Los estadounidenses todavía comen demasiados carbohidratos 'malos'

Los estadounidenses todavía comen demasiados carbohidratos 'malos'

MARTES, 24 de septiembre de 2019 (HealthDay News) -- Décadas tras el inicio de la epidemia de obesidad, los estadounidenses siguen comiendo demasiados azúcares, almidones y grasas saturadas, afirma un informe reciente.

Desde 1999, los estadounidenses han reducido un poco los carbohidratos de "baja calidad", como los granos altamente procesados y los refrigerios con azúcar añadido. Pero en total, eso equivale a una reducción de apenas un 3 por ciento, encontraron los investigadores.

Y los estadounidenses han avanzado poco respecto a mejorar su consumo de carbohidratos de "alta calidad", como los frijoles, los granos integrales ricos en fibra, la fruta y las verduras, aparte de las papas. El consumo aumentó en apenas un 1 por ciento entre 1999 y 2016.

Por otra parte, la ingesta total de grasa aumentó la misma cantidad, pero la mitad fue de grasa saturada, que proviene sobre todo de la carne y los productos lácteos enteros. Hoy en día, los estadounidenses típicamente obtienen un 12 por ciento de sus calorías diarias de la grasa saturada, encontró el estudio. Esto supera al límite recomendado de un 10 por ciento.

El estudio no puede responder a ninguna pregunta sobre los motivos, según la investigadora sénior, la Dra. Fang Fang Zhang, profesora asociada de la Facultad de Ciencias y Políticas de la Nutrición Friedman de la Universidad de Tufts, en Boston.

Pero la dependencia de los estadounidenses de la comida procesada y para llevar es un culpable probable.

"Nuestro estudio muestra que los estadounidenses están comiendo muchos carbohidratos de baja calidad en la forma de granos refinados y azúcares añadidos, un 42 por ciento [de las calorías diarias]", señaló Zhang.

"Son muchas calorías sin muchos nutrientes", añadió. "Es razonable decir que se relaciona en parte con la comida preparada".

Los hallazgos, reportados en la edición del 24 de septiembre de la revista Journal of the American Medical Association, se basan en un longevo estudio gubernamental en curso. Entre 1999 y 2016, casi 44,000 estadounidenses fueron entrevistados sobre sus hábitos alimentarios.

A lo largo de esos años, el equipo de Zhang encontró que las personas redujeron su ingesta total de carbohidratos de un promedio de un 52.5 por ciento de las calorías diarias a un 50.5 por ciento. Al mismo tiempo, la ingesta de proteína y de grasa aumentó lentamente.

Pero no hubo una gran mejora en el apetito nacional de carbohidratos saludables. Y el consumo de proteínas vegetales (como los frutos secos y los frijoles) apenas cambió, de alrededor de un 5.4 por ciento de las calorías a un 5.8 por ciento, mostraron los hallazgos.

En general, parece que los estadounidenses siguen enamorados de su carne y sus papas.

Linda Van Horn, directora de la división de nutrición de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad del Noroeste, fue coautora de un editorial publicado junto con el estudio.

Se mostró de acuerdo en que la comodidad es una fuerza potente en la dieta nacional, al igual que la publicidad.

"El acceso a los refrigerios, los postres, las bebidas azucaradas, la pizza, los sándwiches y otras comidas para llevar es mucho mayor, y se mercadea mucho más, que las frutas, verduras, alimentos con granos integrales, y frutos secos y semillas sin sal", aseguró Van Horn.

La responsabilidad de comer de forma saludable va más allá de la "voluntad" del individuo, señaló Zhang, sobre todo dado que los estadounidenses marginados siguen teniendo unas dietas más malas que los que son más ricos y tienen un nivel educativo más alto.

Por ejemplo, el equipo encontró que las personas que vivían por debajo de la línea de la pobreza redujeron su ingesta de carbohidratos de baja calidad en más o menos un 2 por ciento, frente a casi un 4 por ciento entre las personas con unos mayores ingresos.

Esto apunta a una necesidad de hacer que las opciones más saludables sean más asequibles y accesibles, según Zhang.

Por ahora, apuntó a unos cambios sencillos que las personas pueden probar: "Tenga cuidado con la calidad de los carbohidratos. En lugar de papas fritas, elija un trozo de fruta. En lugar de pan blanco, elija pan de grano integral con frutos secos o semillas. Lea las etiquetas nutricionales a ver si hay azúcares añadidos, y elija productos con más fibra y menos azúcar".

Van Horn dijo otra cosa importante: la alimentación saludable no es solo para controlar al peso, sino que puede ayudar a las personas a evitar las enfermedades y la discapacidad crónicas, y los fármacos usados para tratar esas afecciones.

Idealmente, anotó, todo el mundo debería prestar atención a la dieta desde el principio: las mujeres embarazadas deben comer de forma saludable, y los padres deben transmitir unos buenos hábitos a sus hijos.

"Establecer los patrones dietéticos y las conductas de estilo de vida recomendados desde principios de la vida es la mejor estrategia para preservar un crecimiento y un desarrollo sanos en nuestros hijos, y para revertir la creciente epidemia de obesidad en nuestro país", añadió Van Horn.

Más información

La Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard ofrece consejos sobre una alimentación saludable.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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