Vacunas: lograr que los padres cambien de opinión resulta difícil

Vacunas: lograr que los padres cambien de opinión resulta difícil
| Foto: HEALTHDAY

Cuando los padres tienen preocupaciones sobre la seguridad de las vacunas infantiles, lograr que cambien de opinión puede resultar difícil, según muestra un estudio reciente.

En el estudio participaron padres que se muestran "renuentes a las vacunas", que es un grupo distinto que los "antivacunas" empedernidos. Tienen inquietudes sobre una o más vacunas de rutina, y cuestionan si los beneficios para sus hijos valen la pena.

Aunque esos padres no se oponen "de forma rotunda" a las vacunas, de cualquier forma calmar esas inquietudes puede ser difícil para los pediatras, señaló Jason Glanz, investigador principal del estudio.

Glanz y sus colaboradores observaron si dar a los padres más información (un material en línea "personalizado" según sus preocupaciones específicas) podría ayudar.

No ayudó. Los padres que recibieron la información no fueron más propensos a estar al día con las vacunaciones de sus bebés que otros padres, encontró el estudio.

Pero no todas las noticias fueron malas. En general, más de un 90 por ciento de los bebés del estudio estaban al día con sus vacunas.

Entonces, quizá mejorar esas cifras haya sido difícil, según Glanz, que trabaja en el Instituto de Investigación de Kaiser Permanente de Colorado, en Aurora.

Pero, planteó, también es posible que la información personalizada reforzara las preocupaciones de algunos padres.

"Quizá haya hecho más mal que bien", dijo Glanz.

Esto se debe a que, entre los padres renuentes a las vacunas, los que fueron orientados a una información general que no estaba personalizada tuvieron las tasas más altas de vacunación, con un 88 por ciento.

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 12 de octubre en la revista Pediatrics.

En Estados Unidos, las tasas de vacunación infantil son en general altas. Pero los estudios muestran que alrededor de un 10 por ciento de los padres retrasan o rechazan las vacunaciones de sus hijos, generalmente por las preocupaciones sobre la seguridad.

Las vacunas infantiles de rutina tienen un largo historial de uso seguro, enfatizó Glanz, pero algunos padres tienen preguntas. Quizá hayan escuchado que ciertos ingredientes de las vacunas no son seguros, o se preocupan de que a su bebé le estén administrando "demasiadas" inmunizaciones en un periodo corto.

Y durante una ajetreada visita al pediatra, resolver todas esas preguntas puede ser difícil, apuntó Glanz.

Su equipo evaluó una táctica basada en la web para mejorar los chequeos de rutina. Asignaron al azar a 824 mujeres embarazadas y padres recientes a uno de tres grupos. Uno recibió la información estándar sobre las vacunas de su pediatra; a otro se le dirigió al sitio web del estudio para recibir información adicional, pero general, sobre las inmunizaciones; y, el tercer grupo recibió información personalizada del sitio web.

La personalización se realizó con la ayuda de una encuesta que preguntó a los padres sobre sus creencias e inquietudes respecto a las vacunas.

Pero, al final, los mensajes personalizados fracasaron. No hicieron una diferencia entre los padres en general. En los tres grupos, entre un 91 y un 93 por ciento de los bebés estaban al día con las vacunas a los 15 meses de edad.

Y entre los 98 padres que se consideró que se mostraban renuentes a las vacunas, la táctica pareció resultar contraproducente: apenas un 67 por ciento de esos bebés estaban al día, en comparación con un 88 por ciento de aquellos cuyos padres recibieron la información general sobre las vacunas. La tasa fue de un 75 por ciento en el grupo de la atención estándar.

El Dr. Edgar Marcuse, profesor emérito de pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, en Seattle, fue autor de un editorial que se publicó junto con el estudio.

Como Glanz, especuló que el contenido dirigido quizá haya "avivado las dudas" en lugar de calmarlas.

Marcuse también comentó que es posible que sea mejor abordar estos tipos de preguntas en persona, en lugar de en una comunicación "unidireccional".

La pregunta sobre cómo convencer a los padres renuentes a las vacunas siempre es importante, aseguró Marcuse. Y ahora tiene una capa añadida, anotó, ya que los expertos en salud podrían encontrarse ante un público receloso si y cuándo haya una vacuna disponible contra la COVID-19.

Esa vacuna sería del todo nueva, y solo contaría con datos a corto plazo para respaldarla. Pero las evidencias que respaldan a la efectividad y seguridad de las vacunas infantiles de rutina son "abrumadoras", dijo Marcuse.

Tanto él como Glanz instaron a los padres a plantear cualquier preocupación que tengan sobre las vacunas a su médico, en lugar de confiar en lo que encuentran en línea.

Los medios sociales pueden ser una fuente de información errónea particularmente potente, anotó Glanz.

"Su pediatra es la mejor fuente de información sobre las vacunas, mucho mejor que las redes sociales", añadió.

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