En EE. UU. se está reduciendo el consumo de bebidas azucaradas

En EE. UU. se está reduciendo el consumo de bebidas azucaradas
| Foto: HEALTHDAY

Consumir muchas bebidas azucaradas puede provocar estragos en la salud, pero una nueva investigación encuentra que más estadounidenses están prescindiendo de esas bebidas ricas en calorías.

Y esto incluye a muchas personas que antes consumían grandes cantidades de bebidas endulzadas, el equivalente a 3.5 latas de refrescos al día.

"Nuestro estudio encontró que el porcentaje de niños y adultos que consumían muchas [bebidas endulzadas con azúcar] se ha reducido de forma significativa con el tiempo", aseguró la autora del estudio, Kelsey Vercammen, candidata doctoral del departamento de epidemiología de la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston.

En el estudio, los investigadores revisaron los datos de la Encuesta nacional de examen de salud y nutrición de EE. UU. de 2003 a 2016, y estudiaron las respuestas de más de 21,000 niños y adolescentes (de 2 a 19 años) y 32,000 adultos.

Los investigadores encontraron que el porcentaje de personas que consumían grandes cantidades de bebidas endulzadas con azúcar (500 o más calorías al día) entre los niños se redujo de un 11 a un 3 por ciento. El porcentaje de personas que consumían grandes cantidades de bebidas endulzadas con azúcar entre los adultos se redujo de un 13 a un 9 por ciento.

"A nuestro equipo de investigación le interesaba de manera particular observar a las personas que consumían grandes cantidades de bebidas endulzadas con azúcar, porque esos individuos son los que, obviamente, beben la mayor cantidad de bebidas endulzadas con azúcar, así que pensamos que es probable que se enfrentaran a los mayores riesgos de salud", observó Vercammen.

Entre las explicaciones potenciales de la reducción marcada reciente en el consumo se incluyen el impacto de los impuestos a las bebidas implementados por las jurisdicciones locales, las ordenanzas que requieren servir bebidas saludables con las comidas de los niños en lugar de bebidas endulzadas con azúcar, y las campañas de salud pública sobre los peligros de las bebidas azucaradas, anotó Vercammen.

"Creemos que estas iniciativas, en combinación con la concienciación que han generado en el público, podrían estar impulsando a algunas de las reducciones que hemos visto en los últimos años de datos", añadió.

En un par de grupos, los resultados no fueron tan positivos.

Los adultos de 40 a 59 años no redujeron el consumo abundante de bebidas endulzadas con azúcar. Los adultos mayores tuvieron un ligero aumento en el consumo. Los adultos que eran hispanos, pero no mexicanos, tampoco tuvieron una reducción en el consumo. Los motivos podrían incluir que las minorías raciales/étnicas con frecuencia se exponen y son objetivos de forma desproporcionada del mercadeo de las bebidas azucaradas, apuntó Vercammen. Además, los adultos de 40 a 59 años crecieron en una época en que había una creciente disponibilidad y mercadeo de las comidas ultraprocesadas, dijo.

Según la Dra. Lona Sandon, directora de programa del departamento de nutrición clínica del Centro Médico del Suroeste de la Universidad de Texas, "en cuanto a los hábitos que desarrollamos en la niñez temprana y la adolescencia, tendemos a conservar esos hábitos de alimentación el resto de nuestras vidas, ya sean buenos o malos".

Las bebidas azucaradas no se limitan a los refrescos, sino que también incluyen a las bebidas energéticas, los tés y cafés endulzados, y las bebidas como el ponche de frutas, que se consideran jugo pero que no son 100 por ciento jugo. Algunas bebidas, como los tés embotellados, "quizá parezcan opciones más saludables", dijo Sandon.

La mayoría de las bebidas azucaradas contienen muchas calorías, pero poca o ninguna nutrición, añadió.

El estudio no tomó en cuenta si las personas están consumiendo menos calorías en total, si están reemplazando las bebidas azucaradas con alimentos, ni qué están bebiendo en lugar de las bebidas azucaradas. Anotó que investigaciones anteriores mostraron que el consumo es alto en Estados Unidos: alrededor de un 60 por ciento de los niños y un 50 por ciento de los adultos consumen al menos una bebida endulzada con azúcar en un día típico.

Aunque quizá el consumo de una bebida endulzada con azúcar se puede justificar de forma ocasional, lo mejor es limitar los azúcares añadidos a no más de un 10 por ciento de las calorías, enfatizó Sandon.

"Cómo podemos lograr que más adultos reduzcan y cambien sus hábitos es una buena pregunta, pero sin duda, con el nivel de diabetes tipo 2, en particular, y el nivel de obesidad que estamos viendo en la población, las bebidas endulzadas con azúcar son un lugar fácil para comenzar a hacer una diferencia en los patrones dietéticos", señaló Sandon.

Las investigaciones futuras podrían incluir una revisión de los datos recién publicados de dos años más, de 2017 a 2018, planteó Vercammen, además de observar el impacto de la pandemia en el consumo de las bebidas endulzadas con azúcar.

"Sería interesante observar las dietas de los niños, y si su consumo de bebidas endulzadas con azúcar cambió como resultado de la COVID-19 y de los cierres de las escuelas", añadió Vercammen. "Creo que sin duda continuar con la vigilancia es importante, sobre todo en este momento".

El estudio se publicó en la edición en línea del 24 de septiembre de la revista Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics.

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