorado, en Boulder.

"Afecta a todo el mundo, desde los niños pequeños hacinados en las aulas hasta los científicos, los comerciantes y los tomadores de decisiones y las personas normales en sus casas y apartamentos", comentó Karnauskas en un comunicado de prensa de la universidad.

Según Shelly Miller, coautora del estudio y profesora de la Facultad de Ingeniería de la universidad, "la ventilación de los edificios en general modula los niveles de CO2 dentro de los edificios, pero hay situaciones en que hay demasiadas personas y no hay suficiente aire fresco como para diluir el CO2".

Los niveles de CO2 también aumentan en los espacios mal ventilados a lo largo de periodos más largos, por ejemplo en las habitaciones mientras duerme toda la noche, advirtió.

Y entonces comienza el peligro para su cerebro.

La exposición a unos niveles altos de CO2 en el aire hace que los niveles de CO2 en la sangre aumenten, lo que reduce la cantidad de oxígeno que llega al cerebro. Esto puede aumentar la somnolencia y la ansiedad, y alterar el pensamiento, explicaron los investigadores.

Muchas personas han tenido la experiencia de pasar demasiado tiempo en un lugar sofocante bajo techo en que se han comenzado a sentir adormilados o torpes, anotaron los autores.

Podría haber formas de adaptarse a unos niveles más altos de CO2 en interiores, pero la mejor forma de evitar que lleguen a niveles dañinos es reducir las emisiones de combustibles fósiles, reportó el equipo en el trabajo, publicado en la edición en línea del 20 de abril de la revista GeoHealth.

Más información

Para más información sobre el cambio climático, visite la NASA.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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