COVID-19: las máscaras faciales prevendrían a los 'superpropagadores'

COVID-19: las máscaras faciales prevendrían a los 'superpropagadores'

Las máscaras faciales pueden ayudar a prevenir la propagación de la COVID-19 entre las personas que están atrapadas en una habitación con un "superpropagador" infectado, afirma un nuevo estudio suizo.

La mayoría de las personas infectadas con una carga viral típica de la COVID no inundan el aire con gotitas respiratorias infectadas, y el riesgo de contraer el virus de ellas tiende a ser bajo, muestran los estimados.

Pero una persona con una infección grave que tose con frecuencia puede llenar una habitación mal ventilada con hasta 7.4 millones de copias del coronavirus por cada metro cúbico de aire, según los investigadores Michael Riediker y Dai-Hua Tsai, del Centro Suizo de Salud Ocupacional y Ambiental, en Winterthur.

"La implicación de estos hallazgos para la vida diaria y el lugar de trabajo es que los individuos podrían estar en riesgo de infección si pasan más de unos minutos en una habitación pequeña con una persona infectada con la COVID-17 que tenga una carga viral alta", concluyeron Riediker y Tsai.

El estudio también "resalta la importancia de usar una máscara", comentó el Dr. Aaron Glatt, presidente de medicina y jefe de enfermedades infecciosas de Mount Sinai South Nassau. "Usar una máscara sin duda ayuda, y reduce la capacidad de estos superpropagadores de propagar tanto".

En el estudio, los investigadores suizos reunieron datos de algunos estudios anteriores que rastrearon la cantidad de coronavirus que la persona promedio emite al respirar con normalidad, además del virus liberado cuando una persona que está muy enferma tose con mucha frecuencia.

El equipo usó entonces un modelo matemático para estimar qué cantidad de virus es probable que libere un paciente de baja o alta emisión en el aire de una habitación cerrada.

Se puede prever que un paciente con COVID-19 con una carga viral alta libere una gran cantidad del virus en el aire, en particular cuando tose, encontraron los investigadores.

Los supuestos superpropagadores no son muy comunes, pero si participan en actividades como hablar en voz muy alta o cantar, sus emisiones virales pueden aumentar en entre 1 y 2 órdenes de magnitud, señalaron los investigadores.

En cuanto al riesgo de las personas que comparten una habitación con pacientes con COVID-19, las personas que están en reposo tienden a inhalar más o menos medio metro cúbico de aire cada hora, apuntaron los investigadores.

"Por tanto, una persona que pase tiempo en una habitación con un individuo que emita un nivel típico y que respire con normalidad tiene probabilidades de inhalar apenas unas pocas copias del virus mientras mantenga la distancia de esa persona", según el estudio.

Sin embargo, las personas que estén haciendo ejercicio podrían respirar hasta seis veces más aire que una persona en reposo, inhalando varios metros cúbicos de aire por hora, apuntaron los investigadores. Está claro que esas personas tienen un riesgo más elevado, sobre todo si están en una habitación pequeña con una persona que esté tosiendo.

El estudio se publicó en la edición del 27 de julio de la revista JAMA Network Open.

"Este estudio de modelado matemático muestra que cuando los individuos participan en actividades que resultan en una respiración fuerte, por ejemplo cantar o hacer ejercicio, hay unas mayores probabilidades de transmisión, ya que su cuerpo emana más partículas", indicó el Dr. Amesh Adalja, experto sénior del Centro de Seguridad de la Salud Johns Hopkins, en Baltimore. "Este estudio es consistente con lo que se ha visto en la epidemiología de brotes en las prácticas de los coros, por ejemplo".

"La implicación es que cuando se participa en esos tipos de actividades, es de verdad importante asegurar que no participé nadie que esté enfermo, y que se practique el distanciamiento social con mayor rigor", planteó Adalja.

El nuevo estudio tiene desventajas. Como es un modelo matemático, sus hallazgos no se pueden aplicar directamente al mundo real, anotó Glatt.

El estudio tampoco provee toda la información necesaria para prevenir la propagación de la COVID-19, porque no estima el riesgo real de infección que plantea la cantidad de virus en el aire, anotó el Dr, Michael Klompas, médico de enfermedades infecciosas y epidemiólogo hospitalario asociado del Hospital Brigham and Women's, en Boston.

"No nos importa si el virus está en el aire o no. Nos importa si nos infectaremos o no", planteó Klompas. "Es una buena base y un estudio de contexto útil, pero no nos da la respuesta de lo que deseamos saber".

Dicho esto, el uso de las máscaras podría evitar que los superpropagadores llenen el aire de virus, concluyó Glatt.

"Es increíble que la gente tenga tanta resistencia a usar máscaras", dijo Glatt. "Deben comprender que no usan las máscaras por ellos mismos. Usan las máscaras por las personas que lamentablemente no pueden protegerse a sí mismas. Usan las máscaras por toda la demás gente del mundo, no por ellos mismos".

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