Los adolescentes somnolientos de hoy en día podrían ser los pacientes cardiacos de mañana

Los adolescentes somnolientos de hoy en día podrían ser los pacientes cardiacos de mañana

LUNES, 18 de junio de 2018 (HealthDay News) -- La mayoría de jóvenes no duermen lo suficiente, y eso podría ponerlos de camino a un problema cardiaco futuro, encuentra un estudio reciente.

Los adolescentes jóvenes que dormían menos de siete horas por noche tendían a tener más grasa corporal, una presión arterial elevada y unos niveles menos sanos de colesterol, y todo eso es malo para el corazón, advierten los investigadores.

La enfermedad cardiaca sigue siendo una importante causa de muerte, comentó la investigadora principal, Elizabeth Céspedes Feliciano, científica del personal en la División de Investigación de Kaiser Permanente del Norte de California en Oakland, California.

"De verdad queremos que nuestros jóvenes tengan una trayectoria sana", dijo Feliciano, "y es un poco alarmante ver unos perfiles cardiometabólicos adversos que surgen incluso con apenas 13 años de edad".

Pero parece que pocos menores tienen el tipo de sueño que protegería su salud cardiaca futura.

La duración promedio del sueño en el estudio fue de poco más de 7 horas por día, encontraron los investigadores.

De hecho, apenas un 2.2 por ciento de los jóvenes cumplieron con o superaron la duración recomendada promedio de sueño en su grupo de edad: 9 horas al día entre los niños de 11 a 13 años, y 8 horas al día entre los adolescentes de 14 a 17.

Además, casi un tercio de los jóvenes dormían menos de 7 horas.

"De verdad me sorprendió lo poco que duermen esos adolescentes", dijo el Dr. Andrew Varga, especialista en medicina del sueño en la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York. "No es del todo sorprendente, dado lo que sé sobre los jóvenes y sus hábitos, pero uno pensaría que estos menores se animarían a dormir más, porque tienen una necesidad grande de dormir".

Los estudios anteriores han mostrado que un sueño inadecuado fomenta las probabilidades de obesidad. Pero el equipo de Feliciano deseaba ver si una falta de sueño también afecta a otros factores de riesgo de la enfermedad cardiaca en los jóvenes.

Observaron a 829 adolescentes que participaban en el Proyecto Viva, un estudio a largo plazo que reclutó a madres embarazadas y dio seguimiento a ellas y a sus hijos durante casi 14 años.

Con una edad promedio de 13 años, se pidió a los niños que usaran un sensor de movimiento en la muñeca a la hora de dormir que rastreó tanto la duración del sueño como si habían tenido un sueño inquieto, comentó Feliciano.

Los niños usaron los sensores de 7 a 10 días. También se sometieron a una serie de pruebas de factores de riesgo de la salud cardiaca.

Los adolescentes que dormían menos y de forma más inquieta acabaron con los perfiles menos saludables. Tenían una cintura con una mayor circunferencia, más grasa corporal, una presión arterial más alta, y unos niveles más bajo de colesterol "bueno" HDL.

Aunque el estudio no pudo mostrar causalidad, Feliciano cree que la falta de un buen sueño ayudó a provocar esos factores de riesgo, dadas las investigaciones anteriores.

"A partir de estudios experimentales a corto plazo sabemos que cuando se priva a alguien del sueño o su sueño se interrumpe, eso tiene efectos en algunos de los mismos factores de riesgo cardiometabólico que se examinaron en este estudio", señaló.

El sueño puede afectar a la salud cardiaca de varias formas, dijo Feliciano.

La falta de sueño puede provocar cambios en el apetito, y también se ha vinculado con una reducción en los niveles de actividad física. "Uno está despierto más tiempo, pero con frecuencia se siente fatigado y quizá no haga deporte o ejercicio", apuntó Feliciano.

El sueño también es importante en la regulación de la presión arterial y el azúcar en la sangre, dijo Varga.

"Se sabe que el sueño es de verdad útil para reducir la presión arterial", aseguró Varga. "Durante la noche ocurren descensos naturales en la presión arterial. Cuando se duerme menos, eso sucede menos veces y ofrece menos control de la presión arterial".

¿Qué mantiene a los menores despiertos de noche?

Feliciano cree que el tiempo frente a las pantallas probablemente esté provocando la mayor parte de la privación del sueño.

"Ver televisión sigue siendo la forma dominante de consumo de medios de esos niños, pero las pantallas pequeñas también son preocupantes, porque se pueden llevar a la misma habitación", lamentó Feliciano. "Sí creo que los medios de comunicación con pantalla son uno de los culpables del sueño insuficiente y perturbado, sobre todo en esta población tan conectada".

También hay una carencia general de concienciación entre los padres respecto a las necesidades de sueño de los adolescentes, dijo Varga.

"Existe la impresión de que cuando los niños se hacen adolescentes, pensamos en ellos como adultos pequeños que no necesitan tanto sueño como los niños más jóvenes", comentó Varga. "Esto es totalmente falso. Incluso hasta principios de la veintena, las necesidades de sueño son mayores que las de un adulto maduro".

Los padres deben ser estrictos respecto al tiempo que pasan frente a las pantallas a la hora de dormir, añadió Feliciano.

"Recomendaría que la habitación fuera una zona libre de pantallas", dijo. "Creo que eso mejoraría la duración y la calidad del sueño en los adolescentes".

El estudio aparece en la edición del 15 de junio de la revista Pediatrics.

Más información

La National Sleep Foundation tiene más información sobre los niños y el sueño.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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