Las infecciones en los jóvenes podrían vincularse con un riesgo de enfermedad mental, según un estudio

Las infecciones en los jóvenes podrían vincularse con un riesgo de enfermedad mental, según un estudio

MIÉRCOLES, 5 de diciembre de 2018 (HealthDay News) -- ¿Podría una infección hacer que su hijo pequeño o adolescente sea propenso a sufrir problemas de la salud mental?

Una investigación reciente de Dinamarca sugiere que es posible.

"Los hallazgos que vinculan a las infecciones con los trastornos mentales en el cerebro en desarrollo amplían el conocimiento en este campo creciente, al mostrar que existe una conexión íntima entre el cuerpo y el cerebro", aseguró el investigador principal, el Dr. Ole Kohler-Forsberg, de la unidad de investigación en psicosis del Hospital de la Universidad de Aarhus.

Pero Kohler-Forsberg advirtió que el estudio no pudo probar que las infecciones o sus tratamientos provoquen enfermedades mentales, solo que ambas cosas parecen estar conectadas.

El riesgo pareció ser mayor con las infecciones graves que requirieron una hospitalización. Pero las infecciones menos graves tratadas con fármacos también se vincularon con un aumento en el riesgo de trastornos mentales, encontraron los investigadores.

En específico, encontraron que los niños que habían sido hospitalizados con una infección tenían un riesgo un 84 por ciento más alto de ser diagnosticados con un trastorno mental, y un riesgo un 42 por ciento más alto de que les recetaran fármacos para tratar el trastorno.

Parece que las infecciones y la reacción inflamatoria subsiguiente pueden afectar al cerebro joven y formar parte del proceso de desarrollo de los trastornos mentales, explicó Kohler-Forsberg.

"Pero esto también lo pueden explicar otras causas, por ejemplo que algunas personas tengan un riesgo genético más alto de sufrir más infecciones y trastornos mentales", planteó.

No está claro cómo las infecciones aumentan el riesgo de enfermedad mental, señaló Kohler-Forsberg.

Las infecciones frecuentes que todo el mundo experimenta en general no hacen daño al cuerpo ni al cerebro, dijo. De hecho, las infecciones son necesarias para desarrollar el sistema inmunitario.

"Pero en algunos individuos, una infección puede afectar al cerebro y conducir a un daño duradero, aunque esto es un evento poco común", apuntó Kohler-Forsberg.

En el estudio, los investigadores recolectaron datos sobre más de 1 millón de personas nacidas en Dinamarca entre 1995 y 2012. Entre ellas, casi un 4 por ciento fueron hospitalizadas por un trastorno de salud mental, y más de un 5 por ciento tomaban fármacos para tratar su afección.

El equipo de Kohler-Forsberg encontró que las infecciones tratadas con medicamentos, en particular con antibióticos, se asociaban con un aumento en el riesgo de enfermedad mental. El alcance del riesgo variaba según el tipo de trastorno mental. Las infecciones bacterianas conferían el mayor riesgo.

Las afecciones mentales que se vincularon más comúnmente con haber sido hospitalizado por una enfermedad infecciosa incluían a la esquizofrenia, el trastorno obsesivo compulsivo, los trastornos de personalidad y conducta, el retraso mental, el autismo, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad, el trastorno negativista desafiante, el trastorno del comportamiento, y los tics, reportaron los investigadores.

"Una mejor comprensión del rol de las infecciones y la terapia antimicrobiana en el desarrollo de los trastornos mentales podría conducir a nuevos métodos de prevención y tratamiento para esos devastadores trastornos", aseguró Kohler-Forsberg.

Advirtió una vez más que se trata de asociaciones generales y que no dicen gran cosa sobre ninguna infección en particular.

"Por tanto, los padres no deben preocuparse en general", aconsejó Kohler-Forsberg. "En un trabajo distinto también mostramos que la cognición no se ve afectada por la cantidad de infecciones en la niñez".

En las últimas décadas, la investigación ha revelado muchas interacciones complejas entre la mente y el sistema inmunitario, dijo el Dr. Timothy Sullivan, jefe de psiquiatría y ciencias conductuales en el Hospital de la Universidad de Staten Island, en la ciudad de Nueva York.

Éstas incluyen correlaciones entre la inflamación y los síntomas de depresión, y también entre los microbios intestinales y la salud emocional. También existen asociaciones potentes entre la enfermedad mental y algunas afecciones físicas, como la enfermedad cardiaca, el cáncer y la artritis, apuntó.

"Aunque hemos identificado algunos de los mecanismos celulares y fisiológicos mediante los cuales esas interacciones podrían ocurrir, todavía no hemos aclarado del todo los vínculos, y como resultado, algunos miembros de la comunidad científica siguen sin estar seguros de que estas observaciones sean algo más que coincidencias", dijo Sullivan.

A medida que aumenten las pistas a partir del conocimiento en desarrollo sobre el genoma y las funciones genéticas en los humanos, "la comprensión sobre el impacto de las enfermedades incluso rutinarias en el riesgo de enfermedad mental será un componente esencial de la indagación científica, y nos permitirá algún día (pronto, con algo de suerte) anticipar y tratar esos riesgos directamente", añadió.

El informe aparece en la edición en línea del 5 de diciembre de la revista JAMA Psychiatry.

Más información

El Instituto Nacional de la Salud Mental de EE. UU. provee más información sobre el vínculo entre las infecciones y la enfermedad mental.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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