Se evitan las pruebas de detección cáncer y los diagnósticos caen

Se evitan las pruebas de detección cáncer y los diagnósticos caen

Mientras la COVID-19 continúa afectando a casi todos los aspectos de la atención de la salud en EE. UU., los investigadores advierten que Estados Unidos ha experimentado una preocupante reducción en los diagnósticos de cáncer desde el inicio de la pandemia.

La reducción no se está atribuyendo a una disminución en la incidencia del cáncer, sino a una renuencia a realizar las pruebas de detección, fomentada por la COVID-19.

"Nuestra investigación encontró que, durante la pandemia de la COVID-19, del 1 de marzo al 18 de abril, hubo una reducción del 46 por ciento en los diagnósticos de seis tipos comunes de cáncer que observamos: los cánceres de mama, colorrectales, de pulmón, de páncreas, gástricos y de esófago", señaló el autor del estudio, el Dr. Harvey Kaufman.

Pero "lamentablemente, esta reducción en los diagnósticos no resultó de una disminución en las tasas de cáncer", enfatizó Kaufman, director médico sénior de informática médica de Quest Diagnostics en Secaucus, Nueva Jersey. Al contrario, parece ser una consecuencia directa de las orientaciones de salud pública promovidas a principios de la pandemia.

"Durante la pandemia, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. y muchas organizaciones médicas profesionales recomendaron que las pruebas de prevención del cáncer, y otros servicios de salud preventivos, debían posponerse a menos que los riesgos superaran a los beneficios", anotó Kaufman. "Esta orientación resultó en que los pacientes evitaran al consultorio del médico y en menos pruebas de detección para el cáncer, lo que afectó a las tasas de tratamiento y diagnóstico de los cánceres y de otras afecciones potencialmente letales".

Para monitorizar las tasas de diagnóstico, el equipo revisó los códigos médicos de las pruebas para el cáncer de casi 279,000 pacientes que se sometieron a pruebas para los seis tipos de cáncer entre enero de 2018 y el 18 de abril de 2020.

La gran mayoría (un 75 por ciento) eran mujeres, con una edad promedio de 66 años.

Los investigadores dividieron el periodo del estudio en dos fases: una previa a la COVID (del 6 de enero de 2019 al 29 de febrero de 2020) y la otra durante la COVID-19 (del 1 de marzo al 18 de abril de 2020).

Cuando se compararon, los dos periodos revelaron una reducción del 46 por ciento en los diagnósticos semanales de los seis cánceres combinados.

Algunas pruebas del cáncer experimentaron una reducción más abrupta que otras: los diagnósticos del cáncer de mama experimentaron la mayor caída (de un 52 por ciento). Pero incluso la reducción más pequeña fue significativa, ya que los diagnósticos de cáncer de páncreas se redujeron en casi un 25 por ciento, mostraron los hallazgos.

Estados Unidos no está solo en esta tendencia. De hecho, el estudio apuntó que el Registro de Cáncer de los Países Bajos está reportando una reducción del 40 por ciento en los diagnósticos semanales de cáncer desde inicios de la pandemia, mientras que las tasas de remisiones por el cáncer de Reino Unido se han reducido en un 75 por ciento.

¿Cuál es el problema? Que aunque quizá el cáncer se esté diagnosticando con menos frecuencia, el cáncer en sí no está de vacaciones.

"Cuando las pruebas para el cáncer y los diagnósticos de cáncer resultantes se posponen, es probable que más adelante algunos de esos casos de cáncer se identifiquen en etapas más avanzadas, lo que tendrá como consecuencia unos peores resultados, e incluso aumentará las tasas de mortalidad", comentó Kaufman. "Si bien posponer las limpiezas dentales podría conducir a que haya una mayor acumulación de placa y más enfermedad de las encías, el retraso en el diagnóstico y el tratamiento del cáncer tendrá unas consecuencias más graves para algunos pacientes".

El Instituto Oncológico Dana-Farber, en Boston, se hizo eco de ese punto en una declaración.

"La incidencia real de estos cánceres no se redujo", advirtió el Dr. Craig Bunnell, director médico del Dana-Farber. "Está claro que el declive representa un retraso en la realización de los diagnósticos, y los retrasos son importantes en el cáncer. Significa que debemos realizar estas pruebas diagnósticas de forma segura, y que el público no deben pensar que son opcionales. Sus vidas podrían depender de ellas".

Laura Markoff, vicepresidenta sénior de prevención y detección tempranas de la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society) se mostró de acuerdo, y advirtió que "indudablemente, el cáncer no está parando debido a la pandemia".

Sin embargo, los patrones de realización de las pruebas que se observaron a principios de la pandemia podrían cambiar con el tiempo, agregó. "De forma más reciente, estamos viendo ciertas señales de que las tasas de las pruebas se están recuperando, en cierta medida", dijo Markoff.

"Todavía hay lagunas y no hemos vuelto a las tasas de pruebas de antes de la pandemia", enfatizó. "Pero los trabajadores de la atención de la salud de todo el país están trabajando arduamente para implementar procesos que mantengan a los pacientes seguros y para que las personas vuelvan a hacerse las pruebas cuando deben".

Kaufman afirmó que hacerlo es esencial.

"Se deben tomar medidas urgentes para evitar un aumento potencial en las muertes por el cáncer en EE. UU. debido a los retrasos en los diagnósticos y el tratamiento", añadió. "Los pacientes y sus proveedores de atención de la salud deben reanudar la atención preventiva de rutina, que incluye a las pruebas de detección del cáncer en unos ambientes seguros de atención de la salud".

El informe se publicó en la edición en línea del 4 de agosto de la revista JAMA Network Open.

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