Los cierres y el miedo por la pandemia impiden que los pacientes se sometan a las pruebas del cáncer de pulmón

LUNES, 21 de diciembre de 2020 (HealthDay News) -- Cuando la pandemia de la COVID-19 golpeó a Estados Unidos, muchas pruebas rutinarias de detección del cáncer se pospusieron. Ahora, un estudio reciente sugiere que las pruebas de detección del cáncer de pulmón todavía no se han recuperado.

Los hallazgos proceden de un sistema hospitalario, pero los expertos afirmaron que aumentan las preocupaciones sobre el impacto de la pandemia en la atención del cáncer.

Los cierres y el miedo por la pandemia impiden que los pacientes se sometan a las pruebas del cáncer de pulmón

En primavera, cuando muchos hospitales de EE. UU. estaban desbordados de pacientes con COVID-19 y se implementaron las órdenes de confinamiento en casa, la atención médica electiva se retrasó en gran medida, lo que incluyó a las pruebas de detección del cáncer.

La investigación, desde entonces, ha apuntado hacia las primeras consecuencias. Un estudio encontró que en marzo y en abril, Estados Unidos presenció una reducción del 46 por ciento en los nuevos diagnósticos de seis cánceres comunes, señal de que se pasaban por alto muchos casos por la falta de pruebas diagnósticas.

En lo que se refiere al diagnóstico del cáncer de pulmón, que se realiza con una TC de dosis baja, las tasas ya eran bajas antes de la pandemia.

"En todo el país, se estaban realizando las pruebas de detección a apenas un 4 por ciento de los pacientes elegibles", dijo el Dr. Robert Van Haren.

Cualquier disminución sostenida en esa cifra podría ser preocupante, afirmó Van Haren, investigador principal del nuevo estudio y profesor asociado de cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cincinnati.

En el estudio, su equipo observó cómo había cambiado la situación en su sistema de salud durante el curso de la pandemia.

En marzo, la universidad suspendió su programa de detección del cáncer de pulmón, cancelando al final más de 800 citas. El programa se volvió a abrir en mayo, dando prioridad a los pacientes que necesitaban escáneres de seguimiento de tumores ya detectados.

Pero a pesar de que el número de pruebas de detección aumentó, se mantuvo por debajo de las cifras de antes de la pandemia.

Entre el año 2017 y febrero de 2020, el 15 por ciento de las citas para las pruebas de detección no se presentaron, lo que significa que el paciente nunca se presentó o no volvió a concertar la cita cancelada. Durante la pandemia, hacia el final de julio, la cifra de no presentados fue del 40 por ciento.

Y la cantidad de pacientes nuevos que acudieron por primera vez para una exploración solo aumentó ligeramente después de la reapertura.

Fundamentalmente, la pandemia creó la tormenta perfecta, según el Dr. William Cance, jefe médico y científico de la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society).

Primero, dijo, obligó a cierres, que luego crearon una acumulación de citas que tuvieron que ser reprogramadas, dificultando que los pacientes pudieran concertar nuevas citas.

También hay que tener en cuenta el miedo. Cance señaló que se sabe que la pandemia hizo que muchos estadounidenses dudaran incluso a la hora de recibir la atención médica rutinaria en una consulta.

"También está el aspecto económico", dijo Cance, que no participó en el estudio. "Muchas personas perdieron sus empleos y su seguro de salud. Para ellos, podría haber sido una cuestión de elegir entre la comida y una mamografía".

Se tardará tiempo en determinar el impacto total de la pandemia y sus efectos en los diagnósticos oportunos de cáncer y en la supervivencia de las personas.

Pero Van Haren señaló a un hallazgo preocupante en este estudio: un aumento de la proporción de pacientes con tumores de pulmón potencialmente cancerosos, de un 8 por ciento en la época anterior a la pandemia a un 29 por ciento durante la pandemia.

En muchos casos, estos pacientes volvían para el seguimiento después de que un escáner previo ya mostrara un tumor. Pero alrededor del 40 por ciento de los tumores eran nuevos, dijo Van Haren.

Las pruebas de detección pueden captar tumores pulmonares cuando son suficientemente pequeños para ser extirpados con una cirugía, y las investigaciones sugieren que pueden reducir el riesgo de morir de cáncer de pulmón en un 20 por ciento, dijo Van Haren.

Actualmente, se recomienda una prueba anual a partir de los 55 años para personas que han fumado al menos 30 paquetes-año durante la vida, y los que todavía fuman o lo han dejado en los últimos 15 años. Eso significa un paquete al día durante 30 años, o dos paquetes al día durante 15 años, por ejemplo.

Van Haren aclaró que los centros médicos tienen protocolos de seguridad para proteger a los pacientes que realizan una visita para las pruebas. Una medida en su sistema de salud, anotó, fue trasladar las pruebas de detección con TC del hospital a un centro ambulatorio.

Cance instó a los estadounidenses que faltaron a cualquier prueba de detección del cáncer a hablar con su proveedor para reprogramar la cita y sobre cualquier pregunta que tengan.

Ahora, los casos de COVID se vuelven a disparar en EE. UU., y surge otra pregunta: ¿Se cerrarán de nuevo los programas de detección?

Es posible, dijo Van Haren. Esta es otra razón, dijo, por la que es necesario mantener el aumento en los casos bajo control.

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 17 de diciembre de la revista Journal of the American College of Surgeons.

Más información

La Sociedad Americana Contra El Cáncer ofrece más información sobre las pruebas de detección del cáncer de pulmón.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Robert Van Haren, MD, MSPH, assistant professor, surgery, University of Cincinnati College of Medicine, Ohio; William Cance, MD, chief medical and scientific officer, American Cancer Society, Atlanta; Journal of the American College of Surgeons, Dec. 17, 2020, online

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