Los días estresantes implican un peor control del azúcar en sangre

Los días estresantes implican un peor control del azúcar en sangre

Cuando algo tan rutinario como hacer la compra en el supermercado podría conducir a una letal infección con la COVID-19, el estrés es inevitable, y esa tensión adicional puede hacer que, para los diabéticos, gestionar el azúcar en la sangre resulte más difícil.

¿El motivo? El cortisol, la hormona del estrés, se vincula con unos niveles más altos de azúcar en la sangre, según un estudio reciente.

Ante el estrés, el cuerpo libera cortisol, lo que conduce a un aumento en el azúcar en la sangre y una reducción en la insulina (la hormona que ayuda a procesar ese azúcar).

"Todo esto es parte de la respuesta de lucha o huida. Por ejemplo, si tiene que escapar de un oso, necesita azúcar. Para prepararse, su cuerpo necesita producir energía, así que libera cortisol", explicó el autor del estudio, el Dr. Joshua Joseph, endocrinólogo del Centro de Investigación en Diabetes y Metabolismo del Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio, en Columbus.

Los niveles de cortisol fluctúan de forma natural. Son más altos en la mañana al levantarse, y en general se reducen de noche, señaló Joseph. Pero, en las personas con diabetes, los niveles de cortisol se mantuvieron más estables a lo largo de la noche, encontró el equipo.

Los investigadores anotaron que estudios anteriores han vinculado el estrés y la depresión con un nivel más constante de cortisol.

El estudio incluyó los datos de más de 2,000 participantes, de 45 a 84 años, a quienes se dio seguimiento durante seis años. Los investigadores encontraron que las personas con diabetes que tenían unos niveles más constantes de cortisol (lo que indica estrés) también tendían a tener unos niveles más altos de azúcar (glucosa) en la sangre.

"El cortisol provoca cambios en la glucosa, y hace que la diabetes sea mucho más difícil de controlar. Los niveles de cortisol deberían bajar en la noche de forma natural. Pero las personas con estrés tienen unos niveles más altos de cortisol y de azúcar en la sangre de noche. El cortisol hace que uno quiera comer, y cuando uno está estresado, no elige zanahorias y brócoli, sino que elige alimentos ricos en carbohidratos y azúcar", comentó Joseph.

Con el tiempo, unos niveles más altos de azúcar en la sangre pueden conducir a unas complicaciones graves de la diabetes, como problemas de la vista, enfermedad cardiaca y enfermedad renal. Joseph apuntó que también parece que unos niveles más altos de azúcar en la sangre constantes podrían hacer que las personas sean más susceptibles a las complicaciones de la infección con la COVID-19, aunque todavía no hay estudios que lo prueben.

La Dra. Akankasha Goyal, endocrinóloga de Langone Health de la NYU, en la ciudad de Nueva York, revisó los hallazgos del nuevo estudio. Describió al cortisol como un "doble golpe".

"Incrementa la producción de glucosa, y reduce la insulina del páncreas", dijo. "Y, en los pacientes con diabetes tipo 2, en la línea de base, sus cuerpos no pueden usar la insulina de forma efectiva y sus niveles de glucosa son más altos".

Goyal comentó que el estudio es una prueba de lo que muchos pacientes ya sabían: que el estrés puede empeorar el control del azúcar en la sangre. Los hallazgos podrían ayudar a motivar a las personas a tomar medidas para controlar su estrés, añadió.

"El alivio del estrés es una medicación sin efectos secundarios", afirmó Goyal. "Si puede, haga ejercicio. Camine, haga yoga, practique tai chi o levante pesas. Haga actividades con atención plena, pinte, lea un libro, cualquier cosa que calme y tranquilice a la mente".

Joseph y otros investigadores de la Universidad Estatal de Ohio están reclutando a pacientes con diabetes para un estudio que tiene como objetivo ver si la práctica de mindfulness mejora la gestión del azúcar en la sangre. Las personas con diabetes se deben enfocar en el alivio del estrés como parte de su gestión de la enfermedad, señaló.

"Para aliviar el estrés, mantenga un respaldo social adecuado, haga ejercicio con regularidad, duerma de siete a ocho horas por noche, practique mindfulness, meditación, yoga, escuche música y coma una dieta saludable", sugirió Joseph.

El estudio se publicó en la edición en línea del 13 de julio de la revista Psychoneuroendocrinology.

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