Lo que la pandemia ha significado para el ejercicio

Lo que la pandemia ha significado para el ejercicio

MARTES, 17 de noviembre de 2020 (HealthDay News) -- Ante los cierres obligatorios de los gimnasios por la pandemia y los significativos límites en el movimiento fuera de casa, una encuesta reciente sugiere que los estadounidenses están pasando más tiempo haciendo ejercicio, al mismo tiempo que reducen la intensidad de su ejercicio.

La encuesta de casi 900 estadounidenses de todo el país, realizada entre mayo y junio, usó como su punto de referencia a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que todos los adultos de 18 a 64 años hagan un mínimo de 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada por semana.

"Las restricciones por la COVID-19 impuestas a principios de la pandemia crearon un ambiente único y sin precedentes, lo que incluyó un acceso restringido a los recursos y, en algunos casos, un aumento en el tiempo no estructurado", comentó la autora del estudio, Mary Stenson, profesora asociada de ciencias del ejercicio y estudios sobre el deporte del Colegio de San Benedicto y la Universidad de San Juan, en St. Joseph, Minnesota. "Sentíamos curiosidad sobre cómo estos hallazgos podrían afectar a los patrones de actividad física en EE. UU. durante los cierres, pero también si esos cambios persistirían a largo plazo".

En el estudio de Stenson, más de un 85 por ciento de los encuestados eran mujeres, y casi un 90 por ciento eran blancos, con una edad promedio de casi 39 años.

Los hallazgos: en junio, poco más de un 60 por ciento de los encuestados dijeron que cumplían el umbral de la OMS, lo que representa un aumento de casi un 8 por ciento respecto a las rutinas anteriores a la pandemia. Los investigadores también encontraron un aumento de más de un 11 por ciento en el número de personas que en realidad superaban ese umbral.

El número de días por semana en que se hacía ejercicio también aumentó de forma notable, al pasar de 3.75 días a más de 4.25 días.

Pero el tiempo por sesión permaneció más o menos estable, con poco menos de una hora. Y la intensidad del ejercicio se redujo "de forma significativa", encontraron los investigadores. Los encuestados atribuyeron el descenso a una incapacidad de acceder al equipo y a las clases del gimnasio, y a un cambio a más caminatas al aire libre.

"El aumento en la actividad y la reducción en la intensidad concordaron con lo que previmos", aseguró Stenson, que dijo que es probable que los hallazgos reflejen la pérdida de "rendición de cuentas" respecto al rendimiento, originada en la cancelación del ejercicio en grupo, los deportes organizados y las sesiones con entrenadores.

Pero Stenson dijo que le sorprendió una observación adicional de que casi tres cuartas partes de los encuestados dijeron que era probable o muy probable que permanecieran con sus hábitos de ejercicio de la pandemia después de la pandemia. Y casi un 94 por ciento de los que habían aumentado sus niveles de actividad desde marzo dijeron que planificaban seguir con sus nuevas rutinas en el año venidero.

"Esperamos encontrar que es verdad en la próxima primavera cuando hagamos el seguimiento", planteó Stenson. El plan es volver a encuestar a las mismas personas el próximo junio. Mientras tanto, dijo que su equipo tiene "la esperanza de que algunos individuos se dieran cuenta de lo activos que pueden ser con unos recursos limitados, y que mantengan el aumento en su actividad en los próximos meses".

La Dra. Beatrice Alexandra Golomb, profesora de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de California, en San Diego, se hizo eco de esa idea.

"La aptitud física se vincula con unos mejores resultados de salud, y menos factores de alto riesgo de la COVID, como la hipertensión [la presión arterial alta], la obesidad y la diabetes", apuntó Golomb, que no participó en el estudio. "Entonces, el ejercicio sigue siendo importante en la época de la COVID".

"[Y] es un momento de oportunidad para descubrir nuevas formas de hacer ejercicio", añadió Golomb. "Hay muchas opciones de videos de ejercicio en línea, parques o senderos que se pueden investigar, y formas creativas de dar un nuevo uso a su casa o apartamento. Se pueden aprovechar las sillas, las camas, el suelo o las aspiradoras. Recuerde que cualquier movimiento es mejor que ningún movimiento".

Esto se convierte en algo más importante durante un momento en que la ingesta de comida y las conductas sedentarias han aumentado, enfatizó Lona Sandon, directora del programa del Departamento de Nutrición Clínica del Centro Médico del Suroeste de la Facultad de Profesiones de la Salud de la UT, en Dallas.

"Lo sé por mi propia experiencia", dijo Sandon, que no participó en el estudio. "Paso más tiempo sentada durante el día cuando trabajo en casa. Cuando estoy en la oficina, me muevo mucho más, me levanto del escritorio para hablar con las personas en el otro extremo del pasillo, [y] subo las escaleras corriendo para hacer algo en el laboratorio".

Y como lo que come es igual de importante que el ejercicio, Sandon ofreció un consejo. "Piense de forma realista sobre el equilibro de las calorías. Tendemos a subestimar las calorías que comemos y a sobrestimar las calorías que usamos. Si en los últimos cinco o seis meses la ropa le queda más ajustada, averigüe dónde podría estar obteniendo unas calorías adicionales. ¿Come más postres que antes? ¿Bebe más copas de cerveza o de vino? ¿O simplemente come por aburrimiento, estrés o depresión?".

Stenson y sus colaboradores presentaron sus hallazgos la semana pasada en la reunión anual virtual de la Sociedad Americana de Fisiología (American Physiological Society). Las investigaciones presentadas en las reuniones se consideran preliminares hasta que se publican en una revista revisada por profesionales.

Más información

Aprenda más sobre las recomendaciones de ejercicio de la OMS en la Organización Mundial de la Salud.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTES: Mary Stenson, PhD, associate professor, exercise science and sport studies, College of Saint Benedict/Saint John's University, St. Joseph, Minn.; Lona Sandon, PhD, RDN, LD, program director, associate professor, Department of Clinical Nutrition, School of Health Professions, University Texas Southwestern Medical Center, Dallas; Beatrice Alexandra Golomb, MD, PhD, professor, medicine, Department of Medicine, University of California, San Diego School of Medicine; American Physiological Society's Integrative Physiology of Exercise virtual meeting, Nov. 9-13, 2020

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