Las tasas de depresión de los adolescentes lesbianas y gais no cambian

Las tasas de depresión de los adolescentes lesbianas y gais no cambian

MARTES, 22 de octubre de 2019 (HealthDay News) -- Aunque menos adolescentes heterosexuales sufren depresión que hace dos décadas, no se puede decir lo mismo respecto a los adolescentes lesbianas, gais y bisexuales.

En esos adolescentes, el riesgo de depresión sigue siendo mucho más alto que entre sus pares heterosexuales, y no está siguiendo una tendencia similar a la baja.

Cada año entre 1999 y 2017, adolescentes de Massachusetts reportaron sus problemas con unos episodios sostenidos de estados de ánimo deprimidos, como la tristeza o la desesperanza.

La depresión fue común. Entre los adolescentes que se identificaron como heterosexuales, casi 3 de cada diez dijeron que se sintieron deprimidos por dos semanas seguidas o más en 1999. En 2017, ese número había bajado más o menos 5 puntos de porcentaje.

Pero los números fueron mucho peores entre los que se identificaban como gais y lesbianas. En 1999, más de la mitad (un 51 por ciento) indicaron que estaban deprimidos. Y esa cifra no había cambiado casi 20 años más tarde. (La encuesta no incluyó a los jóvenes transgénero).

"Hasta donde sepamos, este es el primer estudio que observa datos de casi dos décadas para demostrar que las tasas de estado de ánimo deprimido en las minorías sexuales, en comparación con los jóvenes heterosexuales, no han mejorado con el tiempo", señaló la autora del estudio, Alexandra Bettis.

"Y no es sorprendente, dado que observamos una tasas elevadas de depresión y otros problemas de salud mental en los jóvenes de las minorías sexuales", añadió Bettis, miembro postdoctoral del Departamento de Psiquiatría y Conducta Humana de la Facultad de Medicina Warren Alpert de la Universidad de Brown, en Providence, Rhode Island.

Caitlin Ryan, directora del Proyecto de Aceptación Familiar (Family Acceptance Project) de la Universidad Estatal de San Francisco, se hizo eco de esa idea. Ryan no participó en el estudio.

"No es para nada sorprendente", dijo Ryan. "En primer lugar, los jóvenes LGB siempre han reportado unas tasas más altas de depresión que sus pares heterosexuales. Por supuesto, es verdad que el estigma se ha reducido de forma dramática, a medida que las imágenes de las personas lesbianas, gais y bisexuales se han hecho más positivas. Pero eso ha significado que en los últimos 20 años, los niños han declarado su sexualidad a unas edades cada vez más tempranas. Incluso a los 10 años o antes".

Y eso, dijo Ryan, ha dado origen a una espada de doble filo.

"Los niños declaran su sexualidad más temprano y los padres son mucho más conscientes de la orientación sexual y de la identificación de género que nunca antes. Eso es fantástico. Pero significa que ahora debemos intervenir y satisfacer una necesidad inmensa y de crecimiento constante de un mayor respaldo para el desarrollo infantil y familiar para estos niños", planteó.

"Y eso no ha sucedido, lo que significa que hoy tenemos una inmensa laguna entre la necesidad y la realidad respecto a los servicios sociales para los jóvenes LGBT", añadió Ryan.

En total se encuestó a casi 33,500 adolescentes, y las cifras fluctuaron con el tiempo.

Entre los que se identificaban como heterosexuales, un 29 por ciento reportaron que luchaban contra una depresión en 1999. Esto representó un punto álgido, antes de reducirse a un mínimo de poco más de un 22 por ciento en 2009. En 2017, había vuelto a subir a casi un 24 por ciento.

Entre los adolescentes que se identificaron como gais o lesbianas, las tasas de depresión se redujeron de un máximo de un 55 por ciento (tanto en 2003 como en 2015) a un mínimo de un 44 por ciento (en 2011). En 2017, el riesgo aumentó hasta el mismo punto que en 1999: de más o menos un 52 por ciento.

Cuando el riesgo de depresión se basó en la conducta sexual reportada en lugar de la identidad de orientación, los números fueron peores. Entre los adolescentes heterosexuales, las cifras de depresión de casi un 36 por ciento en 1999 se redujeron a poco menos de un 30 por ciento en 2017. Entre los adolescentes que no eran heterosexuales, la cifra de 1999 fue de casi un 49 por ciento. Pero en 2017, había aumentado a casi un 54 por ciento.

Bettis apuntó que los hallazgos sugieren un par de cosas: o los servicios sociales para los jóvenes gais y lesbianas no están funcionando, o esos adolescentes simplemente no tienen un acceso adecuado. "Debemos hacer un mejor trabajo para ofrecer atención a esos jóvenes", anotó.

Ryan se mostró de acuerdo.

"Necesitamos familias implicadas. Y necesitamos servicios sociales que respalden a esas familias. Pero a un nivel muy básico, en los lugares donde los jóvenes en realidad viven, sus vidas carecen de respaldo", lamentó Ryan. "No creo que las agencias estatales y de los condados que ofrecen servicios de salud mental a niños y adolescentes sean todavía conscientes de esto. No creo que las agencias que ofrecen servicios comprendan la profunda necesidad".

Bettis y su colaborador de la Brown, el coautor Richard Liu, reportaron sus hallazgos en la edición en línea del 21 de octubre de la revista JAMA Pediatrics.

Más información

Para más información sobre los desafíos a los que se enfrentan los jóvenes lesbianas, gais y bisexuales, visite el Proyecto de Aceptación Familiar.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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