Los albergues para desamparados son 'polvorines' de coronavirus, muestran unos estudios

Los albergues para desamparados son 'polvorines' de coronavirus, muestran unos estudios

JUEVES, 23 de abril de 2020 (HealthDay News) -- Ya a principios de abril, unos altos porcentajes de residentes de albergues para desamparados de EE. UU. arrojaban resultados positivos del nuevo coronavirus, muestran unos estudios.

Un estudio observó los resultados de las pruebas de coronavirus realizadas en los albergues para desamparados en cuatro ciudades estadounidenses: Atlanta, Boston, San Francisco y Seattle. Las pruebas incluyeron a casi 1,200 residentes y 300 miembros del personal, y se realizaron a finales de marzo y principios de abril, según un equipo dirigido por Emily Mosites, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Los hallazgos: en Boston, un 36 por ciento de los residentes de albergues para desamparados y un 30 por ciento de los miembros del personal tuvieron resultados positivos del nuevo coronavirus; en San Francisco, esas cifras fueron del 66 y el 16 por ciento, respectivamente; y en Seattle, las infecciones fueron del 17 por ciento tanto entre los residentes como el personal.

Solo en Atlanta se observó un porcentaje de infecciones relativamente bajo: de un 4 por ciento entre los residentes, y de un 2 por ciento entre los miembros del personal, aunque esas cifras quizá ya hayan cambiado.

El equipo de los CDC reconoció que sus cifras ya podrían estar desactualizadas.

"Las pruebas [solo] representaron un momento particular", anotaron los investigadores, y muchos residentes de albergues para desamparados no estaban disponibles para las pruebas o se negaron. De hecho, en los centros de San Francisco, apenas 143 de alrededor de 255 residentes recibieron las pruebas, señalaron los investigadores.

Los expertos que han gestionado a los pacientes con la COVID-19 afirman que hay buenos motivos por los que el coronavirus se propaga con rapidez en los albergues para desamparados.

"Muchos albergues están hacinados, y el distanciamiento social puede resultar difícil, sino imposible", comentó la Dra. Teresa Murray Amato, presidenta de medicina de emergencias de Long Island Jewish Forest Hills, en la ciudad de Nueva York.

"Además, los clientes sin techo con frecuencia tienen necesidades físicas y psicológicas no satisfechas", apuntó Amato. "Como hemos aprendido del brote de la COVID-19, las afecciones médicas subyacentes con frecuencia se asocian con unos peores resultados con el virus".

Un segundo estudio se enfocó en tres albergues para desamparados en el área de Seattle. Los investigadores encontraron que un 10.5 por ciento de 181 residentes y miembros del personal que recibieron pruebas entre el 30 de marzo y el 1 de abril tuvieron resultados positivos.

Un albergue ofrecía servicios a 40 hombres y 10 mujeres que dormían en proximidad en dos habitaciones (separadas según el sexo) durante la noche. En otro albergue se refugiaban 110 hombres en dos habitaciones, mientras que un tercero acogía a 100 hombres en dos habitaciones.

Se realizaron esfuerzos para intentar reducir la propagación del nuevo coronavirus, según un equipo dirigido por el Dr. Farrell Tobolowsky, del Servicio de Inteligencia Epidemiológica de los CDC. Los residentes fueron transferidos entre albergues para aliviar el hacinamiento, y se asignaron colchones a personas específicas con una separación de al menos 6 pies (casi dos metros) en las áreas para dormir. Se desanimó a los residentes de que entraran y salieran de los albergues en exceso. Se colocaron lavamanos y jabón en todos los centros para un lavado de manos adecuado, y se pusieron máscaras faciales a disposición de los residentes y el personal.

Entre el 7 y el 8 de abril, unas pruebas de seguimiento del coronavirus encontraron que un 15 por ciento adicional de los residentes y poco más de un 13 por ciento del personal se habían infectado.

En general siete de los residentes sin techo que tuvieron resultados positivos del nuevo coronavirus desarrollaron una COVID-19 tan grave que requirieron hospitalización; ninguno de los casos ha resultado letal, hasta ahora, según el grupo de Tobolowsky.

La mayoría de los que tenían una COVID-19 confirmada eran mayores (con una edad promedio de 61 años), de forma que los investigadores creen que "en los albergues que están experimentando brotes de la COVID-19, se debe priorizar la transferencia de los residentes infectados y los que tienen afecciones de salud subyacentes o una edad avanzada a viviendas individuales".

El Dr. Robert Glatter es médico de emergencias del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York. Al leer los hallazgos, se mostró de acuerdo en que "los refugios para desamparados representan un polvorín para la propagación de la COVID-19.

"Es imperativo que se hagan pruebas no solo a los residentes, sino también al personal, para prevenir y romper la cadena de transmisión en esos lugares. Esto aplica en particular a cualquiera que muestre síntomas de la COVID-19", planteó Glatter. Aislar a los residentes con COVID-19, o a los que tengan riesgos especiales, es esencial, añadió.

Por último, Glatter dijo que es crucial recordar que no todas las personas sin techo acuden a su albergue local.

"La población sin techo que no vive en albergues también representa un reservorio potencial de infección que no deberíamos pasar por alto", señaló Glatter. "Ser proactivo respecto a las pruebas en esta población sería beneficioso para todo el mundo".

Ambos estudios se publicaron en la edición del 22 de abril de la revista de los CDC, Morbidity and Mortality Weekly Report.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre el nuevo coronavirus.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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