Las mujeres reciben una peor atención para un ataque cardíaco

Las mujeres reciben una peor atención para un ataque cardíaco
| Foto: HEALTHDAY

Las mujeres jóvenes que sufren una afección particularmente letal tras un ataque cardiaco tienen un 11 por ciento más probabilidades de morir por su causa que los hombres, encuentra un estudio reciente.

No solo esto, sino que las mujeres de 18 a 55 años tienen menos probabilidades de recibir las pruebas y el tratamiento agresivo que los hombres reciben de forma rutinaria, y es más probable que fallezcan en el hospital, añadieron los investigadores.

"Es muy difícil comprender qué está causando esto", comentó el investigador principal, el Dr. Saraschandra Vallabhajosyula, miembro clínico de cardiología intervencionista de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory, en Atlanta.

"Se relaciona en gran medida con los sesgos inconscientes o conscientes cuando se trata de las mujeres y cuando se trata de las afecciones cardiacas agudas", señaló.

Gran parte del sesgo se origina en los médicos, la familia o el sistema de atención de la salud, observó Vallabhajosyula.

Además, las mujeres que sufren ataques cardiacos no siempre presentan los mismos síntomas que los hombres, lo que puede resultar en un diagnóstico erróneo, añadió.

"Tienen síntomas atípicos, por ejemplo dolor de vientre, dolores de cabeza, cosas que en general no se asocian con tener un ataque cardiaco", dijo Vallabhajosyula. Por eso tantos ataques cardiacos se pasan por alto en las mujeres.

Las mujeres también son más propensas a pasar sus síntomas por alto y a esperar más tiempo antes de ir al hospital, lo que empeora su afección y le abre la puerta a una letal afección conocida como shock cardiogénico, explicó.

El shock cardiogénico ocurre cuando el corazón no puede bombear suficiente sangre para mantener al paciente vivo, y es la principal causa de muerte tras un ataque cardiaco. De hecho, acaba con las vidas de alrededor de la mitad de las personas que son admitidas al hospital.

La eliminación de esas disparidades comienza al reconocer que existen. Durante un largo tiempo, los médicos han basado su comprensión de la enfermedad en el hombre blanco de mediana edad promedio, anotó Vallabhajosyula.

"Todos sabemos que esto ya no es verdad. Todos los subgrupos son propensos a distintos tipos de síntomas, de forma que solo reconocer la descripción de los síntomas de los libros de texto no es adecuado", subrayó Vallabhajosyula. "Como médicos o profesionales de la atención de la salud debemos descartar cualquier sesgo inconsciente".

Vallabhajosyula añadió que las mujeres tienen que ser sus propias defensoras. "Nunca deben subestimar a sus síntomas. Deberían tomarse muy en serio las señales de su cuerpo, y buscar atención cuando la necesiten", enfatizó.

Los médicos y el sistema de atención de la salud deben tratar a las mujeres de la misma forma que tratan a los hombres. "Son maravillosas pacientes que son jóvenes y por lo demás productivas, de forma que si las tratamos de la forma adecuada pueden volver a ser miembros de la sociedad productivas y que contribuyen", aseguró.

El nuevo estudio aparece en la edición en línea del 29 de septiembre de la revista Circulation: Heart Failure.

La Dra. Claudia Gidea, directora asociada del programa de dispositivos de asistencia ventricular y trasplantes cardiacos de Langone Health de la NYU, en la ciudad de Nueva York, dijo que las mujeres deben educarse sobre su riesgo de ataque cardiaco y cuáles pueden ser sus síntomas.

"Al publicitar este tipo de estudio, podemos aumentar el reconocimiento de los factores de riesgo del ataque cardiaco y la presentación atípica. Debemos realizar más programas educativos, de forma que cuando las mujeres lleguen a la sala de emergencias, puedan colaborar con el médico y hablar de sus síntomas de tal manera que reciban un diagnóstico temprano", planteó Gidea.

En el estudio, el equipo de Vallabhajosyula recolectó los datos de más de 90,600 hombres y mujeres de EE. UU. que sufrieron ataques cardiacos que se complicaron con shocks cardiogénicos.

En comparación con los hombres, los investigadores encontraron que:

  • Las mujeres eran menos propensas a recibir una angiografía coronaria para detectar bloqueos en las arterias del corazón (un 78 frente a un 81 por ciento).
  • Las mujeres eran menos propensas a recibir una angiografía el día en que fueron admitidas al hospital (un 49 frente a un 54 por ciento).
  • Las mujeres eran menos propensas que los hombres a recibir dilatadores o balones para abrir las arterias cardiacas bloqueadas (un 59 frente a un 64 por ciento).
  • Las mujeres eran menos propensas a ser colocadas en una bomba mecánica para mantener la función cardiaca (un 50 frente a un 59 por ciento).

El grupo de Vallabhajosyula también encontró que las mujeres negras sufrían más ataques cardiacos con shock cardiogénico que los hombres o que las mujeres blancas. Las mujeres también eran más propensas que los hombres a provenir de familias más pobres y con un nivel educativo más bajo. También sufrían otras afecciones médicas, o fueron admitidas a hospitales rurales o más pequeños.

Aunque las mujeres permanecieron en el hospital el mismo tiempo que los hombres (un promedio de 10 días), el costo promedio de la hospitalización fue significativamente más bajo para las mujeres (156,372 frente a 167,669 dólares). Esto se debe a que las mujeres no recibieron el mismo tratamiento que los hombres, anotó Vallabhajosyula.

Gran parte de las diferencias en los porcentajes parecen pequeñas, pero el efecto clínico es grande, dado que el estudio incluyó a muchos pacientes, aseguró.

La Dra. Nieca Goldberg es directora médica del Programa Cardiaco de las Mujeres de la NYU, en la ciudad de Nueva York. Dijo que "todas las mujeres deben conocer las señales de un ataque cardiaco: presión en el pecho, presión en la parte alta de la espalda o del abdomen, falta de aliento, debilitad o fatiga, desmayo o colapso. Si experimentan estos síntomas, deben llamar al 911 de inmediato".

Para prevenir la enfermedad cardiaca, las mujeres deben recibir una revisión de los factores de riesgo, por ejemplo la hipertensión, la diabetes y el colesterol alto. También deben dejar de fumar, adoptar una dieta estilo mediterráneo y hacer ejercicio, aconsejó.

"Si no comprende las recomendaciones del médico, pídale que se lo explique de una forma que pueda comprender, de forma que pueda ser una participante activa en sus decisiones de atención de la salud", añadió Goldberg.

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