Los antihipertensivos pueden afectar a la atención de la COVID-19

Los antihipertensivos pueden afectar a la atención de la COVID-19

A las personas con hipertensión tiende a irles peor cuando se infectan con la COVID-19, y la afección crónica puede complicar su tratamiento de formas inesperadas, muestra una investigación reciente.

Por ejemplo, algunos pacientes con COVID-19 tienen que abandonar sus antihipertensivos si su presión arterial desciende a niveles peligrosamente bajos, una afección conocida como hipotensión. De otra forma, corren el riesgo de fallecer o de desarrollar una lesión renal grave, informa un nuevo estudio.

"Estos estudios muestran que si su presión arterial es baja cuando acuden al hospital, tienen un riesgo más alto de sufrir unas complicaciones más graves y quizá unas peores probabilidades de supervivencia", señaló el Dr. Benjamin Hirsh, director de cardiología preventiva del Hospital Cardiaco Sandra Atlas Bass de Northwell Health, en Manhasset, Nueva York.

"Sería muy poco aconsejable mantenerlos en estos medicamentos sin tienen hipotensión debido a algún beneficio teórico que les ofrecen", continuó Hirsh. "Lo único que hace es aumentar sus probabilidades de tener complicaciones".

La hipertensión es la afección de salud crónica más común entre los pacientes con COVID-19 que requieren hospitalización, según uno de tres estudios presentados el jueves en una reunión virtual de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).

Entre más de 11,000 personas de 22 estudios de ocho países, un 42 por ciento de los pacientes con COVID-19 tenían hipertensión, encontraron los investigadores. La siguiente enfermedad crónica más común fue la diabetes, que afectaba a un 23 por ciento de los pacientes.

La hipertensión, por sí sola, se asoció con unas mayores probabilidades de morir, mostraron los resultados combinados.

Pero lo que presenta el mayor peligro para los pacientes con COVID-10 no es la hipertensión en sí. Son más vulnerables cuando su presión arterial se desploma, sugiere el segundo estudio, de tamaño más reducido.

Los pacientes con COVID-19 que llegan al hospital con una presión arterial baja leve tienen dos veces más probabilidades de morir, encontró el estudio de casi 400 pacientes tratados en un hospital italiano.

La presión arterial baja también se asoció con la lesión renal entre los pacientes con COVID-19 del hospital. Los que tenían una hipotensión grave (de menos de 95/50 mm Hg) tenían nueve veces más probabilidades de sufrir una lesión renal, mientras que la hipotensión leve (de menos de 120/70) se asociaba con un riesgo cuatro veces más alto de lesión renal.

En general, tener un historial de hipertensión aumentó el riesgo de lesión renal de una persona más o menos cinco veces, encontró el estudio italiano.

Un tercer estudio que indagó con una mayor profundidad en este fenómeno encontró que los antihipertensivos comunes se asociaban con un mayor riesgo de muerte entre los pacientes con COVID-19.

Los investigadores monitorizaron a 172 personas hospitalizadas con COVID-19 de la Universidad de Miami/Centro Médico JKF en Atlantis, Florida. Los investigadores encontraron que un 33 por ciento de las personas que tomaban inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina (inhibidores de la ECA) o bloqueadores de los receptores de la angiotensina (BRA) fallecieron en el hospital, en comparación con un 13 por ciento de las personas que no tomaban ninguno de esos dos fármacos.

Los pacientes con COVID-19 también eran más propensos a acabar en la unidad de cuidados intensivos si tomaban uno de esos antihipertensivos: un 28 por ciento entre los que tenían una receta, frente a un 13 por ciento de los que no tomaban ninguno de los dos fármacos.

El Dr. Vivek Bhalla, director del Centro de Hipertensión Stanford, en California, dijo que no es muy probable que esos antihipertensivos en sí sean dañinos para los pacientes con COVID-19.

Más bien, "los medicamentos son marcadores de la enfermedad subyacente para los que se los recetan", planteó Bhalla.

"Por ejemplo, los pacientes con [hipertensión] o diabetes tienen unos peores resultados con la COVID-19, y estos son los mismos pacientes a quienes se recetan comúnmente los inhibidores de la ECA y la BRA", apuntó Bhalla. "Otros antihipertensivos quizá se asocien con la gravedad de la COVID-19 si uno piensa que la presión arterial baja, tal vez debido al uso de estos medicamentos, podría asociarse con una mortalidad más alta".

Si contraen la COVID-19, las personas con hipertensión deberían hablar con el médico para buscar orientación sobre sus medicamentos, señaló Bhalla.

"En general, los datos actuales sugieren que los medicamentos en sí no son nocivos, y las consecuencias de parar estos medicamentos están bien documentadas", dijo Bhalla. "Pero si las personas sienten que no están comiendo tanto como siempre, o tienen síntomas que conducen a la deshidratación, como vómitos, diarrea, sangrado o sudoración excesiva, entonces es muy razonable que paren de forma temporal sus antihipertensivos hasta que los síntomas se resuelvan".

Los médicos deben evaluar a los pacientes con COVID-19 y no seguir con los antihipertensivos si su presión arterial se reduce o tienen otros síntomas problemáticos, apuntó Bhalla.

"Si uno come menos de lo normal, entonces no ingiere la cantidad normal de sal o tiene deshidratación, y su presión arterial será naturalmente más baja que cuando no tienen síntomas", continuó Bhalla. "Entonces, a corto plazo, suspender los antihipertensivos es razonable, y podría evitar una reducción grave en la presión arterial, que, en el marco de la COVID-19, podría poner al paciente en riesgo de daño en los riñones y otros órganos vitales".

Las investigaciones presentadas en reuniones se deben considerar como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

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