Los bebés, los niños pequeños y la vacuna contra la COVID: Una experta responde a sus preguntas

LUNES, 27 de junio de 2022 (HealthDay News) -- Tras una espera muy larga, los bebés, los niños pequeños y los niños en edad preescolar ya pueden vacunarse contra la COVID-19.

Muchos padres sienten alivio, pero algunos también podrían tener preguntas. La Dra. Jessica Ericson, médica de enfermedades infecciosas pediátricas del Hospital Pediátrico de Penn State Health, en Hershey, Pensilvania, ofrece algunas respuestas para ayudar a los padres a sopesar los beneficios de vacunar a los niños de a partir de 6 meses de edad.

Los bebés, los niños pequeños y la vacuna contra la COVID: Una experta responde a sus preguntas

"La vacuna ofrece el inmenso beneficio de proteger a los niños contra las complicaciones graves y la muerte por la COVID, y tiene el beneficio futuro de entrenar al sistema inmunitario del niño para que gestione a la COVID", dijo Ericson. "Así es como pasamos de una pandemia a una etapa endémica, en que la COVID se vuelva mucho menos problemática".

Ericson también es la mamá de un niño de 6 años, que está vacunado, y uno de 3 años, que ahora es elegible. Desde un punto de vista práctico, anotó Ericson, cuando su hijo de 3 años tuvo un positivo de COVID por una exposición en la guardería, el resultado no obligó a su hijo mayor a quedarse en casa.

Sin embargo, al elegir vacunar a su hijo de 6 años, está en la minoría. Apenas alrededor de un 30 por ciento de los padres han elegido vacunar contra la COVID a sus hijos de 5 a 11 años, que se hicieron elegibles para la vacuna de Pfizer el otoño pasado.

Para muchos padres, una de las preguntas claves es esta: Por qué vacunar cuando pocos niños fallecen de la COVID y muchos solo tienen unos síntomas leves.

"Pienso que al enfocarnos en las tasas de mortalidad, nos distraemos", comentó Ericson. "Hay muchas formas en que el cuerpo y la vida de un niño se pueden alterar si contrae la COVID".

Anotó que los niños más pequeños están en un mayor riesgo de complicaciones. Por un lado, sus conductos respiratorios son más pequeños y la flema los obstruye con una mayor facilidad.

"Los sistemas inmunitarios de los niños más pequeños tampoco son igual de robustos", añadió Ericson.

Tampoco es posible saber cuáles niños se van a enfermar de gravedad o quién desarrollará lo que se conoce como COVID prolongada, que implica un riesgo de problemas de salud física y mental a largo plazo, advirtió.

Ericson enfatizó que la vacuna contra la COVID-19 es segura para los bebés y los niños pequeños.

"Las vacunas funcionan de forma similar sin importar la edad, y estas vacunas se han administrado a millones de personas en los últimos 18 meses, y son bastante seguras", afirmó.

La aprobación reciente para los niños pequeños se basó en los resultados de ensayos clínicos en que participó este grupo de edad, comentó Ericson.

En cuanto a los padres preocupados sobre los posibles efectos secundarios, dijo que serán similares a los de cualquier vacuna. Incluyen fiebre, dolor en el brazo y ganglios linfáticos inflamados. Los niños pequeños tienden a tener menos efectos secundarios por las vacunas que los niños mayores, añadió Ericson.

Otra consideración es que los niños también pueden propagar el virus si lo contraen en la guardería o la escuela.

"Los niños sin duda llevan la COVID a casa y la propagan cuando salen", dijo Ericson. "La mejor forma de frenar esa cadena es la vacunación. Si podemos parar incluso un 50 por ciento de las transmisiones, los números de casos se desplomarán".

Aunque la vacuna no tiene una efectividad del 100 por ciento, incluso prevenir un 50 por ciento de las infecciones y casi un 100 por ciento de las enfermedades graves hace que valga la pena, enfatizó Ericson.

Los padres de los niños más pequeños tienen que tomar una decisión que no está disponible para los padres de niños mayores: hay dos vacunas aprobadas para este grupo de edad, una de Pfizer y una de Moderna. Cuál elegir es un asunto de preferencia personal, apuntó Ericson.

Para los niños de a partir de 5 años, Pfizer es un régimen de tres dosis. Las dos primeras se administran con una separación de tres semanas, y la última dos meses más tarde.

Moderna es un régimen de dos dosis. Las dosis se administran en un intervalo de más o menos cuatro semanas en los niños menores de 6 años. Los que están inmunocomprometidos pueden recibir una tercera dosis al menos un mes tras la segunda.

"Algunos padres quizá prioricen obtener la inmunidad más rápido y elijan a Moderna, que provee protección tras seis semanas, frente a unas 12 semanas con Pfizer", observó Ericson. "Otros padres elegirán Pfizer porque tiene menos efectos secundarios o se sienten más cómodos, dado que las vacunas de Pfizer ya se usan en niños de incluso apenas 5 años".

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre las vacunas contra la COVID-19.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTE: Penn State Health, news release, June 23, 2022

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